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Crítica: Campeones de Javier Fesser

Por Martín Godoy 0

campeones

Vaya rachita de cine español llevamos. Y luego la gente se queja de que solo hablamos de la guerra civil. Pues este mes van cero de tres. Ayer vi Campeones y hoy os la cuento.

Un entrenador de baloncesto profesional se pasa de listo y acaba castigado entrenando a un equipo de jugadores con discapacidad intelectual.

Dicho así uno puede imaginar que va a ver un dramón sobre las barreras sociales, los prejuicios, la capacidad de superación o alguna ñoñería de esas que tanto gustan en el cine. Y no se equivocaría, excepto en lo del dramón. Javier Fesser compone una comedia bienintencionada en la que se atreve a bromear sobre la discapacidad. Y lo hace con ellos, no a costa de ellos. Los protagonistas entran en el juego y saben reírse de sí mismos, manejando con suficiente ironía unos diálogos ágiles y divertidos. También es una película tierna. Claro, la premisa lo requiere, y sabe explotar la venita sensiblera del espectador con la espontaneidad e inocencia del peculiar equipo de baloncesto. Todos los actores cumplen sobradamente su papel, incluido el entrenador, Javier Gutiérrez, que ya hacía un par de meses que no estrenaba nada.

Si de algo peca el film es de ser un pelín mojigato y complaciente en momentos puntuales. A pesar de arriesgarse a hacer chistes a costa del tema, siguen quedando rescoldos de esa condescendencia con la que estamos acostumbrados a tratar a las personas con algún tipo de discapacidad. Es normal, es lo políticamente correcto, pero va un poco en contra del mensaje último del film: son personas como los demás, ni más, ni menos. Por eso echo en falta un toque más real, algo menos cándido. No sé, como todo el mundo, tendrán sus luces y sus sombras. Serán agradecidos, cariñosos, divertidos e inocentes, pero también sentirán envidia, rabia, manía y asco como cualquier otro, digo yo. Sin embargo, su imagen en el cine parece quedar relegada a personajes amables y planos.

Retomando, que me disperso: la peli tiene gracia. Aporta un punto de vista humano y socarrón en el tratamiento de la discapacidad intelectual en el cine que entretiene y conmueve. Me ha llamado especialmente la atención la banda sonora. En sus partes dramáticas parece sacada de una serie española de los 90. A parte de eso, tiene muchos elementos que la convierten en una película muy recomendable.

 

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