Crónica del concierto de Mogwai en Madrid

Por Ignacio Sánchez 0

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La banda escocesa regresó a Madrid seis años después para presentar Every Country’s Sun.

A pesar de ser unos fieles en nuestro calendario de conciertos casi cada año, habían pasado cinco largos años desde que pude ver los de Glasgow por última vez, encima fue un concierto fuera de lugar, en el SOS4.8 de Murcia, con el personal más pendiente de ponerse fino y charlar que otra cosa. Así que volver a disfrutar de un directo como el de Mogwai en sala, tras su gloriosa visita al Teatro Cervantes de Málaga en 2009, suponía todo un acontecimiento.

Si llegas con la hora pelada pues tienes que romperte los sesos para ver qué hueco medianamente aceptable queda, donde la visibilidad sea buena y el bofetón de sonido merezca la pena. Una vez situado solo quedaba disfrutar y dejarse llevar; porque Mogwai son especialistas en transportarte a otros espacios con su música. Con veinte años de carrera a sus espaldas su solvencia está fuera de toda duda, aunque claro está, con una trayectoria tan amplia el repertorio quizás no sea siempre del gusto de todos.

Si eres uno de los que opina que Every Country’s Sun es un notable álbum el concierto del pasado miércoles ya tenía gran parte a tu favor, ya que casi la mitad del repertorio sirvió para ver lo bien que suenan sus nuevos temas en directo, aunque extrañó que una canción como “Coolverine”, la que abre el disco y sirvió como primer adelanto del mismo, se escapara del setlist.

La ensoñadora “20 size” fue la encargada de dar el pistoletazo de un viaje que duró algo más de hora y media. Primeros riffs, punteos y volver a sentir un cosquilleo que casi tenías olvidado y que se presenta en toda su plenitud con “I’m Jim Morrison, I’m Dead”. Grandes.

Como es habitual Stuart es el encargado de dirigir las pocas palabras que dedican a un público que parece ya ganado desde el comienzo, pero que por momentos se muestra demasiado ansioso de escuchar temas clásicos en lugar de querer degustar las nuevas canciones. Así algún que otro murmullo molesto se notó con la genial “Party in the Dark”, tema pop que ya quisieran para sí muchas bandas. Un “deja de cantar” gritado enlazó como “Take Me Somewhere Nice”. Si no querían que Stuart cantara iban apañados.

Con los miedos disipados sobre si la acústica de La Riviera respetaría a los escoceses tocaba de nuevo subirse a la montaña rusa a la que te invitan con “Crossing the Road Material”, otra de sus nuevas canciones marca de la casa, de esas que no sabes por qué pero te dibujan una sonrisa en la cara. Parecía que la fórmula de ir mezclando Every Country’s Sun con revisiones del pasado funcionaba a las mil maravillas, y ahí que se cascaron “Hunted by a freak”. Poca broma.

Casi llegados al ecuador de la noche y tras varios agradecimientos llegó “Battered at a Scramble”, una de las muestras de que Mogwai no se han amansado del todo en sus discos. Brevedad y contundencia debidamente respondida por la soberbia musculatura de “Rano Pano”, el único guiño al excelente Hardcore Will Never Die But You Will. Daba gusto ver cómo los temas iban cayendo casi sin parones molestos que cortaran la dinámica ascendente del bolo, llegando casi a su pico más alto cuando decidieron sacarse de la chistera “Helicon 1”. La lágrima, ahí ahí. Por canciones así uno debe ser fan de Mogwai toda su vida.

“Every Country’s Sun” tuvo el honor de ser la almohada sobre la que descansar y degustar lo que habíamos vivido, y de dar paso a otro de los momentos del concierto: la aparición de “2 Rights Make 1 Wrong”, uno de los puntales del todopoderoso Rock Action. Esos dulces punteos, esa voz encriptada, esa batería que emerge, esos teclados que te abrazan. Perfecta, emocionante, preciosa. Sin embargo “Old Poisons” nos despertó del idílico viaje con la crudeza y mala baba que vierte. El “Glasgow Mega-Snake” o “Batcat” de los Mogwai del 2017.

En lugar de querer ofrecer un show de seguido fue justo ahí cuando la banda decidió escaparse un par de minutos del escenario. Puesta a punto, rellenar los vasos de vino y listos para encarar un bis mayúsculo arrancado con “Friend of the Night” y coronado por la ansiada “Mogwai fear Satan”. Da igual los años que pasen, pero poder vivir y sentir todo lo que esta canción desata es algo difícil de explicar, pero por cosas como esta ha merecido esperar estos cinco años. Ojalá que para la siguiente no tenga que esperar tanto. Ojalá tener siempre a Mogwai cerca, destrozándome los tímpanos.

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