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Crónica de las dos primeras jornadas del Cabo de Plata

Por África Bastida 2

Cabo de Plata

El pasado jueves 30 de junio el equipo del Enano Rabioso se desplazó hasta Cádiz para asistir al recién nacido festival Cabo de Plata.
Para seros sincera, me embarco en esta medio aventura siendo totalmente virgen en el campo de música que este festival nos ofrece. La mayoría de nombres del cartel quieren sonarme, pero se quedan a medias. Dicho esto, informo de que mi crónica seguramente este vacía a nivel técnico y pueda parecer ciertamente naif por mi desconocimiento, pero os aseguro que jamás he escrito algo con tanto sentimiento.
Es jueves 30 y salimos de Murcia con el tiempo un poco justo, un calor insoportable y el coche hasta arriba de trastos. Horas, mil paradas y mucha ilusión nos separan de Barbate a estas alturas del viaje. Llegamos a las 23:30 emocionados y victoriosos; o eso creemos. Esto no ha hecho más que empezar y ya estamos mal situados en el camping, las varillas de nuestra tienda rotas, un colchón hinchable pinchado y la compañía de nuestras amigas las pulgas empezando a hacerse notar.
Tras haber dormido como se pudo, amanece el día D en Cabo de Plata. Nos espera una jornada llena de conciertos y música por descubrir. Mis acompañantes, más entendidos que yo en esto, tienen dos objetivos claros; Morodo y Mellow Mood.
Abrimos la ronda con Dactah Chando, que resulta ser un hombre que hace buen reggae, tranquilito. Las primeras canciones concurren amenas, pero pronto los coros pregrabados y el calor horrendo de Cádiz a las 16:30 nos obligan a buscar cobijo en el pinar del camping.

Cabo de Plata
Green Valley/ África Bastida

Decidimos esperar a que bajen las temperaturas para seguir con la jornada. Nuestra siguiente parada es Green Valley y me siento bastante indiferente al respecto. Si bien había escuchado poco del grupo, tampoco me había llamado especialmente la atención. Comienza y nada más salir ya tengo la boca arrastrando por el suelo. Tremenda energía desprendían las larguísimas rastas del cantante. Hacía tiempo que un concierto no me incitaba tantísimo a bailar. Ander Valverde, cantante del conjunto, sería capaz de animar hasta al indi más entristecido por la muerte de Bowie. Definitivamente este concierto es un sí.
Una hora más tarde y con la emoción aún rebosando por mis poros tomo en el último momento la decisión más difícil del festival, un solape doloroso; Berri Txarrak o Mellow Mood, dos de los pocos artistas que llevaba bien estudiados de casa y me moría de ganas de ver. Al final fue Mellow Mood y bendita sentencia. Los gemelos italianos congregaron a una pequeña porción del festival para hacerles vibrar. Intento buscar palabras para transmitir lo que ellos consiguieron, pero resulta casi imposible describir como dos gemelos perturbadoramente idénticos consiguieron movilizar todas las banderas jamaicanas de Barbate al son de himnos como Dance Inna Babylon o Inna Jamaica. Para todos los asistentes al Rototom 2016 es una parada obligatoria.

Cabo de Plata
Mellow Mood/ África Bastida

Justo después y sin descanso alguno comienza Rozalén. Hacía un rato que había decidido usar ese intervalo de tiempo para cenar y descansar para Morodo, ya que era la única artista del cartel a la que había visto en directo anteriormente. Pero mis planes se vieron truncados al pasar por delante de su escenario de camino al camping. No puedo evitar pararme en su impecable (como siempre) directo. Maria Rozalén y Bea nos presentan una llamativa y original propuesta; mientras María hace las delicias con su voz Bea lo interpreta para personas sin audición en lenguaje de signos. Una magnifica unión entre música y teatralidad se percibe en cada uno de sus conciertos, limpios y perfectamente preparados, a la vez que se anexiona con la espontaneidad y salero de la artista.
A la 1:50 nuestro segundo plato fuerte de la noche; Morodo. Una cantidad de público infinita se congregó para este concierto. Estaba tan alejada del escenario que prácticamente no escuchaba la música y la carencia de pantallas me hizo volverme a casa sin si quiera saber el físico de Rubén David. Un concierto plano, aburrido y lento que le puso un punto y final agrio a un día más que dulce.
Amanecemos el día 2 llenos de picaduras, habiendo dormido en un colchón pinchado y con una tienda endeble hasta morir. La parte buena es que es un nuevo día. Un nuevo día con varias propuestas interesantes. Empezamos la ronda de conciertos un poco tarde, a las 00:20 con un Sho-Hai tremendamente decepcionante. No sé bien qué esperaba, pero este artista se ganó a pulso la mala crítica con un manido rap pregrabado y cansino.
Tras esto y con poco descanso, es el turno de Fyahbwoy. Todo el mundo se sorprende al verle salir al escenario sin sus emblemáticas rastas, una gorra que le tapa su nuevo corte de pelo y un micrófono que casi no nos permite ver su cara. La primera impresión… mala. Pero pronto nos engancha a su dinámico concierto. La crítica general a este artista es un poco el pasotismo indirecto. En todo momento había un ambiente de “aquí soy el jefe” que al final me acaba aburriendo. Y me voy. Me voy a coger sitio para el ídolo de generaciones: SFDK.

SFDK/ África Bastida
SFDK/ África Bastida

Fuerza, aliento, vitalidad, brío, pujanza, vehemencia y mil adjetivos más podría utilizar para transmitiros en vano lo que se vivió en ese concierto. Un alarde de veteranía que dejaría a cualquiera boquiabierto. Y yo, sin ser gran fan del rap, ahí me quedé. Cautivada desde el minuto uno de actuación. Poco más hay que añadir cuando algo se hace de manera impecable.

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