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Gem Club: Pura armonía

Por Laura Ávila 0

Defensores de la instrumentación barroca y  las palabras suaves, este trío originario de Massachusetts, ya sorprendió con su debut Breakers en 2011. Ahora regresan con In Roses, donde quieren ir en una dirección diferente y a su vez reafirmarse de forma honesta, con una producción sofisticada, y una estética agridulce y emocional ausente de barniz. Bañados por influencias clásicas y haciendo uso de su pop minimalista con delicadeza y con un gran sentido de la belleza, In Roses, florece la conciencia en una poesía,  fluye a través de una serie de cantos fúnebres lentos y tristes. Suenan de manera más cálida y acogedora que su predecesor, manteniendo la esencia de su música, ser una banda joven con alma vieja. Sin embargo, a pesar de su melancolía, hay que reconocer que este álbum está lleno de esperanza, donde podemos trascender lo que nos trae dolor y hacerlo con gracia, transformándolo en belleza y fragilidad que puede traer de vuelta nuestros recuerdos más deseados.

Metiéndonos de lleno en el disco, encontramos en“Michael”, una viñeta romántica que desmiente la agonía de la angustia, un dream-pop sobre un amor perdido a un corazón prudente, un réquiem por una relación sin salida. “Soft Season”  es toda una oda a la muerte y la vida de Joey Stefano, conocido actor de la industria pornográfica gay a principios de los 90, que falleció a causa de una sobredosis. “Polly” es una de las más destacadas y emotivas, la acompaña un riff suave de órgano que ha sido arrancado directamente de las manos de Beach House. Una canción fúnebre a la difunta tía de Barnes y que se funde en una pared etérea. Con“Braid” usan su talento para las armonías, unido a los arreglos de chelo a la perfección para crear una experiencia de sonido melancólico, hablan de la soledad y el agujero que perfora en la vida de una persona. “Speech of Foxes“, tema sombrío que suena como elegía a la inocencia y el fin de romance hacen a los instrumentos unos iluminados llenos de vida. “Marathon”, uno de los que más destacan por sus voces fantasmales y por su suave instrumentación, hace una ruptura en capas de la textura que lo envuelve. Unidos a los temas ausentes de lenguaje encontramos a “Nowhere” y “QY2” , interesantes experimentos que son como estar envuelto en terciopelo que crean a su vez un zumbido electrónico desconcertante.

Gem Club parece haber vivido diez vidas a pesar de su corta edad y utilizan como base la nostalgia por un pasado idealizado, las relaciones que nunca produjeron un final feliz, y una fragilidad emocional, para crear de esta manera nuevos colores. Aunque no vayan a obtener la atención que merecen, han creado algo mágico, haciendo que su música evoque la esencia sombría de un día de nieve, de la lluvia corriendo por una ventana, lo que es lo mismo, la banda sonora perfecta para la temporada de invierno, haciendo de la oscuridad un lugar reconfortante para ser habitado.

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