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Una Semana Santa en el motor de un autobús

Por Juanjo Rueda 0

Pasos y procesiones; peplums en la televisión a la hora del café; torrijas, pestiños y otros postres típicos de estas fechas… ya está aquí la Semana Santa. Vivimos en un país aconfesional, que no laico, pero que cuenta con una mochila a cuestas de tradición cristiana que hace que la gran mayoría de las festividades nacionales tengan trasfondo u origen religioso. Aunque un buen tanto por ciento aprovecharán estos días festivos para unas merecidas y terrenales escapadas (apurando el último gran puente de nieve o conociendo rincones de España o del extranjero) en los cuales desconectar del purgatorio (¿o debería decir infierno?) del trabajo diario, otro buen número optará por expiar sus pecados en estos señalados días. Para aquellos que no hemos sido tocados por la revelación divina y que sufriremos en silencio -tamboradas aparte- estos días de fervor y devoción, he decidido preparar una selección de temas que sirvan de alternativa a las saetas y las marchas procesionales, mientras espero (sentado) que un futuro muy improbable salgan pasos con algunos de nuestros dioses musicales.

 

1. Primal Scream – Movin’ On Up: Si se observan las imágenes de estos días se verán numerosas muestras de éxtasis religioso. Primal Scream creo que de religión no saben mucho y ni les interesa, pero de Éxtasis (con E mayúscula) saben un buen rato y este tema es un buen ejemplo. El descubrimiento para los sentidos que produce la revelación química (“I was blind, now I can see / you made a believer out of me”) bien puede ser la del incrédulo que ve la luz y sirve perfectamente, con esos coros gospel, para cualquier celebración litúrgica.

 

2. Nick Cave – Foi Na Cruz: Nick Cave ha expresado alguna vez que cree en Dios o en una especie de misticismo religioso aunque no es una persona de ir a celebraciones religiosas o de adscribirse a una religión en particular. De hecho, el tema o la iconografía bíblica siempre ha estado presente tanto en su música como en sus libros. En este tema es algo evidente ya que adapta un tema protestante brasileño, incluido en un disco (“The Good Son”, 1991) que mostraba una cara del australiano más amable y relajada de excesos pasados.

 

3. Spiritualized – Lord, Can You Hear Me?: Jason Pierce no muestra un convencimiento y creencia en Dios como Nick Cave a pesar de que Dios suele ser bastante mencionado en sus discos y canciones. El uso del imaginario religioso es algo habitual por su parte, seguramente por sus conexiones musicales con el gospel o el blues. Escojo la versión de Spiritualized, antes que la de Spacemen 3, ya que suena mucho más sacra mientras la otra es mucho más cercana al cuelgue heroinómano. Esa imploración hacia Dios, con crescendo final, bien podría servir de complemento a ese momento de Jesús en la cruz diciendo eso de “Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.

 

4. U2 – Gloria: Por mucho “mullet” calatraviano tan de la época que gastara en el vídeo, Bono ya dejaba intuir en sus inicios esos aires futuros de predicador. Canción perteneciente a su segundo disco, “October” (1981), un trabajo menor y uno de los más tendentes a ser olvidados dentro de la discografía del grupo irlandés. En este disco la influencia de la religión se hizo más que palpable en las letras de una banda donde la mayoría de miembros estaban inmersos en un proceso de conversión religiosa (Adam Clayton siempre ha sido la oveja negra). Este tema es uno de los ejemplos más evidentes al atreverse con el latín en su estribillo para lanzar alabanzas a Dios: “Gloria, in te domine / Gloria, exultate“.

 

5. Sufjan Stevens – All the trees of the field will clap their hands: Es casi ineludible no contar con un tema de Sufjan en una selección de este tipo. La religión y Dios está muy presente en la música de Sufjan, que suele utilizar metáforas e imágenes bíblicas en muchos de sus temas, pero probablemente la palma de su discografía se la lleva “Seven Swans” (2004). Un disco sencillo pero cargado de mística religiosa en canciones de belleza ultraterrena como muestra el primer tema que abre el disco y que toma su título de un pasaje bíblico del profeta Isaías.

 

6. Gilberto Gil – Miserere Nobis: Brasil, como en general toda latinoámerica, tiene una profunda huella católica. En el seminal disco colectivo “Tropicália: Ou Panis et Circensis” (1968), el cual dio nombre al movimiento musical brasileño de finales de los sesenta, Gilberto Gil vira lo religioso -en lenguaje y metáforas- a la reivindicación social, entendiendo quizá que el paraíso se debe alcanzar en esta tierra.

7. Richie Ray y Bobby Cruz – Los Fariseos: Los españoles llegaron a América y además de cambiarles, a los nativos, espejos por su oro, les “bendijeron” con el catolicismo. Esta herencia está muy arraigada sobre todo en los latinoamericanos, algo más que evidente en Richie Ray y Bobby Cruz ya que ambos son pastores evangélicos. Aquí no hay búsquedas de dobles sentidos, ironías o metáforas pilladas por los pelos por mi parte, aquí se dedican directamente a evangelizar; y mientras sea con meneos de salsa como este, puedo obviar que me prediquen. Incluso es difícil que no se pegue el coro “qué suelten a Barrabás, pedían los fariseos”.

 

8. Vampire Weekend – I Think U R a Contra: ¿Vampire Weekend? Vampire Weekend. La verdad que la canción no tiene o no se le puede buscar ningún significado o similitud religiosa en su descripción de la divergencia amorosa, pero no podía dejar pasar la ocasión de ponerla sólo por ese vídeo no oficial, por supuesto, donde se ha realizado un montaje del tema junto con imágenes de gente que parecen salir de misa, cuadrando el toque íntimo y revelatorio (en su parte final) casi a la perfección con las imágenes.

 

9. Roxy Music – More than this: Casi lo mismo que la anterior, escojo este mítico tema fundamentalmente por ese vídeo de tonos satinados, tan típicos de la factura ochentera, en el cual se nos muestra a un Bryan Ferry beatífico, ungido por la luz divina de esa cruz de sus espaldas. De hecho la letra puede contrastar con el vídeo en esa muestra de existencialismo que le lleva a afirmar que más allá de esto, no hay nada. La verdad que puestos a venerar algo, Bryan Ferry no me parece una mala opción.

 

10. Talk Talk – I Believe in you: Talk Talk crearon discos que tienen algo de místicos y bastante de fundamentales al anticipar o intuir ramificaciones futuras para la música rock de nuestros días. Resulta difícil no escoger para esta selección un tema que reza “I believe in you” (y que el creyente bien puede interpretar que se refiere a Cristo) y que está incluido en un disco titulado “Spirit of Eden” (1987). La pieza tiene una atmósfera angelical perfecta, para interpretarse nuestras iglesias (de hecho, el disco fue grabado en una iglesia abandonada), sobre todo en esa especie coros querubínicos de su parte final.

 

11. Jeff Buckley – Hallelujah: Otra elección que parece evidente que tiene que aparecer aunque no deja de ser contradictorio al ser un tema compuesto por alguien de origen judío, quienes no creen en la figura de Jesús. Probablemente estamos ante la interpretación definitiva de este tema de Leonard Cohen (aunque la de Rufus Wainwright o Morente también son de reverencia). Todo (el vídeo, la interpretación a la guitarra, la interpretación vocal) tiene un aura de misticismo casi religioso que hace que desborde la emoción. “Hallelujah” viene a significar “alabad de Yavé”, en este tema -como en su corta discografía- hay que alabar al desparecido Buckley.

 

12. The Stone Roses – I Am the Resurrection: A pesar de un verso tan facilmente asimilable por la parroquía católica y su comunidad de fieles como es “I am the resurrection and I am the life” no parece ser esta una canción de significado religioso aunque tire de sus metáforas. Ello no es óbice para que el despiporre musical a chorro de la segunda parte de la canción resucite a cualquier muerto, ya sea católico o seglar.

 

13. Happy Mondays – Hallelujah: Mientras para muchos las iglesias han sido durante mucho tiempo los templos de reunión y devoción, para otros, en nuestros días, esta potestad ha recaído en los bancos y en los clubs. En esos clubs se celebraban misas con pastillas de curiosos colores y troquelados como hostias, mientras canciones como ésta -en su versión remezclada por Paul Oakenfold y Andrew Weartherall- han sido parte de la banda sonora de esa comunión festiva.

 

14. The Suicide of Western Culture – El Cristo de la Buena Muerte: El paso del Cristo de la Buena Muerte es uno de los más famosos de la Semana Santa malagueña. Sintetizadores sucios y distorsionados formando adictivas melodías que se unen a percusiones bailables. Sería toda una experiencia -religiosa- ver a la legión sacando este paso al son de este enorme tema del dúo barcelonés.

 

15. Los Planetas – Jesús: “Ahora tengo una misión / ven y camina de mi mano / camina a mi lado, conmigo / Sólo enseñame para que pueda ver / porque en mi vida he fracasado / una y otra vez, una y otra vez” Para unos ha sido Jesús y la religión ese asidero al que agarrarse en momentos de necesidad, mientras que para varias generaciones han sido las canciones de Los Planetas, como ésta incluida en su mítico “Super 8” (1994). Los granadinos siguen siendo uno de esos santos (pop) a los que se acude con mayor asiduidad cuando se necesita consuelo.

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