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Crítica: La Tribu de Fernando Colomo

Por Martín Godoy 0

La Tribu

Ayer vi La tribu y hoy os la cuento.

Fidel es un ejecutivo con bastante mala baba que, por la gracia de internet, se ha hecho más famoso que el pequeño Nicolás. Un accidente le hará perder la memoria y acabar en los brazos de su recién encontrada madre biológica que, además de progenitora ocasional, es limpiadora y bailarina amateur. Pero no de danza, con tutú y eso, no. De ritmos urbanos. Un show.

Fernando Colomo vuelve con una comedia de corte comercial, alejada de la intimista Isla bonita y más en línea con sus anteriores trabajos. En este caso, se trata de un musical. Bueno, musical tampoco, que suenan cuatro canciones. Pero el baile sí juega un papel relevante. Relevante y sorprendente, porque teniendo en cuenta los precedentes coreográficos en el cine español, no ha sido un completo desastre. Veréis: hay ocasiones en que, viendo un número musical, sientes vergüenza ajena. El director no sabe filmarlo, los actores no se lo creen, están incómodos y sientes su ridículo. Es violento. Pues bien, este no es el caso. Paco León y Carmen Machi se entregan a sus papeles sin ningún tipo de complejo. Y no deberían tenerlo, porque la peli nos brinda la oportunidad de ver cómo se desenvuelven en la pista y la verdad es que tienen flow. No van a clasificarse para entrar en Fama, pero saben moverse y animan unos números escasos pero divertidos. Como comedia no es redonda. Los chistes son tremendamente pobres y solo levantan medio vuelo gracias a la solidez de todo su reparto. Aun así, la peli funciona en su conjunto, con una historia fresca y simpática.

Cuidado. Que sea una cinta amable no significa que deba menospreciarse. Muchas veces da la sensación de que este tipo de películas no pueden recibir buenas críticas. Como si cantar sus aciertos fuera en contra del buen gusto cinematográfico. O cuentas la historia de una madre parapléjica y sordomuda a la que le arrebatan a sus hijos o no es “Cine”. Pues no. Me niego. Hacer cine no es hacer llorar. Es empatizar, mostrar otros puntos de vista, otras vidas. Levantar algo en el espectador. Entretener. Y este film no decae, tiene ritmo y un espíritu buenrollista que deja buen sabor de boca. No es una obra maestra, sino una de esas películas que no te importa repetir pasados unos años. La echan en la tele y dices: “Anda, mira, esta estaba bien. La podemos ver”. Y, por si fuera poco, presenta un temazo original digno de reventar las discotecas (o alguna verbena) este verano. ¡A bailar!

La Tribu de Fernando Colomo

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