Apartamentos Acapulco publican «Todos quieren ser los campeones»

Por Armando Rendón 0

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El dúo granadino celebra diez años de trayectoria con «Todos quieren ser los campeones», un trabajo que reconoce sin complejos la herencia de Los Planetas y que encuentra nuevos caminos para una banda que merece ocupar mucho más espacio en salas y festivales.

Hay una parte de la música que casi nunca aparece en las fotografías promocionales, en los carteles de los festivales ni en las estadísticas de Spotify. Es la que empieza cuando se apagan los amplificadores. Volver a casa, madrugar al día siguiente, trabajar, organizar una familia, cuidar de hijos, encontrar unas horas imposibles para ensayar y, después, volver a coger una guitarra porque, sencillamente, no concibes dejar de hacerlo.

Angelina Herrera e Ismael Cámara conocen perfectamente esa otra cara. Hace ya años reconocían lo complicado que resultaba compatibilizar Apartamentos Acapulco con sus profesiones y su vida familiar y admitían que, pese a disponer de público, editar discos y tocar con regularidad, la música estaba lejos de permitirles vivir exclusivamente de ella. Más recientemente, Ismael explicaba que ambos trabajan además en el mismo colegio y que la paternidad les había obligado a ser mucho más selectivos con el tiempo y los desplazamientos.

Conviene recordar todo esto antes de hablar de Todos quieren ser los campeones. Porque publicar cinco discos de estudio y alcanzar una década de carrera en esas condiciones tiene un mérito que trasciende cualquier consideración musical. Y porque ayuda también a entender por qué hay algo especialmente emocionante en comprobar que, diez años después, Apartamentos Acapulco no sólo siguen aquí, sino que han firmado uno de los mejores trabajos de su trayectoria.

El título, además, no puede resultar más apropiado. Todos quieren ser los campeones recupera aquella frase que Torrebruno convirtió en estribillo generacional en “Tigres y leones”: “todos quieren ser los campeones”. Aplicada a la música de 2026, la inocencia infantil adquiere otro significado. Todos quieren el cartel grande, el algoritmo favorable, el festival importante, las cifras, la fotografía desde el escenario ante miles de personas. Pero mientras unos compiten por proclamarse campeones, otros simplemente llevan años construyendo canciones. Y Apartamentos Acapulco sin duda son de los que mejor saben hacerlas.

Granada no se abandona

Resultaría absurdo escribir sobre ellos evitando a Los Planetas. También sería injusto. Apartamentos Acapulco nunca han tenido demasiado interés en esconder esa influencia y hasta Ismael ha explicado alguna vez que intentar hacerlo carecería de sentido: misma ciudad, un lenguaje musical cercano, vínculos con El Ejército Rojo y una historia compartida con determinados estudios, músicos e instrumentos de aquella órbita.

En Todos quieren ser los campeones la herencia planetaria continúa siendo indiscutible. Está en determinadas guitarras, en la forma de envolver las melodías en ruido, en esa peculiar convivencia entre fragilidad y distorsión y, sobre todo, en una concepción de la canción pop que Granada ha convertido casi en denominación de origen. No se trata ya de saber si Apartamentos Acapulco suenan o no a Los Planetas. Claro que hay momentos en los que lo hacen. Lo verdaderamente significativo es comprobar todo lo que han construido a partir de ahí. Porque diez años después esa influencia ha dejado de actuar como una sombra para convertirse simplemente en parte de su vocabulario y en una evolución con personalidad propia.

De Granada a La Plata

Y también, como no, dentro del disco y nada más comenzar, en concreto en el primero de sus trece temas, aparece Él Mató a un Policía Motorizado, otro de los grandes grupos coetáneos, hijos del legado de J y referencia reciproca de Apartamentos Acapulco. La conexión viene de lejos. Ismael llegó a reconocer que escuchar a Él Mató fue determinante incluso para animarse a escribir canciones. Pero en Todos quieren ser los campeones el parentesco alcanza una dimensión especialmente bonita con “5NDND”, particular apropiación/relectura de “Nuevos Discos”. Más que una simple versión, “5NDND” puede entenderse como una declaración de principios. Apartamentos Acapulco toman una canción perteneciente al universo emocional de una banda que les ha acompañado durante años y la introducen en el suyo, hasta hacer difícil determinar dónde termina el homenaje y dónde comienza la canción propia. Es exactamente como deberían funcionar las influencias: no como ejercicios de imitación, sino como materiales capaces de transformarse. Además, les viene como anillo al dedo para introducir el disco, con esa frase tan reiterada en la canción de Santiago y los suyos como es «nuevos discos, nuevas drogas» de donde viene NDND.

El rastro argentino tampoco termina ahí. En “Fiesta transparente”, por ejemplo, las guitarras adquieren una urgencia distinta y el grupo se desplaza hacia territorios donde pueden convivir la inmediatez de The Strokes y la electricidad melancólica de los primeros Él Mató.

Un disco que mira atrás y que les hace crecer

Porque Todos quieren ser los campeones podría haber sido simplemente el disco del décimo aniversario. Un ejercicio de nostalgia. Una recopilación encubierta de los éxitos que durante una década han construido el sonido de Apartamentos Acapulco. Afortunadamente no lo es. Hay memoria y guiños a lo pretérito, como no podía ser de otra manera. Incluso reaparece “Scarlett”, una de aquellas canciones fundacionales (de las mejores canciones escritas en español, diría yo), ahora reconstruida en una versión diez años después. Pero el disco utiliza el pasado como punto de partida, no como refugio. La propia presentación del álbum habla de una especie de collage sonoro en el que están representadas distintas etapas del grupo.

Las guitarras siguen ahí, igual que el ruido, el shoegaze, las voces que parecen querer esconderse entre capas instrumentales y esa melancolía luminosa tan reconocible. Pero alrededor empiezan a ocurrir otras cosas. Hay canciones más inmediatas, momentos que se aproximan al indie-rock sin necesidad de envolverlo todo en distorsión, estructuras más abiertas y una producción que permite respirar bastante más a las composiciones.

No parece casual que el álbum reúna trece canciones y se permita transitar por registros diferentes. El resultado transmite algo que no siempre resulta sencillo conseguir cuando una banda alcanza esta edad: reconoces inmediatamente quién está tocando, pero no sabes necesariamente qué va a ocurrir en la siguiente canción. Déjenme que me detenga en «BB», canción excelsa, que recuerda a bandas como La Buena Vida o Nadadora, donde la voz de Angelina podría ganar en intensidad y emoción a las de Irantzu o a la de Sara.

Los campeones que no aparecen en los carteles

Resulta difícil comprender que Apartamentos Acapulco no tengan una presencia bastante mayor en el circuito español de festivales. No hablamos de una promesa recién llegada ni de una formación sostenida por un par de canciones virales. Hablamos de una banda con diez años de recorrido, cinco álbumes, personalidad, repertorio y experiencia en directo. Mientras la programación festivalera española repite nombres temporada tras temporada, proyectos como el suyo parecen condenados demasiadas veces a una extraña tierra de nadie: suficientemente reconocidos como para llevar años siendo respetados por quienes siguen la escena, pero no siempre suficientemente visibles para acceder al espacio que musicalmente merecerían.

Tal vez por eso Todos quieren ser los campeones tenga un título todavía mejor de lo que parece. Porque Angelina e Ismael llevan una década disputando una competición en la que las reglas nunca han sido especialmente justas. Trabajando cuando no están haciendo música, cuidando de su familia, componiendo cuando encuentran tiempo, grabando discos, metiéndose kilómetros en el cuerpo y volviendo una y otra vez a los escenarios. Y siguen haciendo canciones, extraordinarias canciones.

Quizá de eso debería tratar realmente ser campeón. Por eso sería estupendo encontrarlos en 2027 en el Prestoso, en el Canela Party, en el Monkey y, porque no, en un lugar particularmente simbólico: el Primavera Sound de Barcelona. No como concesión ni como premio a diez años de resistencia, sino porque Apartamentos Acapulco encajan perfectamente en la historia musical que ese festival lleva décadas contando. De hecho, el propio Primavera ya tiene en marcha su proceso oficial de propuestas para la edición de 2027. Sería una magnífica forma de cerrar el círculo: Angelina e Ismael, en Barcelona, celebrando diez años de canciones en uno de los escenarios que una banda como ellos debería haber pisado hace tiempo.

Mientras, nos quedamos dentro de su nuevo largo. Un disco que mira a Granada, mira a La Plata, mira hacia sus propios diez años y, sobre todo, mira hacia delante. Porque quizá todos quieran ser los campeones. Pero algunos se han ganado, como mínimo, el derecho a jugar los partidos importantes.

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