Crónica del concierto de Yo La Tengo en Madrid (sala La Riviera)

Por Ana Rguez. Borrego 0

Han agotado las entradas en la mayor parte de los conciertos de la gira “There’s A Riot Going On”

Buscar una sola etiqueta que defina a Yo La Tengo es MUY complicado. Son pura historia, pues llevan desde mediados de los ochenta dedicándose a la música de forma ininterrumpida, con una envidiable solvencia. Una carrera de fondo hecha a base de calidad, con la que se han ganado el favor de la crítica y del público que va más allá de las fórmulas. No ha sido cuestión de componer a tontas y a locas, prescindiendo de su identidad. Y lo mejor de todo: lo que les gusta la música.

Puede que las afirmaciones anteriores sean algo sabido por todos, pero merece la pena recordarlo para entender el concierto del pasado 11 de febrero, en la Riviera. Bueno, éste y cualquier otro, pues están relativamente lejos de lo que es una gira al uso. No hay concierto igual pues cada noche han variado el setlist. Da igual que revises las canciones que han tocado en las citas anteriores: puede que no coincidan más que unas pocas. ¿Cuántos grupos tienen un repertorio tan extenso que se lo puedan permitir? Pero más allá de eso está su amor por la música y lo que les gusta tocar en directo. La prueba inequívoca: más de dos horas y media de concierto. Y no estuvieron más porque la sala “no se lo permite”.

Más allá de su gusto por la música, hay que destacar su capacidad de entender al público y el momento en el que están tocando. La última vez que les vimos fue en el Mad Cool 2018: nada que ver un concierto con el otro. Aquello tenía que ser breve, atraer al público. Pero este último no. Venían a presentar su último trabajo, There’s a Riot Going On (Matador, 2018),  y lo hicieron, de forma magistral, jugando con dos parámetros: tempo y novedad frente a reconocimiento del tema.

De esta manera, optaron por dividir el concierto en tres partes, tres “repertorios” que se fueron ganando al público. Quizás el primero, en el que crearon un curioso paréntesis abriendo con “You Are Here” y cerrando con “Here You Are”, en el que priorizaron los temas nuevos, fue el más duro. Más calmado, con ciertos toques jazzísticos… pero no por ello no menos interesante. De hecho, se produjo algo poco habitual en los conciertos últimamente: el público estaba completamente en silencio observando la progresión del trío de Hoboken. Nada extraño, pues no deja de ser fascinante observar su versatilidad instrumental. James McKnew entre la guitarra, el cello, la percusión y las cajas de ritmo, Ira Kaplan combinando su voz con la guitarra y los teclados, Georgia Hubley entre la batería y la parte más sintética… Cuando sonó “Tom Courtenay”, las emociones del público se vinieron arriba cantando con ellos “Julie Christie, the rumours are true…”

Tras este inicio sosegado, vino una segunda parte mucho más intensa, en la que jugueteaban con la distorsión y ritmos más rápidos. Era el momento de mirar atrás y tocar canciones de discos anteriores. Y da igual de cuándo es la canción pues es un puro disfrute escuchar cómo van dotando de complejidad a los acordes iniciales: suman matices, nuevos sonidos, hasta construir un tema impecable que te cuesta pensar que llega a su fin. Cuando van bajando aplaudes tímidamente porque no sabes si te sorprenderán o ya se está acabando. No cayeron canciones como “Ohm”, “Sugarcube” o “Pass The Hatchet, I Think I’m Goodkind”, pero es que tienen tantas referencias que es fácil que no acaben prescindiendo de algunas de ellas.

El disfrute y diversión que les produce tocar en directo es tan genuino que llega un momento que parece que se transforman en niños jugando. Tanto se divierten que al terminar “Shades of Blue” repitieron varios acordes de este tema: como decía Ira Kaplan, esta canción le hace sonreír mentalmente.

Tras una apoteósica “I Heard You Looking”, acompañados de Joe Puleo en los teclados, se marcharon por unos minutos para volver y tocar los consabidos bises, la tercera parte. Un par de versiones (“Somebody’s Baby” y “What Can I Say”) y un tema propio, “Our Way to Fall”, para cerrar la mejor manera de comenzar una semana. Eran casi las doce de la noche y lamentaban tener que terminar.

Pero daba igual: su sonrisa confirmaba esa felicidad que te provoca hacer lo que más te gusta. Y la nuestra. Por disfrutar de su infinito repertorio, de su magistral forma de tocar, de su capacidad de sorprendernos.

Galería del concierto de Yo La Tengo en Madrid

Fotos por Ignacio Sánchez-Suárez.

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