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Juego de Tronos 4×02: “El león y la rosa”

Por Angélica Mualim 0

[Spoilers a continuación, obviamente]

¿Qué, cómo os habéis quedado? ¿Cuántas veces habéis vuelto a ver la escena final? ¿Todavía no os cansáis de alegraros por la muerte de un adolescente delante de toda su familia? Es lo bueno de la ficción, te permite aliviar tus instintos homicidas con muertes irreales. Llevamos unos tres años deseando que Joffrey sufriera una muerte lenta y dolorosa, exactamente a partir del segundo capítulo de la serie, El Camino Real. Las reacciones no se han hecho esperar, y las redes sociales han sido una auténtica mina de spoilers este último par de días. Espero que hayáis tenido el placer de ver el capítulo sin que nadie os lo arruinara. En breve retomaremos la Boda Púrpura, pero antes repasaremos los demás personajes que aparecieron en este capítulo (sí, hubo más escenas aparte de “esa”)

Ahora que nos hemos quedado sin nuestro villano favorito, uno de los candidatos a ocupar su lugar es Ramsay Snow. El capítulo empieza con una peculiar cacería: la presa es una joven sirvienta, que acaba siendo devorada por los perros. Ya sabíamos de sobra lo cruel que podía llegar a ser Ramsay, por lo que esta escena parece innecesaria, pero se nos muestra para ver la nueva personalidad de Theon (ahora Reek), que no es más que un sirviente.

Todos queríamos que ese afeitado acabara mal.
Todos queríamos que ese afeitado acabara mal.

La crueldad extrema de Ramsay podría explicarse por su complejo de bastardo, ya que es el hijo “no oficial” de Roose Bolton, ex-aliado de Robb Stark y uno de los organizadores de la Boda Roja. La casa Bolton es famosa en Poniente por desollar a sus enemigos y el pobre Ramsay sólo quería adoptar las costumbres de su padre. Claro que con Theon lo llevó más allá, y hasta su padre cree que se ha pasado cuatro pueblos. Theon ha perdido toda iniciativa propia, no es capaz ni de atacar a su torturador cuando tiene una oportunidad más que evidente. Ay, qué bonito habría sido ver esa navaja atravesar el cuello de Ramsay. Ahora el posible heredero de la casa Bolton tiene una nueva misión: conquistar Foso Cailin, tomado por los soldados de las Islas del Hierro, mientras que Locke (el que le cortó la mano a Jaime Lannister) buscará a Bran y Rickon, que resulta que no estaban muertos.

De Rickon y Osha de momentos no sabemos nada, pero Bran sigue experimentando con sus poderes de cambiapieles, quizá llevándolo demasiado lejos.

Bran, en la búsqueda del cuervo de tres ojos.
Bran, en la búsqueda del cuervo de tres ojos.

Los hermanos Reed le advierten del peligro que supone pasar demasiado tiempo dentro de su lobo huargo, ya que podría llegar a perder su consciencia humana. Es comprensible que Bran pueda llegar a ceder a esta tentación, si tenemos en cuenta que ni siquiera puede caminar por su cuenta. Los poderes de Bran van más allá de la capacidad de cambiar de cuerpo, como sus visiones cuando toca el arciano. Las imágenes salen muy rápido y no se explican de ninguna manera (en los libros tampoco es que se expliquen en profundidad), por lo que es una escena algo confusa. A ver qué explicación se inventan luego, aunque tampoco es que me interese mucho, ya que la trama de Bran me parece de lejos la menos interesante de todas.

Otra candidata para ser la nueva mala malísima de la serie es Melisandre, la fanática religiosa que disfruta quemando infieles. Aunque esta puede ser una lectura algo superficial de este personaje, ya que hemos sido testigos del verdadero poder de R’hllor, el Señor de la Luz. Aparte de crear la sombra que asesinó a Renly, este dios también ha resucitado en múltiples ocasiones a Beric Dondarrion, y quién sabe de qué mas es capaz. No podemos culpar a Melisandre por su ferviente fe, que resulta que no es tan ciega. ¿Cuántas religiones conocéis que dispongan de pruebas tan contundentes para demostrar su existencia? Pues eso.

A ver quién se atreve a llevarle la contraria a Stannis.
A ver quién se atreve a llevarle la contraria a Stannis.

En este capítulo vemos cómo Melisandre quema a unos cuantos traidores, entre ellos Ser Axell Florent, hermano de Selyse, la mujer de Stannis. Davos sigue sin estar convencido de que Melisandre sea necesaria a estas alturas, pero, ¿acaso no ejecutan todos los líderes a sus traidores de una manera u otra? En el primer capítulo de esta serie vimos cómo Ned Stark decapitó a un desertor de la Guardia de la Noche (que resulta que no mintió sobre los Caminantes Blancos), en la temporada pasada Robb decapitó a Rickard Karstark por matar unos rehenes… pero parece ser que la hoguera es pasarse de la raya. Doble rasero en Poniente no, por favor. Por lo menos en este capítulo hemos visto un Stannis diferente, algo más parecido al de los libros. Hemos visto a un padre que muestra una especie de afecto por su hija, y además hemos podido conocer algo más de su pasado, las experiencias que ha vivido y que han forjado su duro carácter. Melisandre también ha recibido una buena ración de situaciones difíciles, que aún no nos han relatado en detalle, pero seguramente justifican su despiadada personalidad. Este oscuro pasado la lleva a intentar congeniar con la princesa Shireen, que todavía no está muy convencida de que este Señor de la Luz realmente sea un salvador. Quizá R’hllor pueda ofrecer una explicación más convincente a su mundo, lleno de muerte e injusticias.

Y ahora sí, volvemos a Desembarco del Rey. Jaime está preocupado por no ser capaz de defender al Rey (para lo que le queda…), así que Tyrion le sugiere que practique con Bronn para mejorar el dominio de la única mano que le queda. Tyrion tiene también unos cuantos dolores de cabeza gracias a Shae: Varys le informa que tanto su hermana como su padre ya saben que es su amante, por lo que su vida corre peligro. La única forma de que Shae acepte abandonar la capital es que piense que Tyrion la repudia, así que el pobre tiene que mentirle de la manera más cruel posible para que ella se largue. O eso parece, porque realmente no la hemos visto subirse a ningún barco.

Todo el tramo final del capítulo se centra en que odiemos aún más a Joffrey, y en menor medida, a Cersei, para que la escena final resulte aún más satisfactoria. Y eso que se han omitido detalles de la historia original, como por ejemplo que el libro que Tyrion le regala a Joffrey es una de las cuatro únicas copias que existen en el mundo, por lo que su destrucción resulta aún más insultante.

Ni Sigur Rós se salvan de las humillaciones de Joffrey.
Ni Sigur Rós se salvan de las humillaciones de Joffrey.

Aparte de las continuas faltas de respeto de Joffrey, los escenas de los demás invitados de la boda no tienen desperdicio. Detalles sutiles como las miradas entre Oberyn Martell y Loras, o conversaciones que no hacía falta leer entre líneas, como el encuentro entre Oberyn y los Lannister. El príncipe de Dorne ya nos ha regalado unas cuantas perlas, y eso que aún queda mucho que exprimir de su personaje. Cersei no quiere aceptar la idea de que vaya a dejar de ser la reina, así que aprovecha cualquier pequeña oportunidad de ejercer el poder que ella cree que le corresponde. Como dar las sobras a los perros en vez de a los pobres, eso es ser [introduzca su insulto aquí] porque sí y ya está. Cersei no sólo siente celos de Margaery, sino incluso de pretendientes menos atractivas, como Brienne. La doncella de Tarth (qué poco le pega esa denominación) ha sido de lo más diplomática hasta ahora, pero no pudo evitar quedarse sin palabras ante la acusación de sentir algo más que un interés platónico por Jaime. La escena casi parece sacada de una telenovela, pero oye, entre tanta muerte y tragedia hay que tener momentos un poco menos serios. Jaime no se queda atrás a la hora de mostrar sus celos y tiene una pequeña charla con Ser Loras, aunque luego termina saliéndole el tiro por la culata. Es lo que tiene estar en una relación incestuosa, te invalidan tus argumentos con poco esfuerzo.

Y volvamos ya al prota de este capítulo. ¡Cuánto lo echaremos de menos! Joffrey no tuvo suficiente con humillar a Tyrion al destruir su regalo, fue más allá con el espectáculo de los enanos. Y es aquí cuando la serie muestra su mejor cualidad: no son las muertes, ni los diálogos, ni las escenas de sexo (esto algunos lo sabíamos ya), sino las sutilezas tanto en la dirección como en las actuaciones.

Un espectáculo poco fiel a la historia verdadera.
Un espectáculo poco fiel a la historia verdadera.

Nadie le dijo nada a Sansa, pero sentimos la mirada de todos los invitados encima de ella cuando representaron la muerte de su hermano. Sophie Turner ni siquiera abrió la boca, pero no hizo falta, porque sólo con su mirada nos dejó adentrarnos en todo el dolor que estaba reprimiendo en ese momento. La cara de Cersei mientras humillaban a Tyrion, la reacción ofendida de Loras ante las burlas hacia Renly… realmente, sobran las palabras. Sobre todo al ver los gestos de la novia, sabiendo perfectamente con qué clase de persona se iba a casar. Pero el monstruo tuvo su merecido final, humillado de una forma ruin y cruel. ¿El responsable? Cersei culpa a Tyrion, pero imaginamos que el pobre es sólo una cabeza de turco. No seré yo quien revele quién está detrás del regicidio, ahí tenéis teorías y gifs muy currados en Tumblr. Pero de verdad, los lectores lo hemos tenido especialmente difícil para callarnos los spoilers esta temporada. Para empezar, a finales del año pasado se publicó una entrevista en la cual Jack Gleeson aseguraba que iba a dejar la interpretación. Voces en nuestra cabeza: “Tampoco es que lo hayas decidido voluntariamente”. Y encima el slogan de esta temporada es “Todos los hombres deben morir”. De nuevo las molestas vocecitas: “Sobre todo Joffrey”. Si es que nos van provocando.

De todos los comentarios que he leído hasta ahora, el más divertido es: “Están adelantando demasiado los eventos importantes, a ver si el resto de la temporada va a ir cuesta abajo”. Es cierto que hasta ahora la estructura normal en Juego de Tronos era reservar el evento principal de la temporada para el noveno capítulo, pero parece ser que la gente no se ha enterado que en Poniente reina el caos, tal como nos dijo Petyr Baelish la pasada temporada. Este capítulo, escrito por el propio George R. R. Martin, rompe todos los esquemas a los que estábamos acostumbrados, pero os aseguro que queda mucha, muchísima acción por delante. Como dice una amiga mía: “Esto no es The Walking Dead“. Así que no sigáis pidiendo spoilers tan descaradamente, por favor, que uno de estos días las voces de mi cabeza empezarán a hablar en voz alta y la vamos a liar.

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