Crónica del concierto de Massive Attack en Madrid (Palacio de Vistalegre)

Por Javier Heras 0

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“Estamos en un bucle sin fin. Es hora de dejar los fantasmas atrás y construir un futuro mejor”

Último mensaje de la visita de Massive Attack en la gira MezzanineXX1 en la ciudad de Madrid que acaparó la atención de algo más de 6.000 personas que decidieron perdonar la espantada de hace unas semanas en el Mad Cool 2018 y que la media hora de retraso en el comienzo hizo temer lo peor, pero todo el nerviosismo acabo cuando se apagó la luz y se hizo el silencio.

Rozando la década desde su última visita y con motivo del 21 aniversario de su disco más aclamado y catalogado como joya musical, los de Bristol nos ofrecieron esta noche un repaso integro al mismo poniendo sobre la mesa los diez cortes que componen esa obra de arte y acompañándolos de algunas versiones que de una forma discreta aparecen dentro del disco a modo sampler y que anoche pudimos escuchar completas en una especie de deconstrucción de Mezzanine (Circa-Virgin 1998).

El inicio con “I found a Reason” de The Velvet Underground para presentar Risingson o “10:15 Saturday Night” de The Cure precediendo “Man Next Door” fueron una primera muestra de ese despiece en el que se fueron sucediendo dos de las voces originales de la grabación: Horace Andy y Elizabeth Fraser (ex – Cocteau Twins) que tan bien recibida fue en “Black Milk”.

“Hace mucho tiempo los datos iban a hacerte libre”

Las cifras y los datos fueron olvidados y se convirtieron anoche en mensaje directo (quizás menos impactante que en otras ocasiones) y que nos hicieron reflexionar, al igual que las proyecciones que acompañaron todo el show a cargo del cineasta y documentalista Adam Curtis en las que se fueron sucediendo imágenes de personajes como Diana de Gales, Sadam Husein, Sarah Ferguson o una demacrada Britney Spears en escenas poco más que lamentables, junto a otros políticos actuales con Trump o Putin en el punto de mira y todos esos lemas electorales que hemos podido escuchar a lo largo de la historia en múltiples idiomas y que ilustraron el giro jamaicano de “See a Man’s Face” a cargo de un insustituible Horace Andy interpretando tema propio.

“Fuera de la cúpula del placer las guerras continuaron”

La hipnosis constante que produce un concierto así unido a los juegos de luces no aptos para epilépticos puede trasladarte a otro mundo, aunque esta noche hubo momentos de altibajos en los que la duda de volar o quedarse con los pies sobre la tierra enfrentándonos a la apisonadora fue más constante.
De esa primera parte se encargó Fraser en otro momento único en la versión de Pete Seeger con “Where Have All the Flowers Gone?” donde la dulzura se va entrelazando con imágenes de asesinatos callejeros y escombros de ciudades en guerra digeridos gracias a la oxicodona como analgésico propuesto para mirar a través de una lente deformada y que fueron precedidos de la maravillosa “Dissolved Girl” donde la voz grabada de Sara Jay nos transportó esta vez sí a otro mundo para bajar a golpe con “Inertia Creeps” donde las guitarras se hicieron más potentes y a ritmo de Ultravox con “Rockwrok” mientras sucedían imágenes de un grotesco Donald Trump que levantaron los abucheos de los 6.000 asistentes en un lugar donde unos meses antes otros 9.000 muy diferentes sí que habrían aplaudido estos mismos discursos radicalizados.

“No hay enemigos, en ninguna parte”

La traca final potente en ese crescendo que sucede en “Angel” donde una especie de tormenta rompe la hipnosis de esa línea de bajo para enlazar con el minimalismo que supone la delicada “Teardrop” donde por penúltima vez Elizabeth nos lleva a su mundo con la sedosidad de su voz.
Punto final con una inesperadísima “Levels” del difunto Aviizi que se fue diluyendo para dar paso al misterio que supone “Group Four” con la catarsis de imágenes que se sucedían volviendo al punto de partida.

No parecen existir atisbos de nuevos trabajos en el futuro, pero al menos la deuda sobre el escenario ha sido saldada y el castigo del sonido que supone la acústica de Vistalegre anoche se esfumó.

Mezzanine supuso un paso más allá en la visión que suponía el mundo por parte del colectivo y que más de 20 años después en el nuevo orden mundial las consecuencias que traerán no parecen haber cambiado y para ello es hora de llevar a cabo la última de las proclamas de Massive Attack y dejar los fantasmas atrás para poder salir de ese bucle sin fin.

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