Crónica del concierto de Wire en Madrid (Cool Stage)

Por Alberto Castro 0

Maravillosamente complejos y reivindicando el presente.

Ver a Wire por tierras españolas se está convirtiendo en una deliciosa (e ineludible) tradición. Y es que, en los últimos años, los británicos no fallan a su cita con Madrid cada vez que salen de gira: Joy Eslava, Moby Dick, Charada y el Teatro Barceló (dentro del GetMad 2016) fueron las salas escogidas en anteriores visitas. Esta vez le tocó el turno a una Cool Stage que, pese a quedar lejos del lleno, estuvo a la altura de las circunstancias, con un sonido espléndido y una visibilidad y comodidad inmejorables.

Una vez más, los pioneros del post-punk dieron una muestra de saber hacer, demostrando que el paso de los años no les ha hecho perder un ápice de pegada. Y eso sin recurrir, como harían muchos otros en su lugar, a explotar en bucle su legado más celebrado. No se limitan a vivir de las rentas, y a los hechos nos remitimos: de su imprescindible ‘Pink Flag’ (1977) solo cayó un tema. Algo que, lejos de ser algo reprochable, se convierte en una baza para no cansarse de ellos. O lo que es lo mismo: es como si a finales de los 70 se hubiesen preguntado cómo sonarían 40 años después y hubiesen logrado proyectarse al momento actual, sin vivir en el permanente revival.

Los de Colin Newman saben mirar hacia delante y seguir resultando igualmente interesantes, apostando por una maravillosa complejidad que te acaba manteniendo atento (o ensimismado, según la canción) durante todo el concierto. Así, no es de extrañar que sigan vigentes tras más de cuatro décadas de carrera.

La noche arrancó con una intro basada únicamente en luces tras la cual saltaron a escena los tres miembros originales de Wire (Colin Newman, Graham Lewis y Robert Gray) acompañados por su ya habitual “lacayo” a la guitarra, Matthew Simms. Y como unos trabajadores entrando en la oficina, se quitaron sus chaquetas y las dejaron por donde encontraron hueco en el escenario, antes de abrir fuego con una ‘Be Like Them’ en la que las líneas de bajo hacían casi de martillo percutor, taladrando el hielo que había que romper para hacer hueco a lo que vendría después. Tras ‘Minhive’, llegó una casi irreconocible ‘Three Girl Rhumba’ (la única del ‘Pink Flag’ que sonaría en toda la noche, y célebre también por el plagio al que Elastica la sometieron con su no menos recordada ‘Connection’).

A lo largo de todo el concierto, el protagonismo recayó en una especie de duelo colaborativo entre la inmensa base rítmica de Wire y la compenetración de las dos guitarras. Uno no sabía si quedarse con el infalible combo bajo-batería marca de la casa o con lo bien que se complementaban las dos guitarras entre sí.

De los temas más recientes, brilló especialmente ‘Short Elevated Period’, que recupera la vena más enérgica de Wire, pero tampoco desmerecieron en absoluto los pasajes menos directos, en los que el espectador podía perderse entre líneas sonoras sin llegar a caer en el aburrimiento en absoluto. Ejemplo de ello fue ‘Red Barked Trees‘, una de las mejores composiciones de su etapa mas reciente, o canciones aún por editar como ‘Hung‘, con la que cerraron a los 65 minutos a falta de los bises.

Como añadido extra solo caerían dos temas más (‘Two People in a Room’ y ‘Drill’), pero en absoluto supo a poco. En definitiva, una duración perfecta con tiempos muy medidos y un setlist fantásticamente estructurado, con el que supieron mantener la expectación constante y al oyente satisfecho. Presente y futuro se impusieron al pasado.

Galería del concierto de Wire en Madrid

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