Crítica: El mejor verano de mi vida de Dani de la Orden

Por Martín Godoy 0

Mejor verano de mi vida

¡Qué calor! Mientras las aceras se derriten solo se me ocurre meterme en un cine con el aire acondicionado a tope y disfrutar de alguna comedia simplona. Ayer vi El mejor verano de mi vida y hoy os la cuento.

Un padre cazurro le promete a su hijo que le va a regalar un verano de alto copete si saca todo sobresalientes. Como es obvio ante una promesa así, el mal estudiante del niño se aplica y saca dieces. Ahora el padre a ver qué hace, porque no tiene un duro para llevarlo ni a la esquina.

Dani de la Orden se encarga de dirigir esta cinta veraniega con solvencia, respetando el timing cómico y apoyándose primordialmente en su protagonista: Leo Harlem. El actor, haciendo uso de la verborrea frenética que lo caracteriza, no para de hablar en toda la película. Resulta fantástico para los fans del monologuista, pero llega a ser exasperante para el resto del público. Personalmente, este humor “gañán” del que hace gala me irrita y me parece trasnochado. Pero también te digo, al César lo que es del César. Aunque a mí no me ha sacado más que alguna sonrisa, el público de mi sala sí ha soltado carcajadas. Harlem hace que la película funcione. El resto de actores dan lo que se les pide, la mayoría representando papeles que tienen trillados de decenas de trabajos anteriores.

Más allá de su humor, el director se las ingenia para imbuir al film de un leve aire melancólico, construyendo puntualmente momentos entrañables que emocionan. Es una comedia de verano simpática. Si te gustan los monólogos de Harlem, la disfrutarás.