Crónica del concierto de Cala Vento y Bala en Sound Isidro

Por Ana Rguez. Borrego 0

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El poderío de los dúos

La noche del pasado 18 de mayo era la noche de la juventud. ¿A quién quieres más, a Bala o a Cala Vento? Era complicado decir por cuál de los grupos te inclinabas. Cuando escuchas sus discos tienen ese algo que te encandila; tras verlos en directo, te queda claro que ese algo es poderoso. Y potente, pues siempre te plantearás la misma pregunta. ¿Cómo sólo dos personas sobre el escenario pueden crear esa burbuja sonora que te engulle y te deja exhausta y satisfecha al mismo tiempo?

Pero vayamos con calma. Empezamos poco a poco, pues Manual Mode abrieron el concierto, como ganadores del concurso We Sound de Ballantine’s. Este mismo año publicaron un EP autoeditado, Odd Angles. Una carta de presentación que es fruto de sus tres años de existencia, en los que han buscado forjarse en directo. Y eso se nota, pues tienen un directo más que seguro y solvente. Un cierto recuerdo al brit pop noventero, que en ningún momento suena torpe o desafinado.

Puesto que esa parte ya la tienen afianzada, sería interesante que se desmadraran. Es hora de encontrar un estilo y si se atreven a romper con lo ortodoxo puede ser divertido y apasionante.

El mejor ejemplo de que esa ruptura es necesaria es Bala. Y rompen, porque nos acostumbramos a no pensar que dos mujeres puedan inclinarse por un estilo tan duro y descarnado. Tienden a ser las olvidadas en el punk y el hardcore, como ellas mismas reconocieron durante el concierto. Pero desde el primer momento demostraron que van a lo grande. Anx a la guitarra y V a la batería, se turnan a la hora de cantar, ya sea haciendo screamo o recitando. Y no sabrías decidirte por una de ellas: tienen una presencia telúrica que te arrolla y es adictiva. No puedes dejar de observarlas

Abrieron por todo lo alto con “Omertá” y no bajaron el nivel en ningún momento. No dejaron de brillar, tanto con los temas de Lume (Matapadre, 2017) como en los que intercalaron de Human Flesh (Matapadre, 2015). Y así pasaba, que el público jamás se descentró: había que vivirlo con ellas, había que aplaudirlas, animarlas. Era tal el calor del público que las emocionó: en un principio, les asustó las dimensiones de la sala. ¿Se llenaría? Pero pronto se dieron cuenta que no merecía la pena preocuparse por eso. Cerraron con “Humo”, en la que Anx se bajó a tocar entre el público. Un final redondo que nos dejó con ganas de más, a ellas y a nosotros.

Tras el dúo femenino llegó el masculino, Cala Vento. La última vez que estuvieron en Madrid llenaron la Sol y nos decían en la entrevista que les hicimos que 2018 se lo iban a tomar con calma. Pero no lo pueden evitar: les encanta el directo. Se les nota, porque en cuanto pisan el escenario y tocan las primeras notas están sonriendo. Y lo más importante, lo contagian. Desde que comenzó “Antes de él”, todo el público les acompañó cantando, y a medida que pasaban las canciones, los ánimos se transformaban en un pogo, con algún que otro conato de crowdsurfing.

Si hablábamos de emoción en Bala, Joan y Aleix tampoco se quedaron atrás. Como ellos mismos reconocieron, siempre que vienen a Madrid lo sienten, y hasta les inspiró para escribir una canción, “Nueve Toros”. Además, estrenaban las canciones del EP Canciones de Sobra (BCore, 2018) y sonaban completamente integradas con su repertorio habitual. Quizás tienen un estilo más duro que el habitual, pero merece tanto la pena verles evolucionar. Y no fallar: su pasión cantando y tocando (ese Joan que parece empequeñecer la batería con su potencia) no les ablanda y les da más seguridad.

Al terminar sigues pensando en lo que te preguntabas al inicio sobre Bala y Cala Vento. ¿Cómo sólo dos personas pueden crear un sonido tan contundente y sólido? Está claro: tienen un poderío del que no pueden presumir muchos.

Galería del concierto de Cala Vento y Bala en Sound Isidro

Fotografías por Ignacio Sánchez-Suárez.

 

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