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Pulpop 2014: Atrévete a bailarlo

Por Jose A. Rueda 0

El décimo aniversario del festival almeriense Pulpop, que bajo el nombre de Agosto Rock se llevaba celebrando desde otros cuantos años más atrás, congregó a algo más de tres mil personas en la plaza de toros de Roquetas de Mar la noche del 5 de julio. Pocas, si se tiene en cuenta el carácter gratuito del evento y lo jugoso del cartel, con presencia incluso internacional. Pero bueno… Deben ser cosas del indie.

Con motivo del cumpleaños, el evento se amplió un día mediante la jornada de presentación del viernes 4, que albergó la plaza del Faro de Roquetas. Muy poco público se acercó a este pre-Pulpop, pese a tener el aliciente del regreso de Fila India: indies noventeros que firmaron bombas de azúcar como “El niño niñato” o “La despedida”. Ambas cayeron en el set-list de los malagueños, que ya no lucen melenas y acusan los años en el tempo de las nuevas canciones, las de El Rayo de Gerry López -su inesperado regreso a la actividad musical a finales de 2013- que también fueron rociando entre sus grandes éxitos.

Fila India, por María Juárez
Fila India, por María Juárez

Antes, dos bandas locales habían cortado la banda inaugural del Pulpop 2014. Exotic Zoo (muy del rollo de Fila India, aunque atufando a Pignoise o El Canto del Loco) y Trèpat, catapultados desde Granada (ciudad en donde descansa la mitad del grupo) como una de las revelaciones indies de 2014.

Revelación es también Ángel Stanich que, ya el sábado día 5, salió a pelo al escenario taurino del Pulpop. Tras el inicio acústico, el resto de la banda se unió para arropar las composiciones de su debut, un disco apoyado a muerte por Octubre (la división alternativa de Sony Music) y elogiado por unos cuantos nombres propios del rock independiente estatal. Ángel mostró una seguridad y un saber estar impropios en su juventud, y su voz afectada se quebró en cada verso de cada una de las historias de Camino Ácido: “La noche del coyote”, “Metralleta Joe” o “Disparar a un hombre en reno”.

Primeramente, los almerienses The Dry Mouths habían derramado litros de sudor a base de entrega y fuerza rockera. Los de Cristo Rodríguez, que ya han toreado en plazas importantes como la Planta Baja de Granada o la Moby Dick de Madrid, sabían de la valiosa oportunidad que les brindaba Pulpop. Por lo que lo dieron todo desde el minuto uno ante los madrugadores que se esparcían por la arena del coso. Curiosos y fieles que si no fueron capaces de rendirse al post-grunge de “las bocas secas”, seguro que lo hicieron ante las mallas del cantante: todo un homenaje al glam-rock hortera de los ochenta.

The Dry Mouths, por María Juárez
The Dry Mouths, por María Juárez

El primer reclamo importante de la noche, León Benavente, calentaron con una instrumental para enseguida lanzar los “melocotonazos” de Ánimo Valiente. “Las ruinas”, “Las hienas”, “La palabra”, “Revolución”, … Con actitud de sobra, el cuarteto enconó el show de menos a más, y se fue apoderando progresivamente del público hasta ponerlo a sus pies en “El rey Ricardo” y “Década” (con una larga parada de tensión justo antes de escupir “se irá todo a la mierda…”). El inquieto Abraham Boba se olvidó del teclado en “Ser brigada”, con objeto de cumplir el rol de frontman con traje a lo Nick Cave en un intenso y lúcido final.

Veronica Falls actuaron temprano, sabiéndose inferiores a Second -principal reclamo del público “pulpopero”- y, con modestia y cortedad, los londinenses sonaron todo lo pulcros y correctos que exigen las canciones de sus dos discos. La banda se mostró incómoda, acusando unos problemas de sonido exclusivamente internos (fuera, insisto, sonaron impecables), lo cual provocó unas pausas demasiado largas entre las canciones. Por todo ello, la conexión con el público fue intermitente, pero a buen seguro ganaron nuevos fans.

Veronica Falls, por María Juárez
Veronica Falls, por María Juárez

Uniformados con las camisetas de Montaña Rusa, Second actuaban por enésima vez en Almería (segunda en Pulpop), ahora con el disco de marras como excusa. Sean lució sus características poses chulescas para el gozo de quien se las aguante (curiosamente, la mayor reunión de público de todo el festival). Lo que sí se gozó fue el repertorio, que muy pronto dejó a un lado las novedades para deleitar con las clásicas “Rincón exquisito”, “Muérdeme” o “Todas las cosas”.

Perro empezaron tarde y, pese a ser los últimos, la organización cumplió escrupulosamente con la hora del cierre, reduciendo la actuación a una escasa media hora. Suficiente, no obstante, para que el cuarteto chutara “Viva el Porras!”, “La reina de Inglaterra”, “Paco fiestas” y “Marlotina”, cuyos protagonistas George Finidi y Jimmy Floyd Hasselbaink animaron desde las pantallas. Las poses indies, tan irónicas y burlonas como sus propias letras, no ensuciaron una ejecución perfecta, rítmica e imposible de refutar. Al final, retaron con “Atrévete a bailarlo”, con la que siete u ocho intrusos se unieron a danzar y a aporrear las dos baterías. Un despiporre máximo que supuso el colofón más épico que se recuerda en un Pulpop.

Ahora, a por otros diez años.

Perro Pulpop 1
Perro, por María Juárez
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