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Crónica del concierto de Alt-J en Madrid (Wizink Center)

Por María Gómez-Comino 0

concierto de Alt-J en Madrid

Alt-J emebelesa a Madrid con su directo repleto de melodías y ritmos exquisitos.

Los ingleses ya consolidados como una potente banda internacional tras tres discos en el mercado aterrizaban en Madrid el pasado 9 de enero tras pasar un día antes por la ciudad condal. El WiZink Center abarrotado, desde hacía semanas colgaba el cartel de entradas agotas, y los fans deseosos de volver a disfrutar de la banda que desde el MadCool no disfrutábamos de su directo.

Alt-J abrían el directo con “Deadcrush” para seguir con “Fitzpleasure”, tema que evocándonos al canto gregoriano juega con la superposición de voces combinando tonos y ritmos. Las melodías etéreas de pop electrónico inmaculado continuaban con “The Gospel of John Hurt” e “In Cold Blood”, esta última mucho más cañera por sus cambios de tiempos y las bases de instrumentos de viento metal, como si de una big band se tratase. El show está concebido desde un automatismo perfecto en el que está todo medido y estudiado, digno de admiración. Las luces, aquí no son un simple apoyo lumínico para que el grupo reluzca mejor. El excelente juego de luces, basado en unas columnas de leeds y una pantalla envolvente al fondo generan una potentísima atmósfera de belleza que va en total sincronía con el ritmo de las canciones y ayudan a que los temas sean los absolutos protagonistas, ya que la puesta en escena de la banda es totalmente estática y enfundados en atuendos negros su presencia física pasa a un segundo plano.

Llegábamos a la mitad del concierto y recobrábamos la calma con “Hunger of the Pine”, “Bloodflood” y “Matilda”, un trio de ases donde reina la electrónica más sosegada con ritmos pausados y superposición de voces que te dejan ensimismado y es bálsamo para los odios. ¡Qué decir de “Matilda”! personalmente uno de sus himnos y creo que para muchos también a juzgar por el aumento de decibelios en los canturreos del público, y eso que la canción tuvo doble arranque, pero tras las disculpas de Joe Newman retomaron de nuevo el tema para poder disfrutarlo como debía de ser.

“Dissolve me” rompía las melodías más ambientales para poner ciertos ritmos tropicales con otros tempos más acelerados y encaminados para la recta final. Le seguían “Left Hand Free” y “Taro”, otro de los grandes temas del primer disco de la banda, An Awesome Wave (2012), una maravilla para deleitarse con los coros del final de la canción que dejaban en alto el concierto antes de la tanda de bises. El público disfrutón, y no es para menos, quería más y los de Leeds se volvían a subir al escenario para finalizar con “3WW” incluido en su último disco Relaxer y “Breezeblocks” con la que cerraron una hora y cuarto de exquisitez musical con un show cuidadísimo que te deja embelesado y con ganas de más.

 

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