Crónica del concierto de Carlos Sadness en Madrid (Wizink Center)

Por María Gómez-Comino 0

Carlos Sadness se estrenaba con su “Isla Morenita” en el Wizink Center de Madrid con el cartel de entradas agotadas.

El artista proponía un viaje: aterrizar en la Isla Morenita, disfrutar del paisaje y regresar de nuevo. Con vuelo simulado incluido al que no le faltaba detalle: señales acústicas, visuales de apoyo… Sadness despegó con fuerza: “Perseide” (La Idea Salvaje, 2015), “Hale Bopp” y “Volcanes Dormidos”, estas dos últimas incluidas dentro de su último trabajo Diferentes Tipos de Luz, 2018.

Carlos Sadness por Ignacio Sánchez-Suárez

El buen rollo de sus canciones animaban cada vez más a la legión de fans que se concentraban engalanados con sus mejores estilismos tropicales para mover las caderas al ritmo de “Te quiero un poco”, uno de sus éxitos recientes, o “Isla Morenita”, tema publicado en enero de este año y que da nombre a la gira. Se preveía un concierto con alguna que otra sorpresa y así fue. La primera, “Amor Papaya” (Diferentes Tipos de Luz, 2018) cantada por Natalia Lacunza, concursante de la última edición de Operación Triunfo. Tras un gran despegue, el barcelonés como comandante del vuelo se tomaba un respiro para tocar temas más pausados, entre ellos: “Días Impares” o “Pompeia”. Y entre tema y tema contar algún que otro chascarrillo, que no siempre van a favor del ritmo del directo.

El público volvía a desatarse al escuchar los primeros acordes de “Física Moderna” Diferentes Tipos de Luz, 2018. Enlazando con “Kandinski” y “Bikini”. Un trío de ases infalible del buen rollo de las canciones del barcelonés. Podías sentir que estabas en agosto, inmerso el ambiente veraniego y festivalero que desprenden estos temas. Las sorpresas seguían con la entrada en el escenario de Alfred García, otro triunfito que se subía al escenario para cantar “No cuentes conmigo”, canción del propio Alfred. Tras este bloque por fin aterrizábamos en la Isla Morenita, en la que nos esperaban dos palmeras de neón y un Calos en formato acústico que nos dejó un poco fríos. Tras marcarse la versión de “Semilla Negra” el tiempo en la isla no era del todo provechoso, quedándose más en juegos con el público que en el valor musical, que es lo que allí nos acontecía.

El tiempo de vuelo era de aproximadamente dos horas, y ya íbamos con retraso. Volvíamos a subir al avión para regresar a la capital. Y tras una canción improvisada: “Pocholoco”, en la que el cantante recitando los acontecimientos que allí estaban sucediendo, todos nos abrochamos los cinturones de seguridad para aterrizar con los éxitos de Carlos. Los que han conseguido que su música “positivista” esté donde está. “Hoy es el día” (Ciencias Celestes, 2012), “Que electricidad” y “Monteperdido”. Tras lluvia celeste de confeti incluida, pisábamos tierra tras el viaje tropical de Sadness y toda su tripulación.

Galería del concierto de Carlos Sadness en Madrid

Fotos por Ignacio Sánchez-Suárez.

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