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Un Angel pasó por la [2] de la Apolo

Por Ross Gallagher 0

En la Sala la [2] de la Apolo, lucía una luz fría, violeta, en un escenario dominado también por el violeta, con unas cortinas que recordaban la mítica serie Twin Peaks. Una música ligera de fondo y bastante gente charlando, hasta que salieron tras las cortinas Angel Olsen y su banda.

Un cuarteto clásico formado bajo, batería, guitarra y ella, una Olsen que bien pertrechada con su guitarra y su voz dirigió el concierto ante un público que, ésta vez sí, fue muy respetuoso con el artista, atento a cada uno de los giros vocales que la estadounidense ofreció a lo largo del concierto.

El estilo de Angel no es novedoso, tiene el aroma añejo de cantautor con fuerte personalidad que ha sabido rodearse de una banda que complementa sus composiciones, incluso en los momentos más ruidosos, incluso en las texturas ligeramente psicodélicas del guitarra. En directo pierde completamente el aire sucio que tiene el último disco, pero a quien le importa.

Lo mejor del bolo sin duda es escuchar las entonaciones vocales de la norteamericana, durante su repertorio uno se puede quedar absorto en los momentos que levanta la cabeza y parece entrecerrar los ojos, dominando el escenario, metiéndose en el papel de las canciones. Aunque mucho mejor le sienta cuando algo la saca de ese ensimismamiento y sonríe.

Porque será que ya no tiene el resfriado que le impidió cantar bien en Madrid, será porque ella es así, el caso es que se le notaba contenta y sonriente, y comunicativa con el público, que silbaba y aplaudía al final de cada tema en perfecta simbiosis.

El concierto transcurrió suave, sin altibajos, alternando temas de sus discos, pistas añadidas incluidas, EPs, singles y dos covers, Dreams de Fleetwood Mac y I’m a Stranger Here de Richie Havens, incluso teniendo tiempo para salir y tocar un bis después de tocar en solitario IOTA, una hora y cinco minutos que personalmente me pareció una duración ideal para el repertorio que tiene hasta la fecha, cosa con la que seguro que no estarán de acuerdo sus fans, que apuesto se quedaron con ganas de más.

El setlist lo podéis encontrar aquí, y como momentos a destacar señalaría el Sweet Dreams de su 7″ Sleepwalker, una canción en la que acelera un poco el tempo de la actuación y que cambió temporalmente la iluminación local del frio violeta/azul por el rojo intenso, y el breve Forgiven/Forgotten, aunque eché en falta un punto más de intensidad en algunas ocasiones.

Si tuviera que reseñar algo negativo, dentro del buen concierto que fue, sería la falta de diversidad, ya que da la impresión que los recursos entre buena parte de las canciones son parecidos, sobre todo en lo tocante a la banda, que tan sólo cumplía con el cometido de acompañar las buenas composiciones de Angel, dejándola como absoluta y única protagonista de la velada.

De hecho la sensación que me quedó es que el concierto no hubiera deslucido de ser ella sola sobre las tablas, y es que lo realmente destacable, lo que da valor y diferencia la actuación de otras tantas, es precisamente ella, su talento y expresividad, por encima de la banda, o incluso de sus composiciones.

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