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LCD Soundsystem – American Dream

Por Juanjo Rueda 0

Reseña del disco "American Dream" de LCD Soundsystem

9.5

Nota
9.5
95%

El sueño Americano. El sueño americano es soñar a lo grande, es tener las expectativas más altas para tu vida y cumplirlas, incluso superarlas. Es la creencia de que tienes el talento y la capacidad de conseguir lo que te propongas sin tener en cuenta la coyuntura. El sueño americano es la utopía de la sociedad capitalista, es el pleno al quince de los sueños en este mundo donde se valora tanto el éxito personal. El sueño americano es en realidad un anhelo o expectativa juvenil, alejado de la ironía y el nihilismo de la madurez.

I’m just to old for it now / At least that seems to be true

Change Yr Mind

I never realized these artists thought so much about dying

Tonite

Juvenil también se supone que es el rock. El rock and roll y después su apócope rock junto con todos sus derivados (punk, post-punk, noise-rock, etcétera) se ha identificado desde sus orígenes con lo juvenil. Y ahí estamos, más de sesenta años después con un estilo que ha tenido que ir reciclando artistas cuando no enterrarlos prematuramente (el club de los 27) para también ir reciclando su público. Ningún apelativo más hiriente para un estilo que tiene que oler a “espíritu adolescente” que ese de “viejo rockero”, pero en realidad el rock es un estilo viejo (que no es lo mismo que inservible, ojo), a pesar de las operaciones de cirugía que quiera hacerse. El rock es una narrativa musical que tiene ya más peso de pasado que de futuro, que ha perdido el signo juvenil de los tiempos con otros estilos en la actualidad más allá de que siempre -afortunadamente- habrá nuevos grupos de jóvenes dispuestos a enfrentarse a ese gran legado con el atrevimiento y la necesaria inconsciencia que proporciona la juventud. El rock se ha tenido que enfrentar a la completa madurez de sus exponentes y, de un tiempo a esta parte, a la más o menos habitual muerte -poco rockera y más natural, por lo general- de gran parte de estos. James Murphy es ya un viejo rockero que ahora, sin ambages y con 47 años, tiene que asumir por fin no sólo la madurez personal sino que tiene que verse frente a la adultez musical y artística dentro de la corriente del rock. Volver ahora (más allá de polémicas superficiales por el renuncio de disolución definitiva) no es lo mismo que editar un primer disco y convertirte en un “hype” musical con 35 años, cuando todavía podías jugar entre dos aguas uniendo el carácter juvenil junto con cierta distancia irónica frente a esa imagen o tópicos, haciéndote pasar por el joven más molón del lugar sin serlo (joven, no molón). Los primeros y excelentes discos de LCD Soundsystem eran como esa fantasía que creo que todo el mundo hemos experimentado de volver al instituto pero con los conocimientos y el background de haber experimentado la juventud de la década de los veinte años. Este nuevo disco en cambio es la asunción de la madurez total, hemos pasado de que “Daft Punk estén tocando en tu casa” a la “pantalla en negro”, es darse cuenta que las noches locas de fiesta nunca van a volver a ser como cuando tenías 25 años ya que ahora no tienes el mismo ánimo o lo que tienes son hijos que atender; es simplemente darse cuenta que la vida en general pasa a la luz de los cambios, que tus héroes musicales, los de tus sueños juveniles, mueren y que tú, más tarde o más temprano, les irás a hacer compañía. Todo esto puede sonar deprimente, y en parte lo es, pero tampoco es todo tan malo como puede parecer ya que antes tampoco todo era tan bueno (la nostalgia). Los sueños se reciclan, se sueña de otra manera.

In the morning everything’s clearer / When the sunlight exposes your age

American Dream

Se sueña de otra manera. Hay en varias canciones del disco referencias a la luz, al amanecer, una figura quizá nada gratuita y que parece tener las connotaciones de señalar lo evidente, que la fiesta se ha acabado. El sentido de revelación, de mirarte en el espejo en una mañana y darte cuenta de esas arrugas de la edad y de esa tripa fofa que habías aprendido a ignorar en el día a día. Todo esto tiene algo de despertar de ese sueño juvenil, sea o no americano, pero para nada, ese despertar, tiene que ser hacerlo en una pesadilla, simplemente es un nuevo principio. Este disco es todo esto, es otra forma de soñar, de seguir hacia adelante, sin dejar de ser del todo lo que éramos, es despertarte en la luz de algunas pocas certezas para descubrir que madurar es saber que no tenemos respuestas para todo, al contrario, quizá tenemos más dudas todavía.

Times isn’t over, times aren´t better / So it’s letting you down

Other Voices

Este nuevo disco, a pesar de esas luces de la mañana, resulta más oscuro, tanto en el fondo (el mensaje) como en las formas. Suena algo más calmado aunque no acomodado, no dejan de haber rítmicas infecciosas y canciones que se cuelan en tu cabeza y se repiten días después con la misma magia que antaño. Quizá se podría hablar de “How do you sleep?” como tema vertebral del disco pero creo que el disco viene bastante marcado por dos medios tiempos, el tema inicial “Oh Baby” y en la recta final “American Dream”. Ambos capturan esa idea, en letras y música, que he descrito anteriormente. Más allá del indudable homenaje a Suicide en “Oh Baby”, el estilo de ambos temas es el de una especie de balada años cincuenta sintetizada con ecos de Chromatics, Spiritualized y OMD. Incluso ecos de Springsteen, sí Springsteen. “American Dream” tiene un algo intangible que me recuerda a, por ejemplo, “Drive all night” de “The River”; a ese Springsteen desencantado que sabe que no puedes ser un adolescente perpetuo y no queda otra que la huida hacia delante, aceptándolo o no. Springsteen encarna musicalmente el sueño americano pero también el desencanto con el mismo, algo que no es más que crecer, evolucionar (el sueño de juventud no cambia, tú sí). En ese caldo de cultivo algo “springstiniano” se mueve también este disco.

Hablaba antes de “How do you sleep?”, este tema son nueve minutos de reproche airado de Murphy contra alguien que fue su amigo (Tim Goldsworthy); el fin de la amistad, otro tipo de perdida igual de dolorosa. Cualquier otro grupo y/o artista obviaría la referencia “lennoniana” pero aquí la hacen evidente para dejar claro que la forma de seguir andando el camino del rock hacia el futuro es sabiendo el pasado que tienes detrás. El tema abre con un ritmo marcial y repetitivo al más puro estilo de Joy Division o los Talking Heads de “The Overload” (que eran puro Joy Division) para después desplegar un clímax de sintetizadores en cascada. En “Change Yr Mind” no les tiembla el pulso a la hora de construir un “Frankenstein” entre la rítmica del “My life in a Bush of Ghosts” de Brian Eno y David Byrne con las guitarras abrasivas de Carlos Alomar y Robert Fripp en el disco “Scary Monster (and Super Creeps)” de David Bowie. “Tonite” es un pepinazo de ritmo prototechno no demasiado alejado de lo que fue el EBM del Front 242, mientras que “Emotional Haircut” tiene cierta conexión, tanto en el ritmo como en el climax final, con ese “Jump into the fire” de Nilsson que ya versionaron y es junto con “Call the Police” los dos temas de mayor protagonismo incendiario de la guitarra. Otras canciones como “Other Voices” reutilizan herramientas y pautas de anteriores discos (ritmos repetitivos, minimalismo, guitarras funk y post-punk, cencerros) de nuevo con frescura.

Como estaréis leyendo, las referencias a otros músicos y canciones vuelven a ser constantes en una obra de LCD Soundsystem. No seré el primero -ni el último- que compare a James Murphy con Tarantino pero es que parece algo bastante obvio utilizar este símil. Ambos construyen sus obras en base a unos referentes que idolatran y a los cuales no tienen miedo de sablear algunas de sus características más evidentes, consiguiendo en ambos casos superar el pastiche. Son trileros que no tienen miedo a mostrarte la bolita para después llevarte a su terreno en el que terminamos asombrados ante su habilidad. En este caso algunas de las bolitas de Murphy son evidentes: Talking Heads, Joy Division, Suicide y David Bowie, entre otras; maneja estas y otras referencias con manos de tahúr para que terminemos olvidando como se construye el truco y simplemente quieras aplaudirlo. Picasso decía eso de que “los buenos artistas copian, los genios roban”. Elegid vosotros en qué lado está Murphy y su tropa. Yo lo tengo claro.

You’re having a bad dream / Here in my arms

Oh Baby

Todo termina con la pantalla en negro, esa “Black Screen” que rinde otro homenaje más, en este caso a Bowie y su último disco (en realidad el fantasma de Bowie se cierne sobre casi todo el disco). Un cierre espectral con ecos ligeramente autorreferenciales (“Someone Great”) para un disco que, como digo, se aventura más oscuro que todos los anteriores pero no por ello tan pesimista como pueda parecer o pueda dar a entender esta reseña. Este no es un disco de combustión inmediata y material directo para la pista de baile, ahí pierde con los anteriores, en cambio es un disco en el cual el peso emocional del conjunto es igual o mayor. LCD Soundsystem, acorde con su actual idiosincrasia vital, han hecho el disco ideal para quienes hemos pasado con este grupo de la postadolescencia (“veintitantos”) a la madurez (de la treintena en adelante). Porque llega un momento en que no todo va a ser hedonismo bailable y no pasa nada. Llega un momento en el cual te das cuenta que terminan algunos sueños pero comienzan otros (distintos, más modestos, igual de valiosos). En que asumes, entre el mar de dudas creciente, algunas certezas, como que la música nos salvará de lo banal gracias a discos como este.

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