Crítica: “El Autor” de Manuel Martín Cuenca

Por Martín Godoy 0

El Autor

Cuando una película tiene buenas críticas te apetece verla. Es verdad. Aunque sólo sea para tener algo de qué hablar con tus amigos. “¿Habéis visto la nueva película de Zutano? ¿Qué te ha parecido?”. Se convierte en tema de conversación y te sientes fuera si no puedes opinar. Estás desfasado. Odio que me pase eso. Por eso, ayer fui a ver El autor y hoy os la cuento.

Manuel Martín Cuenca nos trae la historia de Álvaro, un escritor frustrado. Álvaro intenta escribir, pero es un zote sin talento y, en su obsesión por dar a luz una gran novela, pierde a su mujer, su trabajo y hasta los escrúpulos. Es entonces cuando (de perdidos al río) empezará a inmiscuirse en la vida de sus vecinos, a ver si rasca algo de inspiración y de paso les puede destrozar la vida un poquito.

Todo esto nos lo cuenta su director con mano experta, siguiendo un estilo similar al de su anterior largometraje, Caníbal, solo que esta vez sin hacernos morir de aburrimiento. ¿Tiene un ritmo más frenético? No, es lenta, desde luego. Pero avanza de forma continua, sin prisa, pero sin pausa. Y, cuando comienza a decaer, un pequeño giro de guión vuelve a captar nuestra atención.

Lo que sí tiene es atmósfera. Se crea con la sobria ambientación. Con la realización, aparentemente sencilla. Pero, sobre todo, con Javier Gutiérrez, que da vida al protagonista. Durante gran parte de la película mantiene una de esas caras enigmáticas con las que es imposible prever si va a sonreír o pegarle una puñalada en el ojo a alguien. Es inquietante, y te interesa seguir mirando para saber cuál será su siguiente paso.

También está muy bien el resto del reparto. Especialmente, destaco a Adelfa Calvo, que rompe de una manera natural el tono turbio del relato con unas salidas que, al menos a mí, me han hecho reír. Y no me lo esperaba.

En definitiva, me ha gustado. Y mira que no lo tenía todo a favor. Ir recomendado está muy bien. Supone un valor añadido. Pero es un arma de doble filo: las expectativas se incrementan. Corres el riesgo de que no se ajuste a lo que esperabas y el batacazo sea monumental. No ha sido el caso. Tampoco es que me haya parecido mejor de lo esperado. Podríamos decir que ha quedado en tablas.