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Crónica del No Sin Música 2017: No hay quinto malo

Por Armando Rendón 0

No Sin Música 2017: No hay quinto malo

Los organizadores/promotores de No Sin Música 2017, lo han vuelto a hacer. Esta vez con un formato de tres días potentes, donde el jueves nos ofrecían un cartel del mismo nivel, incluso por encima diría yo, que las apuestas para el fin de semana. Un festival que, como ya hemos comentado en anteriores ediciones y en la previa, aúna una ubicación espectacular, una organización ejemplar y una apuesta musical más que destacable. Si todo esto lo rodeas de buen tiempo y en un emplazamiento centenario como es Cádiz, pues el éxito y la diversión quedan más que garantizados.

Reclamo turístico para la ciudad, potenciación de la cultura y retorno de la inversión, no son más que el resultado del trabajo bien hecho y de la apuesta que desde todas las instituciones, públicas y privadas, se ha hecho por el Festival. Si pudiese calificar este año lo vivido, creo que utilizaría el adjetivo “DIVERTIDO”. Para todos los que disfrutan de la música en directo, en sus distintos estilos y acepciones, vivir todo esto rodeado de una gente cercana, de una ciudad bañada por el Atlántico y donde la comida es un arte y el arte una forma de vida, pues poco más hay que hacer que dejarse llevar. Aunque hemos notado menos asistencia, el hecho de incorporar un día más a la edición, ha hecho que esta edición sea la más numerosa en cuanto a público, acercándose a los 30.000 asistentes.

En cuanto a lo musical, tres jornadas con diferentes presentaciones. Las del jueves y el sábado mucho más entregadas al indie patrio, y la del viernes donde los estilos se entremezclaban de forma más acentuada. Tener como cabezas de cartel a Amaral, Ferreiro, León Benavente, Rosendo, Lori Meyers,  no hace más que poner de manifiesto que la cosa iba a funcionar. Y así fue. En la primera jornada, León Benavente volvieron a demostrar que son uno de los directos más efectivos y contundentes del panorama nacional en la actualidad. La producción fue brutal, del nivel de los grandes grupos. Escenografía muy currada, con buenos juegos de luces, sobre todo en los momentos en que había guitarreo, animándote a saltar como si no hubiese un mañana y cuando bajaban la intensidad, el ambiente podría incluso decir que a veces se convertía en onírico. Sonido de guitarra  contundente, daba a entender que era un grupo de base rock, rock tradicional pero renovado. Boba estuvo absolutamente entregado, parecía poseído a veces. Las luces de colores al trasluz de su pelo blanco a lo afro le daba a veces un aire de extraterrestre. Las letras son contudentes y las cantó como si fuera un poeta urbano, un rapero “soft”, a veces como si fuera una voz en off, pero con maestría y más teniendo en cuenta que es un grupo de rock. “Nadie lo hace mejor que yo, nadie sabe más que yo” sonó absolutamente creible (yo me lo creí). Ferreiro y Amaral con sus estilos y poniendo de manifiestos, quien manda en esto y que alcanzar su nivel de profesionalidad esta a la altura de muy, muy pocos.

 

Del viernes, destacar especialmente a El Langui, que la lió literalmente, con ese coro de niños del que se rodeó para poner a los allí presentes patas abajo, como si estuviesen en el barrio de Pan Bendito. Rosendo en leyenda, sacando a pasear algunos de sus éxitos de Leño y, la sorpresa de la noche, se la marcó Mario Diaz con un espectáculo divertido y que se ganó de lleno a los presentes. Quique González puso el contrapunto al día, con un concierto sólido, con una banda brutal y que nos presentaba a otro auténtico bastión de la música independiente nacional.

 

Y del sábado, mi reconciliación con Lori Meyers, que tirando de repertorio, nos pusieron a todos a bailar, sabiendo mezclar lo bueno (poco) de sus últimos largos, con esa batería indefinida de temazos con los que llegaron a la altura casi de sus paisanos planetarios en años anteriores. DePedro sorprendente por su calidad y sonido con banda en directo. Detergente Líquido, apuesta local, brilló con apenas cinco o seis temas, pero que supieron mostrar todo lo bueno que son y el potencial que tienen.

 

Como resumen, enorme fin de semana largo de música, con una organización perfecta, con un ambiente genial y dentro de un entorno díficil de replicar, por lo que solo nos queda decir: ganas de NO SIN MÚSICA 2018.

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