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Aniversarios olvidados (V): discos que cumplen 30 años

Por Jose A. Rueda 0

Esta serie de reportajes perderá credibilidad si volvemos a señalar la fecha en cuestión (1983) como “crucial” para la historia del pop contemporáneo. Pero es innegable que se trata del año de la explosión comercial del pop electrónico, en el inicio de una década en la que el gran público asimilaba con rapidez las innovaciones sonoras provenientes del underground (¿cualquier tiempo pasado fue mejor?). Las “nuevas olas” (Estados Unidos, Gran Bretaña y, claro que sí, España) se acababan de gestar y estaban dando en estos primeros ochentas sus mejores frutos.

¿Estilos o movimientos? Unos hablarán de post-punk, otros de new wave y, tal vez los que más, de synth pop, pero las diferencias entre los vestidos de New Order y Eurythmics no son tantas (debajo de las ropas, por supuesto, hay otro feeling, otra profundidad y unos orígenes bien distintos) y 1983 fue el año de los dos singles más potentes manufacturados en Reino Unido: “Blue Monday” y “Sweet Dreams”. El primero se menciona, pero no aparece en el presente reportaje en pro del disco Power, Corruption & Lies, inmensamente redondo e inicio de la verdadera trayectoria de New Order, pues desde aquí dejó de ser “el grupo anteriormente conocido como Joy Division”.

En España eran años de Movida. Y de los buenos. Solo Loquillo ha homenajeado El Ritmo Del Garaje durante 2013, mientras que desde el año pasado Ana Curra reinterpreta El Acto (1982) y otros singles más de su corta carrera con Parálisis Permanente, pues Eduardo Benavente falleció 30 primaveras atrás. El año en el que se firmaron más obras canónicas de aquella nueva ola cañí fue 1984, pero antes Golpes Bajos habían adelantado un aperitivo de lo que sería A Santa Compaña y Derribos Arias dejaba el único largo de su discografía. Treinta años han cumplido todas estas obras y ninguna ha sido celebrada como se habría merecido.

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DISCOS DE 1983. DISCOS QUE CUMPLEN 30 AÑOS.

tomTom Waits
Swordfishtrombones

Tras siete discos bajo el manto de Asylum Records, Tom Waits se vio obligado a autoproducir Swordfishtrombones con los tijeretazos presupuestarios que ello supone. La austeridad musical dio tal resultado que de golpe y porrazo se puso en tela de juicio la trayectoria anterior del californiano. ¿No habrían sido sus discos demasiado artificiosos? ¿Excesivamente arreglados, quizá? Tom Waits reduce el uso del piano y prescinde por completo de los grandilocuentes arreglos orquestales que habían caracterizado su cancionero previo. Con esa máxima, el disco prueba distintas instrumentaciones en búsqueda de la originalidad, aunque al final toman protagonismo los trombones y el contrabajo. La garganta de Waits suena aquí más rota, pero más profunda y personal, y con capacidad de dirigir por sí sola el devenir de las canciones. Suelen ser comunes las comparaciones con Louis Armstrong, pero especialmente es Captain Beefheart el que se gana el puesto en el apartado “influencias”. Las letras, por cierto, también evolucionan a mejor, enterrando el surrealismo hueco de los discos precedentes para mostrarse como un hombre dolido por el amor, sentimiento que no cae en melancolía barata gracias a las dosis de humor negro que Waits va salpicando entre sus versos. En conjunto, las quince canciones de los “peces espada-trombón” se revelan tan singulares en lo musical como en lo lírico, y la indagación en las sonoridades difíciles acaba por reinventar el “estilo Waits”, marcando el necesario punto de inflexión en su manera de hacer canciones. Esa que nos lo ha traído hasta hoy como lo que es: un grande.

morente_cruzEnrique Morente
Cruz y Luna

Morente vive. De eso se han encargado en estos tres años de ausencia sus paisanos granadinos del orbe indie. Por ello, parece absurdo reclamar por olvidado cualquiera de sus discos. Pero, tanto dentro como fuera del flamenco, apuesto a que pocos melómanos serían capaces de nombrar más de tres títulos del Ronco del Albaicín. El más destacado trabajo de recuperación del legado de Enrique lo han realizado Los Evangelistas. En Homenaje a Enrique Morente, Arias, J y compañía echan mano de la época mística del cantaor, la iniciada en 1977 con Despegando, continuada en Sacromonte (1982) y culminada en este sublime Cruz y Luna. Aquí están “Aunque es de Noche” (revisada por la fusión Planetas-Lagartija Nick-Soleá bajo el título de “La Estrella”), “Encima de las corrientes” y “En un sueño viniste”. Esta última es, junto con “Ignoran Mis Ojos Tu Presencia”, uno de los dos poemas de Al-Mutamid musicados en este álbum por el granadino. En la cohesión de poesía y flamenco, Morente también acude al más místico de entre los místicos, San Juan de la Cruz, para adaptar “Un pastorcito” (una canción que está cayendo en los últimos setlists de Los Evangelistas, aunque no ha sido grabada en estudio). Cruz y Luna cerró una trilogía sucedida durante los años posteriores a La Leyenda Del Tiempo de Camarón, el disco que abrió la puerta del flamenco a la fusión con otros géneros. Y en eso, en fusión, Morente fue más que un maestro, pues siempre buscó el exotismo en todas las músicas posibles, convirtiéndose en un conciliador de posturas -tanto musicales, como culturales-. Algo aún más meritorio en un mundo tan sumamente conservador como el del flamenco.

golpesGolpes Bajos
Golpes Bajos EP

Que esto no es Londres ni Nueva York lo sabemos todos. Aquí hubo un punk de risa que no se pareció ni por asomo al anarquismo inglés de Sex Pistols. Los mensajes reivindicativos brillaban por su ausencia, en favor de la euforia infantil prodigada en las canciones graciosas de Siniestro Total. Había muerto Franco y acababa de iniciarse el juergón de la Democracia. Germán Coppini empezaba a aburrirse de la idiosincrasia lírica y sonora de Siniestro, así que comenzó a explayar sus inquietudes artísticas junto a su viejo amigo del instituto Teo Cardalda. En la caseta de chamizo que este usaba para ensayar, grabaron su primera maqueta y el propio padre de Teo la envió a un concurso. Nuevos Medios se fija en ellos y les graba este EP en el que aparecen “No Mires a los Ojos de la Gente” y “Malos Tiempos para la Lírica”, dos motivos más que suficientes para encumbrarlo como uno de los “discos de bolsillo” más importantes de nuestro pop. La lírica madura de Coppini sobre el miedo y la soledad hizo migas con el talento de Teo como multiinstrumentista, conformando uno de los combos con mayor potencial de la década de los 80. No en vano, lo demostraron doce meses después con el imprescindible A Santa Compaña.

derribosDerribos Arias
En la Guía, en el Listín

Tras una serie de singles y EPs previos, las extravagantes ideas de Poch desembocaron en En la Guía, en el Listín. Gracias a la perspectiva que dan los años (treinta ya), la trayectoria hasta estas diez canciones se ve lógica hoy día. Pero lo cierto es que en su momento se antojó decepcionante. Cierto es que los estribillos de este álbum no gozaban de la pegada de los singles anteriores, pero a la larga En la Guía, en el Listín se ha convertido en una de esas obras que consiguieron capturar una porción de la época en la que fue concebida. Y por eso es uno de nuestros mejores discos. Por eso y por dos cosas más: una, las ansias de experimentación de la banda, siempre dispuesta a sonar incómoda e irreverente (“Aprenda Alemán en Siete Días”, “Misiles Hacia Cuba”). Y dos, las letras del genial Poch (fallecido en 1998 tras una larguísima enfermedad), que escondían un universo de emociones mucho más amplio y profundo que el aparentado en sus malinterpretadas poses de adolescente inmaduro. Solo escuchar “Íntima Decoración”, “Europa” y “Crematorio” dan buena cuenta de ello.

New_Order-PowerNew Order
Power, Corruption & Lies

Era difícil despojarse de la losa de Joy Division. No lo habían hecho con Movement dos años antes, pero lo lograrían durante este productivo 1983. Unos meses antes de Power, Corruption & Lies, habían lanzado el histórico single Blue Monday (el más vendido de todos los tiempos), así como habían incluido “Confussion” en una compilación de Factory Records (casi veinte años después, su versión instrumental sería remezclada para encabezar la banda sonora de Blade). “Poder, corrupción y mentiras” es el resumen perfecto de aquellos oscuros años del thatcherismo (aunque también es perfectamente aplicable a lo que estamos viviendo hoy en nuestro país), en los que ciudades como Manchester se deprimían ante los recortes sociales, la subida de impuestos y la falta de empleo. No parece, hasta aquí, que nada cambie con respecto al discurso iniciado por Ian Curtis: las letras evocan la misma negatividad extrema y la música soporta esas grises historias. Pero es un disco más brillante. No es feliz, ni mucho menos, pero suena menos dramático e impudoroso. Las letras son poco explícitas, pero la destreza sonora se vale por sí misma, pues New Order abrazan definitivamente la instrumentación electrónica que Bernard Summer venía trabajando desde los últimos días de Joy Division. Su sonido, pues, se torna más rígido y milimétrico, lo que no afecta en absoluto a la redondez de sus composiciones. La banda corrobora la efectividad pop intuida en “Love Will Tear Us Appart” realizando su más impecable colección de canciones y una de las primeras piedras del nuevo romanticismo inglés.

Eurythmics-Sweet_DreamsEurythmics
Sweet Dreams (Are Made of This)

Provenientes del punk, Annie Lennox y David A. Stewart supieron limar el fenómeno del synth pop para convertirlo en algo apto para las masas. Tras un desapercibido In The Garden, los londinenses se sacaron de la manga este Sweet Dreams (Are Made of This) manifestando que las innovaciones sonoras de la electrónica no estaban reñidas con la composición de éxitos pop. Luego tomarían nota Depeche Mode y The Human League, así como otros innombrables remedos que les siguen. Pero el punto diferencial de Eurythmics venía en la voz femenina, que llenaba de luz la oscuridad predominante en el pop de la época. Del mismo modo, el sonido se confeccionaba lo más robótico posible para, intencionadamente, contrastarlo con la sección orgánica (las flautas de “I’ve Got An Angel” o la trompeta de “The Walk”). Y, a todo esto, el single que aporta el título: la canción que devora a cualquier otra que se le ponga por delante. Sería “postureo” decir que el disco fue mucho más que “Sweet Dreams”, porque no, no lo fue. Estamos hablando de la melodía sintética más lograda y coreada hasta el día de hoy. De todas formas, sobresalen, aunque muy a la zaga, otros temazos como “Love is a Stranger” y “Touch”. Asimismo, no se deben olvidar las aportaciones del dúo al formato del videoclip, gracias a la descacharrante imaginación de David y la andrógina imagen de Annie.

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