Crónica del concierto de Blonde Redhead en Madrid

Por Juan Antonio Huertas 1

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Una de los discos y canciones más conocidas de Blonde Redhead se llama 23. Precisamente esos son los años que lleva el grupo en activo. Y a pesar de una carrera tan longeva no se han prodigado mucho por nuestro país, así que había ganas de verlos. Y eso lo demostraron sus fans al llenar la sala Joy Eslava para celebrarlo. Y ni siquiera querían rezagarse y perderse alguna tonada de Kazu y los hermanos Pace pues la sala estaba bastante apretada ya con los teloneros Bartlett, un dúo que tiene con nombre de protagonista femenina de novela policiaca y que dieron un recital bastante oscuro con ecos de The Cure, New Order o Smashing Pumpkins. Y realmente con mucho ingenio y mérito al ser solo una formación de guitarra y teclado. Aún así se sintieron cómodos y tocaron con solvencia a pesar del mal del telonero: saber que la gente que está en el concierto no viene a verte a ti.

Tras la habitual recogida de instrumentos de la banda previa, empiezan los nervios por verlos que se traducen en gente impaciente que empiezan a silbar porque toda espera es demasiada cuando se hay tantas ganas. Llega el momento, el tour manager utiliza una linterna para alumbrar la empinada escalera que lleva al escenario y por ahí salen Amedeo, Simone y Kazu, resplandecientes de blanco. Cada uno ocupa su sitio, Simone detrás a la batería, Kazu a la izquierda al teclado y guitarra rítmica y Amedeo a la derecha a la guitarra solista.

Empiezan con brío, con “Falling Man” una canción cuyo principio tiene toques árabes, pero que luego rompe con un ritmo de batería enérgico que no decae en toda la canción. Y siguen arriba con “Bipolar” de un disco anterior, cuando la prensa los asociaba musicalmente en la misma corriente que Fugazi o Sonic Youth. Con la tercera canción es cuando se relajan y es cuando toma la batuta vocal Kazu Makino, algo que todos los fans estábamos esperando. Y empieza a girar danzando con los acordes de Elephant Woman, la canción que abría “Misery is a Butterfly” (2004) y cerraba en los créditos finales la película “Hard Candy” (2005). Es toda una delicia ver a la Makino balancearse sobre sus botas mientras canta con su dulce y rota voz al accidente de caballo que sufrió y que hizo que le tuvieran que reconstruir quirúrgicamente el rostro. Literalmente lo que estamos viendo en el escenario es a una mujer bailando un episodio desgraciado de su propia vida, pura belleza y poesía vital.

En las siguientes llega el momento de todo grupo con una larga trayectoria que es dejar atrás los éxitos que gustan a los fans y centrarse en la música actual. Así que llega el turno a “”Barragán su último disco (2104), con “Mind To Be Had” y “No More Honey”. A mí no me da pena que abracen sus obras más modernas, pues “Barragán” es mi disco favorito y aunque no tocaran Penúltimo estuve muy contento de que cayeran un trío procedente de este álbum. Y como esta gira tiene como excusa presentar un nuevo EP tocaron dos seguidas, entre la que estaba “3 O’clock” que da título al EP y que no contenía en directo las cuerdas que sí están en el adelanto que hemos podido escuchar, ya nos hubiera gustado a los allí presentes, pero la voz de Kazu en material nuevo y con un deje tan melancólico a mí no sólo me vale, sino que me parece de una factura brillante en directo.

Vuelta atrás al “Misery is a Butterfly” con un dúo de temas que comienza con “Doll is Mine” que tiene un ritmo de batería bastante complejo que demuestra que Simone es un batería de perfil alto, pues lo solventa sin ningún problema. Blonde Redhead siempre se han mantenido un poco en las sombras de la música sin sobresalir nunca demasiado, pero una cosa no se les puede reprochar a la banda y es que son muy grandes músicos. Anticipation es la que cierra la dupla y Kazu muestra otra vez sus armas vocales mientras Amedeo acompasa con sus habituales movimientos pendulares de cabeza sus progresiones a la guitarra.

No deja el micro la japonesa pues le llega el turno a cantar “Dr Strangeluv” donde relumbra especialmente y hace que esta canción sea una completa maravilla que encandile al público completamente. Un par de canciones más (“Dripping” y “Spring and by Summer Fall”) para llegar al final de un concierto que se torna personalmente bastante corto. Así que empiezo a pedir a gritos, como gran parte de la concurrencia, que vuelvan para los bises.

Y así ocurre con 3 canciones más que aportan la guinda a un pastel especialmente sabroso. Primero “Give, Give” otra inédita de su reciente EP que suena de escándalo y un par de las de lucirse Kazu, a saber: “23” del disco homónimo de 2007, favorita de muchos de los presentes al ver la energía con la que se movía el público y cóeste mo enloquecía cuando Makino se suelta el pelo y termina la tonada con un baile rotatorio de su cabeza totalmente entregada. Y para final de la velada “Equus”, la canción en la que aleja toda culpa del accidente a su caballo y le dice literalmente “deja que te haga saber todo lo que te adoro”. En este momento intenta hacer unos quiebros vocales con filtros de delay, pero se rompe y no llega a donde quería ir y niega porque no puede lograrlo. Amedeo le mira sonriendo divertido y es cuando Kazu al final de la canción le da al guitarrista un golpe en el pecho con un gesto de enfado encantador y que alegró al público al hacer más humana a la magnética cantante de Blonde Redhead.

Da gusto ver conciertos así, en una sala donde el artista se muestra cercano, en una banda que no se prodiga mucho y que aunque tengan, según mi criterio personal, un lugar en la música más discreto del que se merecen, se nota que hacen esto simplemente porque les encanta la música.

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