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Flowers – Everybody’s dying to meet you

Por Juanjo Rueda 0

Crítica del segundo LP de la banda Flowers

7.5

Nota
7.5
75%

Cuando el cariño entra por la puerta, el nihilismo crítico salta por la ventana. Es como cuando ves a esos gatos locos que han conseguido dominar Internet por medio de sus vídeos, o esos perros que te ponen ojitos. Podrás verlo mil veces y siempre te enternece además de hacerte gracia sin más, porque es imposible no quererlos. Unas manifestaciones que por muy ridículas o manidas, son desarmantes, que traspasan nuestra armadura de razón pura y superan cotas de malla de adultez (entendida como seriedad y descreimiento) para volver a tocar ese espíritu juvenil que todavía se puede entregar a algo sin importarle tanto “el qué dirán”.

Al trío Flowers me resulta difícil no quererles como se quiere a parte de esas cosas antes nombradas. Quizá porque son unos jóvenes que se entregan con evidente entusiasmo y sentimiento a construir unas canciones que, en el fondo, no son complejas ni novedosas. La banda, como los primeros The Pains of Being Pure at Heart, son nietos de la frescura de ese sonido C-86 que encapsula el olor a espíritu adolescente. Así sonaba su primer disco y más o menos así sigue sonando este “Everybody’s dying to meet you”. Más o menos porque la sección rítmica gana contundencia, sobre todo las guitarras, bebiendo de la influencia más pop del “Psychocandy” de The Jesus and Mary Chain para apoyar la voz de Rachel Kenedy la cual se mueve cerca del registro de Elisabeth Frazer (Cocteau Twins) pero con lenguaje inteligible. También son conscientes de que hay que concretar, en lo que parece un primer signo de madurez (al final la llegada de ésta es inevitable), y se ciñen a diez temas cuando en su primer disco se iban a los catorce. Con esto último puede que sean conscientes que sus recursos compositivos son limitados y que al final se hacen algo repetitivos. Pero es también esta cierta bisoñez la que le da la frescura juvenil a unos temas que buscan impactar a la primera y que en muchos casos lo consiguen como ocurre en “Pull my arm”, “Bitter pill”, “Ego loss”, “All at once”, “How do you do” o “Tammy”. Por todo ello, a Flowers me resulta difícil no quererlos, quizá con indulgencia y algo de paternalismo, pero es que cuando el cariño entra por la puerta…

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