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Dum Dum Girls: cambiando de traje

Por Juanjo Rueda 0

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Nota
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Normalmente, si cuentas el mismo chiste muchas veces a la misma audiencia, por muy bueno que sea, cada vez tiene menos gracia. Esto es algo que Dee Dee -la voz cantante, en todos los sentidos del término, de este grupo- sabe bastante bien porque desde ese primer muy notable disco, “I Will Be” (Sub Pop Records, 2010), cargado de buenos temas de factura lo-fi y con influencia clara del pop de los cincuenta y sesenta, ha ido modificando poco a poco su discurso para no quedarse estancadas como banda. Así ya en el segundo largo, “Only in Dreams” (Sub Pop Records, 2011), las canciones se limpiaban casi en su totalidad de todo el polvo de baja fidelidad mientras los medios tiempos de aire algo ensoñador de Mazzy Star y el pop maduro de Pretenders se dejaba sentir dándole otro tono al disco.

Ahora con “Too True” (Sub Pop Records), uno comprueba que a la sazón anterior le agregan en el puchero el pop ochentero de The Cure (con “The Head on the door” a la cabeza) o el rock más sintetizado de los hermanos Reid (“Automatic”). Volver a cambiar para que todo siga igual, porque el juego de Dee Dee no deja de ser como el de esas figuritas recortables de papel que estaban semidesnudas y a las que podías agregar vestidos según tu conveniencia; el cuerpo de las canciones es el mismo pero cambian los ropajes (sean lo-fi o sean más de producción más pulida). Así pues, de forma inteligente, nos está intentando contar más o menos el mismo chiste y que parezca distinto, escondiéndolo entre recovecos formales. Tenemos “Cult of Love” con su aire The Cure; las muy Pretenders “Are you okay?” y “Trouble is my name”; en “Rimbaud Eyes” resuenan Echo and The Bunnymen; buscan el espíritu más accesible de Jesus and Mary Chain en “Lost Boys and Girls Club” o “Little Minx”; e incluso invocan a la mente del oyente, queriendo o sin querer, a U2 en “Under These Hands”. Por tanto, este disco se convierte en un intento de construir un pop mainstream de raíz alternativa (algo muy loable y necesario), como el que hicieron en algunos momentos algunas de las bandas antes mencionadas. Pero lo que acaba fallando (además de cierta irregularidad), es que no superan lo que esas bandas nos han aportado porque, aunque hay buenas canciones, ninguna dejaría de ser un tema menor (en el mejor de los casos) en sus discografías. Porque, aunque se disfrute en el momento de algunos de estos temas, lo que finalmente me provoca su escucha es que quiera volver a los discos de los referentes en los que se inspiran.

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