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Crónica del concierto de Placebo en el Palacio de Deportes de Madrid: Un Placebo efectista

Por Ignacio Sánchez 0

Placebo en el Palacio de Deportes de Madrid

Hace catorce años, en el FIB 2000, un chaval de dieciocho años disfrutó entusiasmado del directo de una de sus bandas favoritas por aquella época, Placebo. Con tres trabajos adictivos, el trío británico disfrutaba aquellos años con ser una de las bandas punteras del indie rock británico, dejando aquella noche en bragas a unas Elastica desaparecidas y dando un señor repaso a un Richard Ashcroft soporífero.

Placebo @ Palacio de Deportes de Madrid por Ignacio Sánchez
Placebo @ Palacio de Deportes de Madrid por Ignacio Sánchez

El tiempo ha pasado tanto para el grupo, lejos de los aires andróginos, como para aquel chaval que dejó de seguirles el rastro y que el pasado miércoles volvió a cruzarse en el camino del trío. Demasiado tiempo en el que la banda dejó por el camino a Steve Hewitt por Steve Forrest a la batería, y donde los músicos que arropan al núcleo duro crece cada vez más. Todo lo que sea necesario para intentar plasmar en el directo los nuevos sonidos más recargados y melódicos de Brian Molko y compañía.

El miércoles durante casi una hora y media la banda disparó sus más recientes composiciones, las de un Loud Like Love publicado el año pasado, dando casi por completo la espalda a su más que glorioso pasado. Aun a sabiendas de la más que posible decepción de sus antiguos seguidores, los Placebo de hoy en día viven, o sobreviven, endulzando la fórmula que los encumbró: buenas dosis de guitarras con ese puntito rockero envuelto con melodías tarareables que incitan al salto y al grito. Pero visto lo visto, las más de 5.000 personas que llenaban la pista del Palacio de Deportes parecían disfrutar de lo lindo de este particular placebo musical; nadie, o casi nadie, parecía echar de menos la simplicidad de sus antiguos directos, más precisos y contundentes, y casi sin descanso, cuando aparecieron los temas más melódicos y lentos (“A Million Little Pieces” o “Too Many Friends”), el público no dejó de corear y vibrar con “For What It’s Worth”, “Loud Like Love”, “Scene of the crime” o “Space Monkey”.

Por suerte para los “viejos” por el camino, casi al comienzo inicio, nos regalaron “Allergic” y “Every you, every me”, que junto con “The Bitter End” y “Special K”, antes de marcharse por primera vez, fueron los momentos donde tocaron la fibra del que escribe. Recuerdos de una época mejor, pero que Molko parece no querer remover mucho. Un Molko poco comunicativo que cedió a Stefan el papel protagonista animando y jaleando al público.

El cierre con “Post Blue” e “Infra-red” sirvió para contentar a unos y dejar con ganas de una revisión añeja a otros, pero dejando constancia que la banda sigue viva.

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