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Mequetrefe: predicando en el desierto

Por Juanjo Rueda 0

7.0

Nota
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El desierto del Gobi destaca por ser uno de los más grandes e importantes desiertos terrestres. Como ocurre en todos los desiertos, se caracteriza por los contrastes de temperatura exagerados entre el día y la noche; se caracteriza por lo, curiosamente, impredecible de su clima que igual te puede sorprender con un calor asfixiante como con una tormenta de hielo. Bien, pues algo de esos contrastes y de ese carácter impredecible se puede encontrar en el segundo disco de Mequetrefe, editado por El Genio Equivocado, y que han titulado como el nombrado desierto.

La música de Mequetrefe es un rico cocido musical en el que igual bullen de forma libre ecos de los primeros Mercury Rev (no en vano su tema “The Last Trip” está dedicado a David Baker), The Flaming Lips o Spacemen 3. Se forman sus dunas musicales con elementos como delays, reverbs, distorsión shoegaze y toques de protoelectrónica setentera y noventera.

Este disco es otra prueba para veletas musicales. Sus diez temas son de digestión lenta y requieren la paciencia de antaño a la hora de escuchar un disco, más cuando algunos bordean o sobrepasan la decena de minutos. Trazando, de nuevo, un paralelismo con el nombre del disco, es un viaje a través de un desierto que en varios momentos resulta fascinante y en el que se abren oasis musicales cuando menos lo esperas; en ocasiones, dentro de un mismo tema. Se abre con “A Serious Band” que podría ser un toque de atención para aquellos que se puedan tomar a chanza a una banda con un nombre algo cómico pero que, en realidad, es una pequeña puya -en su letra- a aquellas bandas que fían casi todo a su imagen más que a su fondo:

Take a good and great breakfast / And keep the mouth clean / Change the wheels of the car / And buy a sunglasses /  Wash our hair everyday / And crash all the frequencies / If We try to do it / We could be a serious band

A partir de aquí, como digo, un viaje por paisajes de sonido y temas de estructura borrosa y, aparentemente, impredecible; donde los estribillos al uso brillan por su ausencia pero no faltan los ganchos melódicos. Cuando quieren pueden concretar perlas de puro noise pop noventero como “Orange” o “Floating”. En otras se dejan llevar, dejando que corra el minutaje y que se desarrollen meandros. Como digo, es un disco largo y no siempre dan en el centro de la diana (además de que hay que añadir que, en general, las voces y sus efectos son de lo más flojo del disco), lo cual puede hacer que los impacientes y los oídos menos habituados abandonen. Los que se animen a cruzar todo el “desierto” encontrarán gozosos parajes (“A serious Band”, “Orange”, “Floating”, “Fonfria” o “The Last Trip”, por ejemplo).

En su música se oyen propuestas del pasado reciente que pueden no ser excesivamente novedosas con respecto a los referentes de los cuales beben pero hay que convenir que, ahora mismo, no son muchas y no sobran las bandas que disponen en nuestro país de un discurso tan personal como Mequetrefe.


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