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El fin de una era: Hasta siempre ATP

Por David Quero 0

Coger la maleta y salir pitando de un bungalow a devolver las llaves entre el traqueteo de ruedas de maletas para encontrar tu autobús. Arrancamos y suena “Bohemian Rhapsody” en la radio. La gente ríe, tararea, el conductor sube el volumen y para cuando salimos por la puerta de Pontins, escenas como la misma en Wayne’s World o Tiny Dancer en Almost Famous tienen secuela en Camber. ‘If I’m not back again this time tomorrow, carry on, carry on’.

Fin de una era. Así titulaba la promotora All Tomorrow’s Parties a este evento dividido en dos partes, curado junto al Primavera Sound en esta primera, que suponía el fin de su formato original en complejos turísticos. Las citas tenían lugar en el complejo de Pontins de Camber Sands, lugar donde empezó todo hace más de una década.

Recinto por David Quero
Recinto por David Quero

Una vez finiquitados los temas de las llaves, pulseras y librarnos del frío atroz que hace en Camber, el primer encuentro con el recinto nada más entrar es la sala de recreativos donde nunca falta gente echando partidas. Ahí mismo entre hockeys de mesa y pinballs está la puerta que conduce al escenario 2, donde estaba en marcha el show de los apadrinados por el sello Ecstatic Peace!, Magik Markers, que tocaba su fin poco después de unos minutos de feedback, voces ahogadas y guitarras tocando el techo. No se puede hacer una valoración, obviamente, pero es una buena toma de contacto, tomémoslo como una bienvenida.

Saliendo de los recreativos encontramos las escaleras centrales frente a la entrada que conducen al escenario principal ubicado en una amplia sala enmoquetada donde van a empezar a tocar Múm, banda con un sonido de lo más versátil y una puesta en escena solvente y cuidada que nos transportó a su propia Islandia desde el inicio de su set. Atmósferas post-rock, que les emparentan con sus compatriotas Sigur Rós, como “The Land Between Solar Systems” o “Green Grass of Tunnel” se vieron intercaladas con piezas realmente únicas como una “A little Bit, Sometimes” irresistible con Örvar Þóreyjarson a la melódica. Elegancia, delicadeza y destreza a partes iguales en la interpretación.

El siguiente en hacer acto de presencia no es otro que Lee Ranaldo, que junto a Steve Shelley a la batería parecen haber encontrado un sitio en esta extraña etapa post-Sonic Youth, apodando a su banda The Dust, y haciendo de ésta una contundente formación de rock sin pretensiones hacia el territorio noise y la experimentación. No por ello dejan de producir discos brillantes como este último, Last Night On Earth que presentaron con la fuerza y el entusiasmo que merecen estos nuevos temas junto a concesiones a su anterior y también reciente trabajo con canciones como “Off the Wall”. Como no podía ser de otra manera, aparte de algún triste hilo musical entre conciertos y una dedicatoria en el libro conmemorativo del festival, Lee, que la noche anterior hizo lo propio con sus Dust y Thurston Moore en Londres, se encargó esta noche de tocar “Ecce, Leaving” precedida de un ‘This goes out to Lou Reed’ que terminó a los gritos de ‘Sweet Jane! Sweet Jane!’.

Finalmente, Low tenía la tarea de cerrar escenario en este día de inauguración. Dedicaron buena parte de su tiempo al material de sus dos últimos LPs, C’mon y The Invisible Way, que ejecutaron de manera sobria y profesional a pesar de una reacción ligeramente tibia por parte de los asistentes, que prefirieron o bien la electrónica de Dinos Chapman, o guardar fuerzas al fondo de la sala para lo que estaba por venir al día siguiente.

Comienza el gran día del festival, sábado, con los platos gordos más suculentos del fin de semana. Empezamos temprano cogiendo buen sitio con las intrincadas estructuras jazzísticas de Tortoise, los músicos alucinantes de Chicago, quienes fueran curators del segundo ATP de la historia en 2001 en Reino Unido. Una gozada poder disfrutar de su basta fusión de estilos y pericia para abrir esta jornada.

Chelsea Light Moving por David Quero
Chelsea Light Moving por David Quero

Chelsea Light Moving, como probablemente diría su artífice, es una banda de rock and roll de la ciudad de Nueva York. El caso es que una vez más estamos ante otro proyecto, otra banda (¿provisional?), surgida de las cenizas de estos titanes que siguen aquí, y siguen dando caña, Sonic Youth. Tras un tiempo afincado en Reino Unido que podría calificarse como más tranquilo, repartiendo actuaciones acústicas o instrumentales, ha vuelto a subir el volumen. Thurston Moore sigue con la misma actitud socarrona de siempre desde el minuto que pone un pie en el escenario para preparar el equipo y atacar con guitarrazos abrasivos, actitud y riffs macarras mucho más cercanos de su banda originaria. Canciones como “Empires of Time”, la aplastante “Alighted” y sobre todo la frenética “Burroughs” son un tiro directo a la yugular que atestiguan la voluntad por parte de este señor de seguir su camino a su manera. Se echó de menos algún tema inédito que vienen tocando como “The Ecstasy”, los cuales probablemente verán la luz el año que viene con la publicación de su segundo disco.

Television por David Quero
Television por David Quero

Y es en este punto cuando llegamos a un momento esperado por todos. El simple hecho de observar cómo Jimmy Rip, Billy Ficca y Fred Smith hacen la prueba de sonido delante de nuestras narices es algo con lo que te frotas los ojos y miras de nuevo. La legendaria banda Television no es famosa por ofrecer numerosos conciertos, pero sea como fuere, aquí estaban, de nuevo en el ATP, y Tom Verlaine salió con su guitarra para interpretar su álbum de 1977, Marquee Moon en su totalidad, sin orden y con una ejecución y un sonido que estuvo entre lo impecable, lo cristalino y lo perfecto. Los punteos de “Venus” y “Prove It” se clavan en los oídos con una nitidez incomparable mientras Fred Smith y sus líneas de bajo campan a sus anchas en esta máquina del tiempo al club CBGB’s. Siguieron excelentes versiones de “Elevation”, una demoledora “Friction” y hacia el final escucharíamos unos rasgueos de cuerdas que anunciaban “I See No Evil”. Espectacular. Cerraron esta retrospectiva con el número que da título al disco, una estremecedora versión de “Marquee Moon”, con esa conversación maravillosa e inconfundible de notas que encajan en un puzle sonoro perfecto, culminando en una extensión instrumental que dejó a la gente completamente atónita.

PORN por David Quero
PORN por David Quero

Les Savy Fav, banda muy querida por el festival, eran los siguientes. Muy a mi pesar y a sabiendas de su gran directo y las locuras de Tim Harrington, decidí que era hora de bajar las escaleras para ver otra propuesta igualmente atepera. Después de bajas como la de Mike Watt en el cartel, la promotora incluyó un interesante supergrupo. La banda PORN se juntaba con Billy Gould (Faith No More) al bajo y Thurston Moore a la guitarra. La segunda mitad de esta bestia la completaban Balazs Pandi (Merzbow) a la batería, y el cerebro, Tim Moss a la guitarra. Como reza el libreto del festival “Si alguna vez te has cruzado con Tim Moss, sabes que parece un puto brujo del metal y toca como Lucifer.” Y ahí estaba el druida barbudo en la penumbra haciendo sonar un drone lento, que sería la calma antes de la tempestad. Cuando sus secuaces caminaron hacia sus puestos empezó una hora de líneas de bajo pesadas, guitarras torturadas y ritmos galopantes que cabalgaban entre la jam session y la compenetración absoluta a un volumen atronador capaz de hacer temblar nuestras entrañas. De manera totalmente absurda, en la mitad del escenario se abrió un cañón que no paró de expulsar pompas de jabón hasta el final. Indiscutiblemente fue – con el permiso de los imbatibles Television- el concierto del festival, una apisonadora.

Godspeed You! Black Emperor contaron con más tiempo que nadie para desplegar toda su maestría. Dispuestos en semicírculo frente a unos visuales fueron metiendo a todo el mundo en su universo particular con el crescendo de “Mladic”, de su disco de retorno Allelujah! Don’t Bend! Ascend!. Con la explosión de “Gathering Storm” a la media hora atraparon todo el espacio, aunque fue en las primeras filas donde de verdad se vivió y había personas completamente en trance perdidas al cien por cien en la música, y en cada minuto de “Behemoth”. Dos horas que se hicieron muy cortas.

Para terminar, Dinosaur Jr hicieron lo que saben hacer, un recorrido de hits cubriendo cada rincón de su carrera parecido al que han venido presentando este año por la península, sólo que ligeramente más largo, lo cual se agradece aunque un grupo con este poderío siempre va a dejarte con ganas de más. Sigue siendo impresionante cómo un trío puede sacar ese rugido de los amplificadores. Como era de esperar, todo el mundo celebró “Out There”, “Feel the Pain” o “Freak Scene” como los himnos imperecederos que son. Los solos de J Mascis han de ser saboreados hasta que te queden paluegos, y bien lo sabe Lou Barlow, puño en barbilla observando a su compañero en pose de “cuéntame más”.

En el último día de esta despedida de Camber Sands en su primera parte nos encontramos una programación con varios grupos españoles dentro del circuito del Primavera Sound Touring Party junto a propuestas internacionales menos masivas. Todo esto sumado a que fue un domingo supuso la marcha de una parte importante del público que se fue notando a medida que avanzaba el día.

Standstill tuvieron problemas con los teclados, lo que les llevó a retrasar su actuación hasta bien entrada la tarde en lugar de su posición tan temprana. Tuvimos entonces la ocasión de dar una vuelta tranquila por el recinto, donde pudimos ver cómo Har Mar Superstar daba masajes en el área de merchandising , los cartones donde Les Savy Fav habían estado vendiendo los vasos de su concierto, o restos de un Pop Quiz en el pub Queen Vic mientras tenía lugar una charla dentro de las numerosas actividades extras que propone el festival.

New War por David Quero
New War por David Quero

Escaleras arriba, era el turno de New War, grupo australiano de corte post-punk fichado por el sello ATP que derrochó buen hacer e intensidad mostrando su debut en las tablas. Su frontman Chris Pugmire se comió el escenario y acabó siendo de las sorpresas más agradables del fin de semana. Otro reciente fichaje del sello es Hebronix, el nuevo proyecto del ex-cantante y guitarrista de Yuck, Daniel Blumberg. Su concierto, o el tiempo que estuvo sobre el segundo escenario con otro guitarrista fue un auténtico sopor. Como de una demo mala de pedales se tratara, estuvieron cuarenta minutos sentados, uno frente al otro, haciendo loops de acordes interminables que no iban a ninguna parte.

Mientras el mal sabor de boca se mezcla con las cábalas de un concierto sorpresa de Shellac (que nunca se llevó a cabo) debido al descuadre en los horarios causado por Standstill, Refree tenía a sus pies el escenario principal, que a pesar de estar ya muy desangelado todavía consiguió reunir a un grupo considerable de público atento y él se mostró cargado de ilusión y agradecido ante la respuesta. Estuvieron correctos y fueron constantes en un slot privilegiado que consiguieron ganarse a pesar de todo.

El californiano Adam Gnade, con un trabajo que se divide en libros y grabaciones, es un peculiar artista que hace “canciones habladas”, o spoken word, con una mezcla de estilos en lo musical que van desde el country al noise y que ha grabado junto a artistas como Modest Mouse, Gang of Four o Menomena. Programado también para una lectura en el pub Queen Vic, nos encontramos con poesías de un tipo excéntrico sobre su visión de América y diversos personajes con momentos igualmente interesantes como aburridos.

Llegaban Standstill, y salieron a por todas. Es muy bonito ver cómo se altera el orden de los acontecimientos, y es que empezando a tocar frente a una tímida cantidad de gente, sonó “Conjuro de Todos los Tiempos” y de golpe fueron ganando adeptos que se acercaron rápidamente para sumergirse en su propuesta. Las composiciones de los catalanes cuajaron francamente bien llegando a reunir a media sala que alabó su buen hacer y su entrega total con fuertes aplausos.

Beak> por David Quero
Beak> por David Quero

La última gran banda internacional con el Portishead Geoff Barrow al frente: Beak>. Con figuras luminosas de santos sobre los amplis, nos obsequiaron con una hipnótica selección de beats y atmósferas kraut. Un torbellino de sensaciones para abstraerse donde se intercambiaban puestos entre sintetizador y percusión creando un mantra onírico que vió su clímax con “Wulfstan II”. La verdad, llegados a este punto, una aparición estelar de Beth Gibbons se hubiese agradecido hasta el infinito en este fin de semana donde faltaron sorpresas de este tipo, pero con este tema alcanzaron definitivamente una de las cumbres del evento.

Con un set similar al que ofrecieron en el Primavera Club del año pasado, pero sin canciones del Una semana en el motor de un autobús, Los Planetas ponían punto y final a esta primera parte a medianoche. Un final agridulce para poco más de 60 personas llegada la madrugada, mientras los que salían por la entrada principal a esas horas eran animados a abandonar la zona y los que quedaron echaron el rato en el Queen Vic, sabiendo ya que esto se terminaba, que mañana tocaba recoger, salir del bungalow y decir adiós a Camber Sands.

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