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Superhéroes en España: Iberia Inc.

Por Juanjo Rueda 0

¿Superhéroes en España? Sí, ¿por qué no?; esto mismo debieron pensar Carlos Pacheco y Rafael Marín cuando en 1992 empezaron a gestar una idea que tardaría unos años más en tomar forma definitiva. Pongámonos en antecedentes y expliquemos un poco esto.

En 1992 un joven Carlos Pacheco (Cádiz, 1962) -antes de dar el salto al cómic mainstream anglosajón- parece ser que comienza a idear junto con su amigo y guionista Rafael Marín (Cádiz, 1959) lo que es un supergrupo de superhéroes españoles, lo que podrían ser unos superhéroes españoles si surgieran en un universo al estilo de Marvel o DC. Pero sus ideas quedarán aparcadas hasta 1996 cuando nace la Línea Laberinto, una línea que era un intento de Planeta DeAgostini de ofertar cómics de estilo y formato estadounidenses (es decir, periodicidad mensual y números de 24 páginas que contrastan con el formato de álbum europeo) realizados por autores jóvenes y emergentes españoles. La línea despertó entusiasmo pero terminaría unos 3 años después con algo más pena que gloria, debido más a las pobres ventas que a la calidad de algunas de esas obras (ninguna resulta ser completamente sobresaliente, ya que la mayoría son obras primerizas, pero estaban muchas de ellas llenas de una bienvenida frescura). Será para esta línea para la que Pacheco y Marín recuperarán su idea de superhéroes españoles, es cuando nace Iberia Inc.

Iberia Inc. supone durante seis números (las series de la Línea Laberinto eran limitadas) un homenaje, festival y/o reciclaje de las centenares de referencias clásicas del cómic superheroico, de la cinematografía y de la literatura que habían mamado desde la infancia tanto Pacheco como Marín. A ellas se les une multitud de referencias a temas, personajes y costumbres de nuestro país. Todo ello hacía y hace de Iberia Inc un cómic peculiar y curioso.

Son claras las referencias a personajes tanto de Marvel como de DC. Muchos de los héroes presentados son, en muchos casos, una “inspiración” clara en personajes de ambas compañías (a ello hay que unir lo difícil que es idear un héroe que no se parezca a otro ya existente). Tenemos a Melkart que sería el trasunto ibérico de Thor; Lobisome resulta una mezcla entre Lobezno y la Bestia (y en un juego de ida y vuelta, bien pudo servir de inspiración a Peter Milligan y Mike Allred cuando crearon a Vivisector en la cabecera de X-Force); Drac de Ferro reúne características de Batman e Iron Man; Dolmen sería una reformulación del Coloso de los X-Men; en Aquaviva no es descabellado encontrar rasgos de Tormenta y de Namor o Aquaman; Burlador es una sombra permanente de El Zorro; el Capitán América del grupo, Trueno, se sale de estos homenajes yanquis ya que parece ser heredero de un héroe clásico español, el capitán Trueno; todo estos no son más que algunos ejemplos de un juego de espejos casi permanente. Así la historia comienza con el “despertar” de Melkart tras encontrarlo en un yacimiento oculto en Gibraltar, el cual sufría el extraño hechizo de Nausicaa, amante de su compañero Odiseo -o lo que es lo mismo Ulises- quién lo había traicionado hace milenios (otra inspiración en los códigos clásicos superheróicos al introducir un personaje de la cultura grecolatina como hizo Marvel en su momento con Hércules). Su despertar y su llegada a España, obliga a la intervención de “nuestro” grupo de superhéroes que está al servicio del gobierno. El descubrimiento de Melkart no deja de guardar cierta referencialidad con el del Capitán América en Los Vengadores. Ésta colección -Los Vengadores- es una base clara para Iberia Inc., ya que Los Vengadores han sido una de las series favoritas de Pacheco y Marín cuando eran jóvenes, como han manifestado públicamente más de una vez. De hecho, siguiendo con los “homenajes”, Iberia tiene su propio enlace gubernamental con cierto parecido a Henry Peter Gyrich -uno de los enlaces gubernamentales más famosos que tuvieron los Vengadores-, aunque mucho más tolerante que bulldog norteamericano.

La serie es un festival de homenajes para los aficionados a los cómics, no sólo a Los Vengadores: nuestros héroes poseen una especie de sala de peligro muy semejante a la de los X-Men; entre los villanos vemos a Loup Garou que es una copia total de Batroc (un clásico villano del Capitán América) o Lince Dorado que presenta puntos e intereses en común con Lex Luthor. Éstas referencias y homenajes no se cierran sólo al cómic americano sino que a lo largo de las páginas podemos ver multitud de homenajes al tebeo español o la sociedad española del momento. Entre las páginas aparece la Santa Compaña que cuenta con almas errantes de sospechoso parecido con personajes como Zipi y Zape, El Guerrero del Antifaz o Mortadelo; podemos ver a un ladrón que es calcado al Makinavaja de Ivà; o un “sarao” de alta sociedad donde no es nada difícil intuir caras conocidas del famoseo de la época (Santiago Segura, Almodóvar, Rossy De Palma, Cristina Tárrega, Arturo Pérez Reverte, Los Morancos, Jesulín de Ubrique o Carrascal). Todo ello sumado a lo curioso que es ver como transcurren las aventuras en escenarios conocidos y/o cercanos: Iberia Inc. tiene su base de operaciones en la isla de la Cartuja de Sevilla (en lo que parece un puntito de orgullo andaluz de los autores quienes obvian usar la más típica y centralista Madrid) y Sevilla junto con el sur de España (Cádiz, Marbella) tiene un gran peso como escenario de las aventuras aunque no se ciñen sólo al ámbito andaluz, también se mueven por el Alto Ampurdán (dónde Drac de Ferro tiene su base-castillo), Gibraltar o Galicia.

Iberia Inc.
La versión que da Iberia Inc. de La Santa Compaña. ¿Reconocéis a algunos de sus integrantes?

Leído lo anterior, bien puede parecer que la historia puede caer en una cascada de referencias y homenajes sin mucho fondo, pero detrás tenemos una entretenida y clásica historia de aventuras superheróicas. Es verdad que está un poco lastrada por la gran cantidad de ideas y personajes que quieren introducir en sólo seis números haciendo que la historia pueda parecer, por momentos, algo atropellada. Muchas de esas ideas quedan colgadas o en otros casos desarrolladas algo precipitadamente y podrían haber sido más interesantes o dar más juego desarrolladas si se hubiera dispuesto de más tiempo y números, quedando en ocasiones la sensación de “lo que podría haber sido” (sensación ampliada con el futuro spin-off de Triada Vértice). Para dotar de una percepción de universo con una continuidad previa, utilizan al final de cada número un espacio para explicar cosas del pasado del grupo que en muchos casos tienen relación con lo que ocurre en la historia. Usan para ello una característica formal que es heredera y homenaje al Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons, copiando periódicos como el falangista Arriba (donde se expone desde la óptica “oficial” pinceladas de la situación de los superhéroes en época franquista), artículos de investigación universitaria, supuestas portadas y artículos de Interviú, y homenajes a “El diario de guerra” del personaje de Punisher. Todo ello conforma, más allá de algunas objeciones anteriores a parte, un cómic entretenido y singular, homenaje a una tradición yanqui pero con un olorcillo personal de tebeo patrio.

En el tema del dibujo tenemos a Rafael Fonteriz (Valencia, 1961) quien realiza un buen trabajo. Su estilo claro, en blanco y negro, y reminiscente de patrones clásicos superheróicos casa bien con el espíritu de la obra. Es verdad que uno la primera vez echa de menos que no fuera el propio Pacheco el que tomara los lápices, pero una vez superado esto se aprecia y valora el buen trabajo de Fonteriz.

Cumple veinte años esta peculiar obra que sigue teniendo la sonrisa cómplice del lector por las referencias que maneja y porque su historia, aunque muy condensada por el espacio disponible, sigue siendo entretenida usando gran parte de los patrones clásicos del género en el que se inscribe. Ahora, gracias a la edición de aniversario de Dolmen, se puede recuperar en un formato de lujo. ¿Superheroes en España? Sí, ¿por qué no?

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