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Local Natives por la puerta grande

Por Ignacio Sánchez 0

Madrid, calle Arenal, seis y media de la tarde, alrededor de unos 8 grados y gente haciendo cola una hora antes de que se abrieran las puertas de la sala Joy Eslava. No, no miento. La expectación por ver a Local Natives el pasado sábado en Madrid era alta, tanta como la fuerza de aguantar las bajas temperaturas que ya a esa hora de la tarde enfriaban la céntrica calle madrileña.

Cloud Control por Ignacio Sánchez
Cloud Control por Ignacio Sánchez

Nunca, en sus pocos años de carrera, han llevado un cartel de estrellas del indie o salvadores/creadores de una nueva ola o sonido de moda, hecho que no ha evitado que su legión de seguidores se afiance y crezca. Una legión que en una parte bastante importante, la que ocupaba las primeras filas, era extranjera, y que ya desde el inicio de la noche con los australianos Cloud Control dio color y calor a la sala. Una actuación que contó con muchísimo público para lo acostumbrado en las últimas citas presenciadas al tratarse de unos teloneros.

Los australianos salieron con ganas de ganarse al público y no de cubrir el expediente sin más ante la que era su primera cita en la capital, consiguiéndolo de manera más que notable. Saludos en español y listos para mostrar las bondades de su sonido, con “Scream Rave” como carta de presentación, tema que sirve además para abrir su segundo largo, Dream Cave, publicado el pasado verano. Pinceladas sonoras variadas que mostraron las múltiples influencias de las que beben y de las que no se esconden, véase el pop británico de los 90 (“Scar”) o el synth-pop (“The Smoke, The Feeling”), todo ello con un aire psicodélico que impregnaba el ambiente. El sonido potente y envolvente de la sala le dio si cabe un plus al pop del cuarteto que ofreció un show más directo del que se podía esperar al escuchar sus discos.

Una actuación que fue creciendo a medida que iban pasando los minutos pero que como es habitual en estos casos se vio truncada por el poco tiempo del que dispusieron. Las buenas sensaciones que dejaron en la sala y la positiva respuesta que despertaron hacen pensar que los tengamos de nuevo por nuestro país no muy tarde.

por Ignacio Sánchez
por Ignacio Sánchez

Tiempo para el descanso, quizá demasiado y es que la media hora (o más) que se tuvo que esperar entre Cloud Control y la banda de Los Ángeles parecía no tener fin, pero finalmente pasadas las nueve y cuarto de la noche se apagaron las luces para recibir a los protagonistas de la noche, unos Local Natives que salieron enchufadísimos disparando a las primeras de cambio joyas de su repertorio como “Breakers”, “World News” y “Wide Eyes”. Una jugada que pudo parecer arriesgada, pero que a la postre le valió salir victoriosos. Tenían a los asistentes ya entregado para el resto de la noche.

De cara al público los angelinos se muestran en una línea, con bajo, guitarras y teclados, dejando en un segundo escalón al fantástico batería que poseen, una formación atípica pero que parece querer quitar protagonismo a sus vocalistas principales, Taylor Rice y Kelcey Ayer, encargados de ir jugando con sus agudas voces arropadas por los coros de Ryan Hahn y Nik Ewing, el nuevo bajista.

Local Natives saben cómo llegar al público con una fórmula que no por estar ya más que trillada resulta menos efectista, y es que la justa dosis de épica en las voces, sumada a las melodías afables, su cierto toque desatado de art-pop y la fuerza de la batería hace difícil no caer rendidos a su propuesta. Ejemplo acertado la versión del “Warning Sign” de Talking Heads que la banda mostró en Gorilla Manor, su debut en el 2009.

por Ignacio Sánchez
por Ignacio Sánchez

Desde el comienzo extasiado hasta que dieron por finiquitada la velada en el bis con la estirada y muy math-rock “Sun Hands” Local Natives fueron hilando tema tras tema haciéndonos ver y entender que casi cualquiera de sus composiciones podría ser un single potencial. Unas canciones que fueron recibidas con el entusiasmo que un crío recibe un juguete. Un cariño que la banda devolvía en forma de pequeños guiños e historias sobre Granada por parte del flaco Taylor.

Un repertorio que ofreció momentos cálidos donde el potente juego de voces llevó el peso (“You & I” o “Wooly Mammoth”) para casi al momento enlazar con otros donde el baile, en clave pop, se hacía protagonista (“Camera Talk”) o donde permitieron que el público se dejara la voz (“Airplanes”, “Who Knows, Who Cares”), estupenda simbiosis, fiel reflejo de la perfecta comunión entre banda y asistentes en una de las mejores noches de pop que uno ha vivido en los últimos meses.


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