Crónica del concierto de Depeche Mode en Madrid (WiZink Center)

Por Ignacio Sánchez 0

La banda británica se dio un baño de masas tirando de clásicos imperecederos, dando la espalda a sus últimos discos.

Soy el gafe que por hache o por be nunca había podido ver a Depeche Mode en directo. Mis conocidos han tenido que aguantar mis lloros por su cancelación hace años en Sevilla, o por no poder asistir por estar trabajando a su última visita a Madrid hace casi cuatro años, y eso que el grupo quieras que no son unos habituales por estas tierras, pero nada, no había manera. Hasta este sábado. Adiós al gafe, adiós a volvérmelos a perder una vez más.

A la hora de encarar este concierto tenía algo de temor por la posible selección de temas, por si les daba por centrarse demasiado en su insulso nuevo disco, Spirit, pero por suerte y visto lo visto a posteriori se ve que Gahan y compañía están tirando de clásicos para ganarse al respetable.

Rondaban las nueve y media de la noche cuando las luces de un WiZink Center lleno comenzaron a apagarse bajo el ritmo de “Revolution” de The Beatles, ¿revolucionarios? La verdad es que Depeche Mode a pesar de ser una banda gigantesca dentro del pop/rock, siempre han tenido esa vena inquieta que les ha llevado a no anquilosarse con una propuesta musical, un riesgo que no siempre les ha jugado en su favor, véase por ejemplo este último Spirit, pero que es verdaderamente plausible. Bono debería hacérselo mirar. Y todo con una puesta en escena bastante sencilla, solo acompañados de una gran pantalla en la que poder ver la mayor parte del tiempo al grupo. Nada de montajes grandilocuentes. Lo importante es la música.

“Going backwards”, tema que abre su último disco, fue la encargada de hacer vibrar por primera vez al público ya madurito que desde horas antes hacía cola para poder entrar. El calentamiento no fue nada malo. El sonido limpio, potente, y Dave Gahan empezando a hacer de las suyas: postureo variado recorriendo el escenario mientras los compañeros gráficos lo gozaban. Fue esta una de las tres únicas veces en las que la banda se centró en este trabajo, “Cover me” y la ceremonial “Where’s the revolution” fueron los otros dos. A partir de ahí se puede decir que el grupo sacó su versión “grandes éxitos” para contentarnos a todos y hacer de nuestro sábado algo mágico. Y es que si de buenas a primeras te sueltan “It’s no good”, pues poca queja puede haber, y menos si la enlazan con “Barrel of a gun”. ¿Estábamos en la gira de Ultra?

No fue hasta la cuarta canción, “A pain that I’m used to”, con los fotógrafos ya fuera de juego, cuando Gahan estrenó la pasarela que salía del escenario para alboroto de sus seguidores más apasionados que llegaron a pagar más de cien euros por poder acceder a la zona premium de pista. El karaoke era de los que marcan época al igual que la química entre Martin y Dave: guiños y gestos de complicidad entre los dos pilares más importantes del grupo, que me perdone Fletcher.

Dave Gahamn haciendo amigos desde la pasarela.

Saltando de las guitarras oscuras, “Useless”, a los teclados, “Precious”, hemos de reconocer la grandeza de un cancionero a la altura de muy pocos. Canciones con años entre ellas pero con el mismo poder de convocatoria y emoción. “World in my eyes” sirvió de nuevo para mirar a su gran Violator, muchas veces solo recordado por tener “Enjoy the silence” o “Personal Jesus”. Quizás ni el más optimista podía pensar que en poco menos de una hora llevaríamos semejante repertorio. Pero había que tomar algo de aire y “Cover me” y una acústica “Insight” interpetada por Martin fueron la excusa perfecta.

De ahí al final Depeche Mode fueron subiendo poco a poco las revoluciones a la vez que los fans subían sus gritos. El baño de masas estaba siendo de los que se recuerdan. “Home”, “In your room” y la ya mencionada y coreada “Where’s the revolution”. El éxtasis de muchos llegó con “Everything counts” del lejanísimo Construction Time Again y ese juego de voces entre Martin y Dave. Sin apenas momentos para agradecer al público su apoyo, los pocos segundos que tardaban en enlazar canciones lo aprovechaba Gahan para secarse el sudor tras otro numerito más de contoneo. Así, “Stripped” dio paso a los momentos más coreados de la noche: el doblete de “Enjoy the silence” y “Never let me down again”. Historia de la música ante mis ojos. Por muchas veces que haya visto vídeos de sus directos, impresiona ver a 16.000 personas moviendo los brazos al ritmo que marca Gahan.

A partir de ahí ya me daba igual lo que me echaran, y tras un pequeño descanso el bis fue todo un regalo. A un nuevo paso al frente de Gore cantando “Strangelove” le siguieron la emotiva” Walking in my shoes”, la abrasiva “A question of time” y la guinda final de “Personal Jesus”, otro de los grandes himnos del trío de Basildon. Habían pasado más de dos horas y no me había dado tiempo a aburrirme ni echar mano del reloj. ¿Qué pacto con el diablo tendrán Depeche Mode para hacer conciertos tan redondos rondando casi los 60 años? Si todo va bien dentro de unos meses volveré a verlos en el Mad Cool. Menuda suerte.

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