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El rap vuelve a las calles

Por Lolo Aznar 0

Pxxr Gvng

El año 2014 será recordado por suponer una ruptura irreconciliable en la escena hip-hop nacional, y gran culpa de esta fractura la tiene el fenómeno Pxxr Gvng (leído Poor Gang). Pxxr Gvng es un colectivo radicado en Barcelona y formado por los granadinos Yung Beef y Khaled, el madrileño D. Gómez, y el prometedor productor barcelonés Steve Lean, todos procedentes de otras formaciones como Kefta Boys o Corredores del Bloque.

Si hace un año eran unos desconocidos, la popularidad alcanzada durante este ejercicio les ha permitido obtener grandes reconocimientos, como pueden ser programar una noche en Razzmatazz (La Trap House), ocupar un slot importante en el próximo cartel del Sónar, o convertirse en los protagonistas de un artículo del diario El Mundo escrito nada más y nada menos que por Javier Blánquez, uno de los mayores eruditos del país en lo referente a música electrónica.

Lo primero que debemos hacer antes de enfrentarnos a la primera escucha de un tema de Pxxr Gvng es dejar los prejuicios a un lado y olvidar todo lo que sabemos sobre hip-hop nacional. Este colectivo supone un soplo de aire fresco para una escena anquilosada en las referencias e influencias de las vacas sagradas del rap español de la década de los noventa, como pueden ser Violadores del Verso, 7 Notas 7 Colores o el Club de los Poetas Violentos. No obstante, no hay que caer en el error de la comparativa, ya que debemos entender que estamos hablando de épocas y códigos de comunicación diferentes, y un salto tecnológico considerable entre ambos momentos.

Si las bandas de los 90 utilizaban las maquetas grabadas en cassette o CD y el boca a boca para promocionarse, los nuevos grupos como Pxxr Gvng pertenecen a una generación que ha crecido con internet y que se siente cómoda con esta herramienta para la difusión de su música. No recelan de las nuevas tecnologías ni las ven como un enemigo que puede hacer disminuir su cifra de ventas, sino que se valen de ellas para llegar a su público objetivo. Este target se encuentra localizado en las redes sociales y está más pendiente de un canal de YouTube o de una cuenta de Twitter que de una estantería de novedades en una tienda física de discos o un cartel que anuncia un concierto en el muro de un bloque.

El oyente de rap ha cambiado, y por ello es necesario adaptar el discurso y las estrategias de distribución para poder llegar a estas nuevas generaciones y así propiciar un rejuvenecimiento de la escena, algo que se hace cada vez más necesario. Este público, que percibe el mundo a través de la pantalla de su teléfono móvil, es precisamente el que debe ser despertado de su aletargamiento tecnológico provocado por la sobreinformación y la sociedad 2.0. Y qué mejor manera de conseguir esto que usando la tecnología (YouTube, SoundCloud, Twitter, Instagram) y el lenguaje que deriva de ella (selfie, iPhone, Android, swag, 3G). Pxxr Gvng entiende esto perfectamente: sabe dónde tiene que ir a buscar a su público y cómo llegar hasta él, por lo que enfocan su producción musical exclusivamente hacia estos canales, olvidando por completo el mercado físico.

Dejando a un lado el trap y centrándonos en el hardcore, 2014 ha supuesto también un aumento de popularidad del llamado “rap kinki”, donde destacan grupos como El Coleta, Jarfaiter o Komando Sayko. Estos grupos toman el testigo de otros como Hermanos Herméticos, Chinatown, o los primeros Duo Kie. Su propuesta va directa de las plazas y los parques a internet, sin pasar por el filtro de las distribuidoras o los sellos, y supone una lucha contra lo establecido como fue el rock urbano de los 90, y una llamada de atención como la que supuso el cine kinki de los 80. Otra de las notas características de esta rejuvenecida escena es el “do it yourself”, que supone la producción casera de las instrumentales y hasta de los videoclips, aportando un grado extra de realidad, sin poses ni caretas. Lo que ves es lo que hay, aquí no se engaña a nadie.

El mayor logro de grupos como Pxxr Gvng, El Coleta o Jarfaiter ha sido devolver el rap al sitio del que vino y del que nunca debió salir: la calle. Estos nuevos raperos no se cortan a la hora de hablar de la calle desde un punto de vista real y nada impostado, tocando temas tabú como las drogas o la delincuencia de una manera natural. Sin embargo, estos tópicos se abordan desde una perspectiva de primera persona, a pie de asfalto, y con un claro componente social y autobiográfico. Letras auténticas, no contaminadas por las estructuras de mercado ni por los cánones habituales de la industria, que denuncian la pobreza y el impacto de la crisis en el día a día de los barrios más desfavorecidos.

Esta esencia es reivindicada por Yung Beef en su tema “A.D.R.O.M.I.C.F.M.S”, lanzando varios órdagos al rap burgués: “Qué coño habláis de trap si vivís con la mamá” o “Pregúntale a quien quieras que venimos de cero, que no somos como esos embusteros”. Párrafos directos y reales que han levantado ampollas en la casta del rap nacional, acostumbrada a vivir del pasado y a encumbrar a nuevos grupos que son copias exactas del sonido y las estructuras de la década pasada.

Lo siento mucho viejitos, 2015 ya está aquí.

Foto de portada: PXXR GVNG (Facebook)


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