Crónica del concierto de Tigres Leones en la sala El Sol

Por Ana Rodríguez 0

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La banda presentó su tercer trabajo El Año de la Victoria (Sonido Muchacho, 2017).

Se deberían recetar conciertos de Tigres Leones para tener sonrisas de calidad, con un punto de sarcasmo e inteligencia. Se hacen tan necesarios que la salida de El año de la victoria nos suponía un hype autogenerado: que si queríamos escuchar el nuevo disco, que si los adelantos, que si ahora queremos escucharlo en sala… Llegados a este punto, contábamos los días para la presentación del 14 de octubre. Una fecha complicada, ya que los puentes en Madrid parece que invitan a la desaparición organizada.

Carolina Durante por Nieves Solano

La noche prometía ser genial. Y lo fue. Hace unos siete meses, Carolina Durante daba su segundo concierto. Sin apenas haberlos escuchado (solo tenían una canción en Bandcamp) y reconociendo a Los Nikis como una de sus referencias, nos quedábamos con su nombre porque nos parecía que podían tener una evolución interesante. Y ya ves si lo ha sido: en verano nos enterábamos de que fichaban por Sonido Muchacho y a principios de este mes lanzaban la primera canción de su EP, “La noche de los muertos vivientes”, producido por Carlos Hernández.

El temor previo de que el lanzamiento se había sobredimensionado se diluyó en cuanto tocaron los primeros acordes: durante estos meses han ganado en peso escénico y su setlist rueda sin titubeo alguno. Mientras que Mario, Martín y Juan refuerzan a cada canción la identidad noise del grupo, Diego, su cantante, se perfila como todo un personaje. Un frontman tímido, como ironizaba Martín, el bajista, que se reconcentra en su interpretación entre torturada y vivida. Si su progresión continúa así, Carolina Durante puede darnos grandes alegrías, y no solo porque la canción dedicada a Cayetano nos lleve a la carcajada.

La segunda alegría de la noche nos la dio Jay y su más que necesaria vuelta de tuerca a la psicodelia. Ya hablábamos en otra crónica de la peligrosa tendencia de algunos grupos, avalada por el éxito de Tame Impala: tantos grupos asociados a un estilo corren el peligro de no poder diferenciarse entre ellos. Pero no es el caso de Jay, entre otras cosas porque estos gallegos, entre los que está Julian L. Goicoa (Disco Las Palmeras!), demuestran una increíble maestría con los instrumentos: flauta, laúd, saxo… se unen a las ya clásicas guitarra, bajo y batería, como si fuera algo de lo más habitual.

Fue una gran sorpresa, por la genial experiencia de escucharlos en directo y porque no se habla tanto de ellos como se merecen. Son ya tres discos los que tienen publicados y parece que no son tan conocidos como se merecen. Esperamos que esa tendencia cambie con “Fuimos nosotros” y el cambio de discográfica. In Matapadre we trust.

Tigres Leones por Nieves Solano

Por fin llegaba el turno de Tigres Leones, los protagonistas de la noche. El adelanto de “Milos Forman” en los últimos conciertos y la versión de Hidrogenesse habían situado nuestras expectativas a un nivel muy alto, que fueron reconfirmadas por las primeras canciones que pudimos escuchar en septiembre. ¿Se nos pincharía el globo? En absoluto.

Abrieron la noche con “Los demonios”, el tema con más rabia punk, y “Golpe en la puerta”, el primer single y uno de los más naïf de este trabajo. De esta manera establecían los márgenes entre los que oscila el estilo de “El año de la victoria”, entre el sarcasmo y lo onírico, que parece situarles como la siguiente parada que hay en la senda de Polanski y el Ardor y El Niño Gusano.

La presentación no olvidó los antecedentes creados en los anteriores discos y sus canciones más destacadas, que se fueron intercalando. “Fiesta” y “Pájaros” dieron paso a las reminiscencias populares de “El Año de la Victoria” y “Miliciano”: el ritmo de la primera y los arreglos de la segunda recuerdan a esas canciones que van pasando de unos a otros, entre fiestas y tradiciones, sin tener muy claro quién fue el primer autor.

“Buenos días” dio paso a “Haz que se vaya el aire”, dos canciones que parecen dibujar lo que es el amor según Tigres Leones, hecho de detalles y momentos íntimos y cotidianos, más allá de los tópicos: quizás es más la sensación que generan que lo que cuentan.

La rabia de “España muerde” y “10 formas de matar el miedo” dieron paso a los paisajes costumbristas que se crean en “El mar” y “Popular”, hasta llegar a esa exquisitez absurda que es “Milos Forman”: solo ellos tienen la osadía de juntar la República Checa con el Puente de Vallecas. Reconozcamos que sentimos cierta debilidad por este tema por cuestiones anecdóticas: la primera vez que la escuchamos parecía que estaba leyendo nuestra vida.

Esa sonrisa continuaba “Postales” y “El Sur”, que nos preparaba para el tramo final del concierto, para el sarcasmo más ácido que solo ellos son capaces de destilar: “El mejor amigo del hombre”, “Anna Casteller” y “Domingo”. ¿Son tristes? En boca de otros podrían parecerlo pero en ellos se convierte en un mensaje irremediablemente realista que hay que tomarse con humor.

El setlist tocaba a su fin y ya era el turno de “Marte” y “Disfraz de Tigre”, coreadas por todos los asistentes. Un cierre algo acelerado porque los tiempos de las salas cada vez azuzan más.

Y como decíamos al principio, acabábamos con una sonrisa, producto de cada frase genial y de comprobar que eres capaz de cantar cada una de sus canciones: un setlist de 20 canciones en total, en el que tocaron prácticamente entero el nuevo disco (solo faltaron “Accidente” y Paracaidista”). Quizás les hemos visto más relajados en otras ocasiones, pero el estreno del nuevo trabajo en directo supone una responsabilidad superior, que exige rodaje.

Mientras tanto, esperaremos la siguiente ocasión de cantar con Javier Marzal y Luismi Pérez y de marcar el ritmo de la batería de Paco Ramírez con el pie. Es lo que tiene Tigres Leones: que siempre invita a ello.

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