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Arenal Sound, un ejercicio de supervivencia

Por Redacción EER 0

A viernes 7 de agosto, con la sombra de un Arenal Sound cuanto menos extraordinario ya lejana, os contamos en estas líneas la experiencia del equipo de El Enano Rabioso en tierras castellonenses.

Partimos dirección Burriana el lunes por la tarde seguidos por la dichosa manía que tiene el público sounder de hacer noche el lunes cerca de la zona de acreditaciones para recoger temprano la pulsera y poder acampar en una zona idílica. Llegado el sábado nos reíamos al pensarlo.

Tras una noche intentando, sin éxito, pegar ojo en un Seat Ibiza, nos despertábamos a las 05:00 para unirnos a una cola kilométrica, que se comenzaría a deshacer por las carreras de muchos aprovechando la somnolencia de otros. Quien haya vivido esto algún año ya sabe de lo caótico de la situación. El caso es que serían las 05:30 del martes y ya se había formado una sólida estructura de personas agolpadas ante la entrada a la carpa de acreditaciones, cuando la apertura se había anunciado a las 08:00. Mientras, se iban desarrollando algunas riñas propias de patio de colegio ante la pasividad del resto de los allí presentes, unos por la empanada propia de quien acaba de ser despertado, otros por estar ya acostumbrados de ediciones anteriores.

A eso de las 07:00 se abrieron las puertas y el público, conforme recogía la pulsera, empezaba a correr hacia el camping sin ningún control para plantar su tienda y conseguir una considerable parcela en la que vivir durante la próxima semana. Este es el primero de muchos aspectos en los que el Arenal Sound dista de otros festivales, donde no se dan tales colas ni existe dicho caos inicial, y en los que eres guiado por el personal hacia zonas del camping asignadas, como ocurre con sus vecinos de Benicàssim, cuya organización, en este y otros aspectos, debería ser, para el Arenal, el espejo en el que mirarse.

Público Piscina/Arenal Sound/Luis Crown
Público Piscina/Arenal Sound/Luis Crown

Una vez pasado el calvario de la noche inicial y ya instalados en el camping, a las 14:00 comenzaba la Pool Party con la sorpresa anunciada del vallado de la piscina, que traía consigo mayores medidas de seguridad y, por ende, la formación de colas para entrar a la misma, por lo que decidimos declinar esa opción y optamos por la playa privada, con menos agobios, más limpia y sin lista de espera.

Dj's from Mars/Arenal Sound/Luis Crown
Dj’s from Mars/Arenal Sound/Luis Crown

Ya de noche, y con sólo dos focos de música instalados en el escenario de la playa y en el autobús de Red Bull, pudimos disfrutar en el primero del concierto de la Maravillosa Orquesta Del Alcohol y del espectáculo que protagonizan cada vez que los vemos los Dj’s From Mars. También presenciamos a unos Is Tropical venidos a menos cuyo directo deja bastante que desear, lo que concuerda con lo ya relatado en este mismo portal meses atrás.

El miércoles, mismos escenarios y misma elección. El escenario Inside, pese a que no nos atraiga demasiado el hecho de pisar sobre arena durante un concierto, es el que trae grupos de mayor renombre para los días previos. Asistimos al directo de los extravagantes Monarchy, cuya actuación en el Spring Festival meses atrás ya nos gustó y, de nuevo, no defraudaron. Los londinenses conectaron desde el minuto 1 con 1500-2000 sounders asistentes que vibraron con cada canción. Dejamos atrás los días de pre-fiesta que, aun con grupos atractivos, son como la Coca Cola sin cafeína. Sí, pero no.

Monarchy//Arenal Sound/Luis Crown
Monarchy/Arenal Sound/Luis Crown

Ni tan siquiera comenzaba a esconderse el sol la tarde del jueves y ya podíamos ver el escenario principal (Desperados) a reventar. La Pegatina, quién si no. El Arenal y su público parecen hechos a medida para este grupo ya acostumbrado a llenar en Burriana. No sería capaz de calcular cuánta gente había a las 20:00 del jueves frente al escenario Desperados, pero aproximándose o rebasando la cifra de los conciertos de mayor asistencia en la edición anterior como fueron los de Placebo o Bastille. Tras un concierto en el que soltamos adrenalina a raudales con canciones bailables que se convertían en pogos multitudinarios volvíamos al camping a reponer fuerzas para los platos fuertes de la noche.

La Pegatina/Arenal Sound/Luis Crown
La Pegatina/Arenal Sound/Luis Crown

Llegaba la hora de Rudimental y ahí estábamos, inocentes, disfrutando, sin conciencia alguna de la que se nos venía encima. A los 20 minutos de concierto aproximadamente caían las primeras gotas, por lo que decidimos refugiarnos en prensa temporalmente, decíamos, hasta que parara. 10 minutos más tarde aquello parecía una noche cerrada de enero en Edimburgo. El agua caía como no lo había hecho nunca en el Arenal Sound. El concierto, ya interrumpido, no tenía visos de reanudación. La zona de prensa, con más de medio centenar de personas en su interior, empezaba a sufrir las consecuencias del temporal con una inundación a la entrada de ésta. Salimos casi a las 02:00 de la carpa habilitada para periodistas y demás acreditados por prensa creyendo ingenuamente que lo de salir con el agua casi por las rodillas sería sólo cosa de esa zona. Nos equivocábamos, por supuesto. La villa musical se había vaciado por completo y solo quedaban cientos de litros de agua y tierra acumulados en lagos gigantes de color poco apetecible a la hora de introducir tus extremidades inferiores en ellos. Pero lo peor estaba por venir. Si ya el hecho de llegar a nuestra idílica parcela de camping no fue tarea fácil, puesto que había que sortear charcos y barro, cuando lo hicimos, nos dimos cuenta de que los toldos no habían servido para paliar una lluvia que se había apoderado de nuestras tiendas de campaña. No fue la noche más fácil de nuestras vidas, pero finalmente conseguimos dormir en tiendas que pudieron sobrevivir al desastre.

La mañana siguiente vivimos una resaca diferente, lo imaginable tras una tormenta que te ha destrozado el camping. Del personal que supuestamente ayudaba a reubicar a los afectados no supimos de su existencia hasta haber sido informados por familiares que habían visto el telediario. Nosotros, insistimos, ni vimos a nadie interesándose por nosotros o nuestros vecinos, ni escuchamos mensajes por megafonía que avisaran de la apertura de centros por parte del Ayuntamiento de Burriana para los afectados ni por supuesto que alertaran de previsiones meteorológicas futuras. Reinaba la desinformación y el descontrol. El mayor y más importante centro de información para el público sounder era la cuenta de Twitter del festival, cuyo CM anunciaba que la programación para la noche del viernes permanecía sin modificaciones, y aseguraba que los campings se encontraban controlados. Por el agua, supongo.

Aguantamos como pudimos el viernes, quizá por las ganas de seguir con la grata experiencia que vivimos el año anterior, quizá por The Hives, el gran reclamo de un cartel falto de grandes nombres.

El caso es que comenzaba la tarde de viernes con uno de los grupos indie nacionales que más público mueve, y que durante esta gira hemos podido y podremos ver en numerosos festivales. Supersubmarina, cuyo directo, personalmente, no me ha cautivado nunca, cogió el testigo que le entregaron las, más que los, enfervorecidas fans, y no lo soltaron hasta el cierre con ‘Kevin McAllister‘.

Supersubmarina/Arenal Sound/Luis Crown
Supersubmarina/Arenal Sound/Luis Crown

Continuó nuestra ronda del viernes con The Subways, que no atrajo el público de sus predecesores en el escenario Desperados, pero probablemente aportó algo distinto y más de nuestro agrado. Más allá de su temazo ‘Rock & Roll Queen’, brindaron un gran concierto potenciado por la voz de Billy Lunn y el buen hacer del batería Josh Morgan, totalmente entregados a unos asistentes que crecían en numero conforme avanzaba el concierto.

Aparcamos la opción de The Shoes pensando en que la atractiva llegada de The Hives merecía recargar las pilas. Nos equivocamos. A las 00:15, mientras terminaba el concierto de The Shoes, caía un diluvio ya anunciado. No por la organización, sino por el cielo, que ya avisaba minutos antes con un espectáculo meteorológico de relámpagos. 

Tras unos minutos esperando a cubierto a que amainara el temporal decidimos adelantar el Campeonato de España de Atletismo y pegarnos la carrera de nuestra vida hacia el camping, donde se encontraban las tiendas supervivientes de la noche anterior, en lugar específicamente previsto para que al menos la lluvia no entrara en ellas y se quedara acumulada en otras zonas.

Público/Arenal Sound/Luis Crown
Público/Arenal Sound/Luis Crown

Amanecía el sábado con más lluvia pero con la misma sensación de desinformación y ocultación de la realidad por parte de la organización del Arenal Sound que concluyó con la marcha definitiva por parte del equipo de El Enano Rabioso de la zona de acampada y de Burriana.

Continuó el festival, pero el público sounder ya acumulaba disgustos de las noches anteriores y de la inexistencia, en la mayoría de casos, de cualquier tipo de ayuda por parte del personal de la organización. La sensación de que mucha gente había abandonado se palpaba con solo mirar a tu alrededor. Los medios de tirada nacional, los mismos que anunciaban las medidas que el Ayuntamiento de Burriana junto con el festival habían adoptado, y que nosotros a pie de camping no observamos, hablaban de un millar de personas “exiliadas”. Es difícil calcular a simple vista, pero rondarían los 2000 entre el Camping Arenal y el Malvarrosa.

Las jornadas tanto del sábado como del domingo continuarían con total normalidad puesto que la meteorología acompañó a la causa. Desconocemos si los conciertos fueron tan espectaculares como el CM del Arenal Sound los narraba vía Twitter porque, como hemos dicho, la mañana del sábado decidimos abandonar la experiencia sounder de este año. Y abandonamos con la sensación de que este festival tiene mucho margen de mejora, no ya en tema estrictamente musical, que por este año también, sino en aspectos básicos organizativos y preventivos. Debemos dejar de tratar al festival de Burriana como un festival joven que paga las novatadas de la inexperiencia, exigir responsabilidades por lo ocurrido en esta edición y esperar mejoras en ediciones futuras.

Redacción: Paco Brotons y Mario Caballero.

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