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David Bowie: Blackstar

Por Miguel Jiménez 0

David Bowie - blackstar

Es difícil hablar de Blackstar desde el punto de vista exclusivamente musical después de la muerte de David Bowie, ya que se desarrolló en ese año y medio que estuvo luchando contra el fatídico cáncer que acabó con su vida.

Siempre quedará como su obra póstuma, su último legado y demás horteradas, pero Blackstar es mucho más que eso, a pesar de que suena a obra inacabada, debido a su corta duración, 41 minutos, Blackstar es un disco diferente que aglutina gran parte de lo que fue Bowie, y eso queda claro no sólo en la música sino en los videoclips que se lanzaron antes del disco: “Blackstar” y “Lazarus”. El primero es un repaso a toda su carrera en 10 minutos, en una canción que arranca de forma espasmódica, y que va cambiando como lo hizo el artista durante sus más de 50 años de carrera.

Realmente el disco se podría resumir en la descripción de esa canción, pero hay otro tema que marca la diferencia, “Lazarus”, inquietante y fascinante, dos palabras que nos podrían definir al mismo Bowie perfectamente. En este tema, y sobre todo en su videoclip, Bowie nos decía adiós. Se dice que el disco es una despedida, pero no, es en “Lazarus” donde más claramente se muestra ese hasta siempre que nos quiere transmitir Bowie, sabiendo que todo se acaba.

Por momentos se vuelve un disco agónico en temas como “Tis a Pity She Was a Whore o Use (Or In a Season of Crime)”, en “Girls Loves Me” surge la paranoia, en “Dollar Days” la calma y la esperanza, mientras que el último tema, “I Can´t Give Everything Away”, queda claro su momento personal y nos dice adiós de la forma más elegante posible.

Quizás Blackstar no sea su mejor trabajo, pero es una despedida más que digna, un disco que, a pesar de estar incompleto, nos muestra cómo fueron los últimos meses de vida de Bowie, además de repasar su vida y mostrarnos su muerte de una forma única, como solo un artista como él podía hacer, como siempre hizo, siendo él mismo y nadie más.

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