Crónica del concierto de Nils Frahm en Madrid (sala La Riviera)

Por José Martín S. 0

Crónica del concierto de Nils Frahm en Madrid (sala La Riviera)

El pasado 19 de noviembre el músico alemán Nils Frahm visitó Madrid y regaló un directo de algo más de dos horas de duración en La Riviera.

En escena, Nils se mostró cercano, simpático y dicharachero. Presentó cada una de las piezas con breves introducciones, auténticos monólogos, con momentos muy divertidos, farfullando frases mientras recorría el escenario como un científico loco en su laboratorio musical. Se metió a la audiencia en el bolsillo desde el primer momento explicándole el proceso de composición de su repertorio y origen de los instrumentos y equipos que utiliza para hacer su fascinante obra. El músico transformó hace años un local radiofónico de Berlín en su estudio y esa amplitud espacial y esa ambición, obsesiva casi, por investigar los márgenes de la música neoclásica y electrónica se refleja en sus directos.

Difícil de etiquetar a Nils Frahm en vivo. ¿Es un pianista de formación clásica contemporánea fascinado por la electrónica o lo contrario? Los últimos directos de presentación de su último disco, All Melody, son un carrusel de sensaciones a flor de piel y una experiencia musical única. Si cogiéramos trozos sueltos al azar de las dos horas del espectáculo que ofreció en Madrid, lo mismo podrían remitir a las trayectorias pianísticas de compositores minimalistas como Philip Glass o Wim Mertens, que a la obra del músico neoclásico Michael Nyman que, de repente, parecer que te encuentras en un club de baile de Berlín frente a Nils con los presentes en modo hipnosis mientras fuera, en la calle, comienza a amanecer.

En directo, el loop de flautas de “Sunson” sonó casi más orgánico y próximo que en el disco y la belleza de “My friend the forest” remitía al crujir de ramas pisadas y a la naturaleza nocturna en plenitud, un hermoso “Claro de luna” moderno y conmovedor. Pero Nils Frahm no solo acudió a su última creación publicada, All Melody, también hubo tiempo para revisitar temas del pasado como el incluido en el Spaces de 2013, “Says”, con esa nota etérea en bucle a la que se iban sumando capas de sintetizadores conformando un collage sónico delicado que crecía, sinuoso, en el tiempo de interpretación. Lo más próximo al sonido del espacio, si lo hay, tiene que ser este “Says” del compositor alemán. También, del Spaces, Frahm evocó “Hammers”, en efecto un sugerente martilleo veloz sobre las teclas en el que las manos del alemán parecían arañas a cámara rápida en vez dedos y la creación de la percusión, en bucles sucesivos, hasta que irrumpe majestuoso el piano de “For Peter Toilet Brushes More”. Fue una noche con un score maravilloso. Nils Frahm es un Erik Satie marciano de nuestra era. Va a seguir creciendo.

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