Crónica del concierto de Royal Blood en Madrid (WiZink Center)

Por Ana Rodríguez 0

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El paso de Royal Blood por Madrid cerró la boca de sus detractores.

La última vez que tocaron en sala los Royal Blood en Madrid fue en 2015, al año siguiente de haber lanzado su disco de debut. Ese concierto fue creciendo a medida que pasaban los meses: tuvieron que cancelar la fecha prevista en un principio y la expectación que generaron hizo que fueran cambiando a salas de mayor aforo, de la Lemon a la Riviera, llegando incluso a vender todo el aforo.

Tras aquella espera, fue curioso escuchar los comentarios de los que allí salían. El más listo de todos ellos, todo un experto en eso del hype, se lanzó a hacer una predicción: “se van a quedar en este disco, no llegarán a grabar el segundo.” Mira que me joden los profetas.

Seguramente estos años estaría en su casa regodeándose en su sapiencia y pensando en hacer cola en Doña Manolita, porque también había tenido una iluminación en el Gordo de la Navidad. Hasta que llegó 2017 y le dio un cachete de realidad: Royal Blood iba a publicar su segundo trabajo, How Did We Get So Dark?, y lo iban a presentar en España en festivales como el BBK y el BIME, y en sala, en Madrid y Barcelona.

El WiZink Center fue el espacio elegido en la capital. ¿Excesivo? Es cierto que las expectativas que llevan generando desde que el grupo surgió han crecido de forma notable pero la cercanía de otras fechas debió influir en que el recinto no se completara.

Royal Blood por Ignacio Sánchez-Suárez

Tras la actuación de Black Honey y según la hora prevista, Michael Kerr y Ben Thatcher subieron al escenario, abriendo su espectáculo con tres de sus nuevos temas: “How Did We Get So Dark?”, “Where Are You Now?” y “Lights Out”. ¿Cómo han cambiado desde su debut? Tal y como podemos apreciar al escuchar el disco, gran parte de los temas incorporan voces femeninas en los estribillos, y las han incorporado en directo: ya no son solo ellos en el escenario sino que les acompañan un par de mujeres a los coros, en su nuevo repertorio.

“Come On Over” y “You Can Be So Cruel” fueron los siguientes temas que tocaron y de esta manera establecieron cuál sería la dinámica del concurso: intercalar las canciones nuevas con las antiguas. Cada vez que esto ocurría, aparecían y desaparecían las dos coristas: se unían con su minimalista presencia en “I Only Lie When I Love You” y “She’s Creeping”, pero les tocaba marcharse con “Little Monster”. Y así todo el setlist.

Realmente, ¿qué aportaban? Que estén en el disco no significa que sean necesarias. Lo cierto es que la interpretación de los Royal Blood iba muy pegada a lo grabado. Su sonido es poderoso, saben transmitirlo en directo y no deja de sorprender que siendo solo un duo puedan conseguir esa potencia: la versatilidad que consigue Michael Kerr con solo un bajo siempre será un hecho a destacar. Sin embargo, merecería la pena que se desmelenaran y que fueran más allá de lo correcto, por una sencilla razón: porque tienen capacidad para ello y podrían trascender con estilo.

“Hook, Line & Sinker”, “Blood Hands”, “Don’t Tell”, “Hole in Your Heart”, “Loose Change”… entre uno y otro disco su sonido ha evolucionado: mientras que el primero gozaba de una agresividad resultona, que enganchaba, este segundo ha bajado en ese nivel de hosquedad, haciéndose sinuoso y quizás más asequible para el gran público.

“Que las coristas estén en el disco no significa que sean necesarias en el directo.”

Royal Blood por Ignacio Sánchez-Suárez

“Figure it Out” fue el tema que cerró el grueso del setlist, el tema que probablemente ponga en conexión el estilo de uno y otro trabajo y el que quizás los haya hecho más conocidos por obra y gracia de la publicidad. Los solos instrumentales dan para desmelenarse y así hizo el público, que estuvieron entregados durante todo el concierto.

Tras unos minutos de descanso, llegó el momento de los bises con los temas que a mí me parecen más redondos: “Ten Tonne Skeleton” y “Out of the Black”. Sin embargo, fue curiosa la reacción del público: no creo que fueran las canciones con las que más vibraran, aun cuando se lanzaron a una dinámica de interacción con el público, a través gestos y luces que les invitaban a vocear. Es curioso cómo ha cambiado en ese aspecto el cantante, que parece haber abandonado su introspección original para ser más próximo al público. Aun así, en algunos momentos parecía ser algo artificioso.

Está claro que aunque sorprendieron con su primer disco homónimo, Royal Blood ha llegado al gran público con How Did We Get So Dark?, con un directo más que solvente y que será raro que se desinfle por algo muy simple: suenan muy bien en directo. Aun cuando en ocasiones parezca que el espectáculo está tan calculado que parece artificioso.

Otra cosa será cómo evolucionen: esperemos que las mieles del éxito no les maleen en el tercero, como ha ocurrido con otros grandes.

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