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The Last Shadow Puppets – Everything You’ve Come To Expect

Por Juanjo Rueda 0

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Nota
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Ocho años después, este segundo disco de The Last Shadow Puppets se percibe de forma diferente y su necesidad, para sus autores, es distinta. Aquel efervescente debut de 2008 resultaba un acto de reivindicación y chulería en su indisimulado aire retro desde la música al artwork visual. Era la respuesta oxigenante, para ellos y para el público, de dos creadores mirados en ese momento con cierto recelo o incluso con total desconfianza: Alex Turner lideraba unos Arctic Monkeys que llevaban dos discos en los que todavía planeaba sobre la banda, más allá de sus evidentes méritos musicales, la sombra del hype; mientras, por su parte, Miles Kane parecía el patito feo de ese proyecto conjunto, visto como un creador menor a la vista de los logros de The Rascals. Como digo, ocho años después no cabe duda de la calidad de unos Arctic Monkeys que han sorteado esas suspicacias convirtiéndose en un referente clásico de nuestros días, mientras Kane ha editado dos discos en solitario donde ha dado buena cuenta de su habilidad para fabricar canciones de indudable gancho pop con poso sixties pero consiguiendo, como pasaba en el primer disco de The Last Shadow Puppets, esquivar el mero revival gracias a la calidad de los temas.

Ocho años después este disco parece más bien la aventura de fin de semana de unos amigos que tienen sus vidas y carreras bien asentadas y deciden rememorar sus correrías de años mozos aún a sabiendas que no va a ser lo mismo, para mal. Reúnen a los habituales de aquel primer disco, James Ford (de Simian Mobile Disco) a los mandos de la producción y el casi siempre inspirado Owen Pallet dirigiendo las orquestaciones. El primer single de adelanto, “Bad Habits”, nos hizo presagiar que la inspiración seguía intacta para facturar esos temas instantáneos con cierta chulería elegante y cuerdas expresionistas. El inicio del disco con “Aviation” y “Miracle Aligner” ayudaba a creer que el pulso con su anterior obra se podía mantener igualado pero a partir del medio tiempo “Dracula Teeth” y la balada supuestamente preciosista “Everything You’ve come to Expect” se arquea la ceja ante unos temas que tienen poco de sorprendentes y que parecen descartes o caras B de su primer disco o sus proyectos madre que han sido convenientemente disfrazados con las cuerdas de Pallet para dar ese toque “scottwalkeriano” al que se suma el aire de banda sonora de algún spaghetti western perdido. Pero como se suele decir, por mucho que la mona se vista de seda la sensación bien avanzado el disco es la de disco menor y en algunos casos surge algo que jamás ocurre en los discos clásicos de Walker por mucho medio tiempo de orquestación barroca, y es la sensación de adormecimiento, aburrimiento, que las cuerdas no consiguen esconder (es más, en algunos momentos, casi la aumentan). Surge cierto desinterés ante unos temas más planos que los de su debut (“The Dream Synopsis”, “Pattern”, “The Element of Surprise” o “She does the woods”) y que no llegan a la ebullición de, por ejemplo, los ofertados en solitario por Kane.

No sé si es este disco es el que esperaba el resto de gente, un disco menor que deja en el aire la incógnita de si sería realmente necesaria, para ellos y para nosotros, una tercera obra de este proyecto.

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