Crónica del concierto de And So I Watch You From Afar en Madrid (sala Caracol)

Por Ana Rodríguez 0

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El cuarteto presentó por todo lo alto su recién salido del horno The Endless Shimmering.

El otoño madrileño se torna complicado en cuanto a la agenda de conciertos. El pasado sábado actuaban en la capital !!! y Metronomy, dos propuestas bailonas, más asequibles para el gran público, pero nos lanzamos hacia la gratificante complejidad de And So I Watch You From Afar (ASIWYFA) en la Caracol.

Más de 10 años de rodaje tienen este cuarteto norirlandés que demostró que mantienen un sonido impecable tanto en su quinto álbum, The Endless Shimmering, que salió hace apenas 10 días, como en directo.

Minor Empires por Ignacio Sánchez-Suárez

Minor Empires fueron los encargados de abrir la noche y de prepararnos para lo que iba a venir: una noche de post-rock del bueno. Con miembros de diferentes grupos de referencia de este género (Nothink, Trono de Sangre…), este grupo que se sitúa a caballo de Madrid y Barcelona fueron desgranando su estilo y personalidad a través de los principales temas de sus dos discos.

Cuando empezaron, aún no estaba llena la sala, pero eso no era disculpa para que empezaran por todo lo alto, desplegando todo su compacto sonoro metálico, con ciertas reminiscencias clásicas. Los cambios en la formación son cosa del pasado y no hacen mella en su sonido, que no dejó de ser arrollador en todo su repertorio, desde los temas más cañeros hasta aquellos que son más lentos. Se despidieron dando una buena noticia: el tercero está en camino. Cuando ves a gente disfrutando tanto sobre el escenario, siempre es genial oír algo así.

Según el horario previsto, ASIWYFA salió a escena con “Search:Party:Animal”, uno de los principales temas de su segundo disco, al que siguió “Like a Mouse”, procedente del siguiente: una hábil forma de conectar rápido con el público, antes de comenzar a desgranar los nuevos temas. “Terror of Pleasure” fue la siguiente en sonar, y aunque seguramente no se había escuchado mucho por aquello de la novedad, mantuvo la conexión y la emoción que estaban creando.

En menos de un cuarto de hora definieron cuál era su sonido, y a medida que lo desarrollaban me dio por pensar si este tipo de música tiene el lugar que se merece. Siempre está el listillo de turno que critica este tipo de grupos, que se despreocupan de las letras y se centran en el virtuosismo instrumental. Hablan de irse a lo fácil, de no tener un mensaje que decir… pero, francamente, eso es quedarse en la superficie.

And So I Watch You From Afar por Ignacio Sánchez-Suárez

Escuchar a ASIWYFA y observar cómo abordan los temas en directo te hace pensar en algo más complejo, en cómo dotar de un significado conceptual a la música instrumental, pues la capacidad de generar emociones en abstracto no es una cuestión baladí. Además, ver cómo Rory Friers marcaba con su guitarra el punto de partida de inicio y cómo se unían a él el otro guitarra, Niall Kennedy, y la sección rítmica de Jonathan Adger (bajo) y Chris Wee (batería) te lleva a otro nivel, quizás más teórico.

Su capacidad para crear un leitmotiv musical sobre el que ir desarrollar cada canción conecta, en cierto modo, con las composiciones sinfónicas. Sí, son muchos menos instrumentos; sí, quizás es excesiva la comparación, pero sus capacidades dan que pensar.

Pero más allá de esta disquisición formal, ASIWYFA tienen la capacidad de mantener esa unión emocional, una atmósfera que cuidan con cada tema. Podría haber sido un concierto de presentación del nuevo trabajo, pero solo hubo 3 temas de “The Endless Shimmering” (“A Slow Unfolding of Wings” y “Dying Giants”, junto al ya citado); de esta manera, la familiaridad de lo que se escuchaba se mantenía y se acentuaba con aquellas canciones que incluían la parte vocal en forma de tarareos a las que nos uníamos: “7 Billion People all Alive at Once”, “Don’t Waste Time Doing Things you Hate”… “Run Home” fue casi el cierre, un tema magistral con el que jugaron con los sentimientos de los existentes: el descenso del volumen en la parte central te tiene en una sensación constante de súplica, para que no te dejen así, que se resolvía con un torrente sonoro de lo más satisfactorio. Tras él, se marcharon unos minutos para volver con los bises de rigor: “Eunoia”, “Big Thinks Do Remarcable” y “The Voiceless”.

¿Y qué más dará que no haya letra? ASIWYFA son capaces de crear un abanico de sentimientos de lo más satisfactorios, de estos que casi te piden el cigarrito de después. La catarsis del post-rock es innegable.

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