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Concierto Kill Kill! y Diola en Madrid

Por Ignacio Sánchez 2

Kill Kill! @ sala Siroco por Ignacio Sánchez-Suárez

El sello Miel de Moscas (Perro, The Ships, Trepàt…) aterrizó el pasado viernes 8 de abril para mostrarnos su nueva criatura: Kill Kill! Para muchos de los que viven de Despeñaperros hacia arriba este dúo de la provincia de Cádiz será con toda seguridad desconocido, pero los sureños sí que hemos tenido el gusto de verlos crecer desde hace años con sus visitas a Sevilla o Utrera (qué buenos años del Plátano Sónico). Años de trabajo han dado por fin el fruto de su primer LP: Reacciones a distancia, un ejercicio de experimentación donde se mezcla el noise y el punk, y cuya traslación al directo no puede ser más satisfactoria. Y es que lo vivido el pasado viernes fue un fiestón de principio a fin. Desde que arrancara la noche con los pontevedreses Diola, banda surgida de las cenizas de Unicornibot, hasta que Kill Kill! dijaron “hasta aquí”, pudimos gozarlo de lo lindo a base de kraut, rock, noise… Mandanga de la buena al servicio del disfrute personal.

Pero empecemos por el principio, por el bolo completamente alucinante de Diola. Dejemos a un lado algún que otro problema de sonido, rotura de cuerda o fallo de coordinación, porque cuando la máquina se engrasaba bien y arrancaba, aquello era imparable. Algo más accesibles y menos marcianos que Unicornibot, el trío enganchó a la primera con una sala bastante receptiva con su rock directo y fresco. Ecos del indie patrio noventero pero con más punch. Tres cuartos de hora bastaron para descubrir un nuevo grupo, apuntarlo en la lista de bandas a seguir desde ya.

Kill Kill! @ sala Siroco por Ignacio Sánchez-Suárez
Kill Kill! por Ignacio Sánchez-Suárez

Lo de Kill Kill! fue sin duda impactante desde el minuto uno, con un Flo a la batería ejerciendo de singular frontman. Su propuesta de bajo y batería adquiere matices mucho más potentes sobre el escenario en relación a su material de estudio, con unas letras que tiran de rupturas, viajes astrales y algo de guasa. Por momentos se disfrazaron de Death From Above 1979 y su actitud punk-hardcore, en otros el traje era de las mejores bandas de noise pop, pero estaba claro que fuese cual fuese la vestimenta el resultado era que el público no dejaba de moverse. “Seríamos follamantes”, “De Londres” o “En tu piso” fueron ejemplos prácticos de esta teoría. Aunque si hay una canción que recoge el discurso con el que dúo llega es “Dios/El viaje de negocios” de su anterior EP La máquina de sentimientos.

El reloj corría y casi sin darnos cuenta nos vimos dentro de una lluvia de palomitas de colores, y al poco teníamos al bueno de Whatever volando con su bajo por media sala mientras Flo maltrababa su batería en el final enérgico de “Pasamos un verano cabreados”. Estábamos en todo lo alto y ahí nos quedamos, con ganas de más, de que volviera a empezar la noche, de seguir sudando, de bañarnos en palomitas. Los creyentes de la filosofía Kill Kill! seguimos creciendo. El presente es suyo.

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