Entrevista a La Prima de Riesgo: Viaje hacia los sentimientos

Por Ana Rguez. Borrego 0

entrevista a La Prima de Riesgo

La música puede ser un catálogo infinito de sensaciones. Se pueden generar muchas al escucharla, pero es fundamental la capacidad de disección de aquellos que la crean. Ese nivel de observación y descripción está al alcance de unos pocos, como le ocurre a La Prima de Riesgo. Celos, desamor, sensaciones de incomprensión… parece algo simple pero no lo es tanto. Aún hay pudor a la hora de hacer un desnudo emocional.

Para saber más sobre ellos tuvimos la ocasión de charlar con Gorka Beunza, voz y sentimientos, creador del grupo y autor de sus canciones.

No me suele gustar hacer esta pregunta porque es la más evidente y no me gusta repetirme, pero no he encontrado apenas información sobre ello. ¿Cómo surge el grupo?

Está bien que lo preguntes porque tampoco lo hemos contado muchas veces. El grupo surge en Orbara. Esa temporada yo vivía en mi pueblo, tenía canciones compuestas y quería tocarlas. Entonces me propusieron tocar en las fiestas de un valle. Como me parecía muy arriesgado tocar mis canciones en un zona rural, por el tipo de música que es, de ahí surge un poco la idea del nombre. Estuve pensando en qué nombre le pongo. Un amigo mío iba a tocar después de nosotros versiones, más animadas, y entonces me dije “nos llamaremos La Prima de Riesgo y él El Rescate“.

Luego le busqué la parte poética al nombre. Sin riesgo no hay prima y tal, y me convenció más. Empecé ahí, pero la formación siempre ha ido oscilando porque cuando empecé la apañé con un colega que tocaba la percusión, otro que tocaba la guitarra… Luego ya bajé a Madrid y me junté con Iñaki de Kokoshca y con Iñigo Pérez, el productor de sus discos Hay una luz (2016) y Algo Real (2013), grabé un tema con ellos… A partir de ahí, me salió con Campamento Base, que lo organizaba Alex de Almanaque Zaragozano, un bolo en Pamplona, así que tuve que formar una banda para ese concierto, porque no tenía. Así que Iñaki de Kokoshca se puso a la batería, Mikel Maravi, que es el único que lleva desde que estoy en Pamplona, otro colega, Ignacio, al bajo… Y así empezó.

Ya me has contado un poco el porqué del nombre del grupo, pero he visto que hubo un Change en el que se proponía cambiarlo.

Eso fue Vero, porque decía que con ese nombre no nos iban a llamar de ninguna parte porque confundía mucho a la gente, no saben si es un grupo heavy o de qué estilo. Al final se quedó en nada, porque para cambiar el nombre del grupo tienes que traer un propuesta muy genial.

A mí, la verdad, es que me gusta tener un nombre que se pueda llevar hasta las últimas consecuencias. Y como le veo la poética, cada vez me siento más identificado con el juego de palabras… Como además es un icono económico… Entiendo que hay gente que puede pensar qué coño es esto, en algún concierto se pensaban que eran un grupo heavy.

Kokoshca, Tremenda Trementina, Melenas… Fijándonos un poco en los grupos que surgen en Pamplona y alrededores, ¿se puede hablar de que hay una escena navarra?

Sí, yo creo que sí. Yo he vivido en Madrid, Pamplona, Bilbao… Volví a Pamplona y luego me fui durante tres años al pueblo. Volví a bajar, y a la que bajé, todavía no estaba formado nada. Pero ya empezaba porque mucha gente que se fue volvió a Pamplona; luego se creó el Nebula, el Txintxarri, bueno, primero fue este que lo inició Pablo de Tremenda Trementina. Entonces empezó ahí a comunicarse, a contaminarse unos y otros… hubo más motivación, yo creo. 

Melenas, que es lo último que ha salido, se han conocido en el ambiente, han visto, les ha apetecido y lo han hecho. Porque a veces cuando lo ves, cuando ves la posibilidad, te motivas más, porque tus amigos lo hacen y te vas contaminando, es más fácil. Hacerlo solo solo, te resulta más difícil.

De primeras te viene a la cabeza Kokoshca, y Melenas como lo último, pero observando al detalle te encuentras nombres como el de Germán y la Alegría del Barrio…

El tema de Germán Carrascosa es que quizás no es muy conocido a nivel del espectador pero los grupos lo veneran. Es un grupo de culto para los músicos.

Cierto. La primera vez que entrevistamos a Kokoshca, Iñaki mencionó que tocaba con él, y cuando empiezas a mirar canciones, noticias sobre él te das cuenta de todo lo que supone.

Germán comenzó con Los Bananas: todo el sonido garage de otros grupos. viene un poco de ese rollo. Germán lleva más de 20 años en la música, y tiene mi edad. Lleva desde los 17.

Todos le adoramos. Germán es muy artista en el concepto musical porque ningún concierto es igual. Tiene otro concepto… Es profesor de conservatorio y hay gente que lo ve tocar y dice “¿pero sabe tocar la guitarra?” Puede llegar a descontextualizar la música en directo.

Pasando ya a tu último trabajo, ¿se puede decir que Brecha (2018) es un historia con planteamiento, nudo y desenlace? Lo digo sobre todo por los temas de “Brecha <” y “Brecha >”, que parece que abren y cierran algo.

Realmente Brecha tiene una doble versión, porque una la canto yo y la otra Claudia. Brecha es un proyecto que tenemos Claudia y yo aparte: la canción toma el nombre del proyecto a la vez que el disco lo toma de la canción. El símbolo lo utilizo un poco porque es como dos montañas, que hacen la brecha en el valle. El concepto es la brecha entre dos montañas y la distancia entre dos personas.

Los símbolos de los títulos me han hecho pensar si se trataba de algo de programación, de apertura y cierre de etiquetas, o de simbología del imaginario colectivo de Gilbert Durand…

Mi hermano dice que es una canción que tiene dos caras de la misma moneda. Es una doble interpretación de la misma, dependiendo de quién lo cante

Claro, porque esto ya lo comentamos con Kokoshca: ¿es posible hablar de amores felices en las canciones?

Pues… es difícil. No sé quién decía que cuando lo estás disfrutando no te acuerdas de escribir.

Es díficil pero también es un ejercicio conseguir hacerlo, y hacerlo bien sería la hostia. Yo a lo máximo que he llegado es con “La Definitiva”: una canción de celebrar una relación de una manera positiva dentro de la oscuridad que pueda tener. De hecho, cuando la compuse, Iñaki estaba en mi casa y me decía que tenía que componer y tal, y le dije “vete a tu casa, y tú compones una canción de este rollo, yo otra en el mismo y luego vemos“. Fue una canción pensada para que fuera de esta temática.

Pero es muy complicado, porque no estás ahí. A veces el arte lo que te hace es sublimar lo que te hace daño. Cuando estás a gusto, sublimas disfrutando.

Claro, porque junto a “La Definitiva” está “La Indefinitiva”, que es de 2014. ¿Tienen relación?

Sí, hay una relación totalmente directa. “La Indefintiva” habla de la relación misma, de no poder terminarla, y en “La Definitiva” ya ha pasado esta relación, así que vamos a celebrar lo que fue. Están totalmente enlazadas. Y el videoclip, inconsientemente, también, porque las imágenes tienen agua las dos y no lo pensé, pero está enlazado.

La canción que cierra Brecha es “Nacha Guevara”. ¿Tiene que ver con El Lado Oscuro del Corazón?

Bueno, la primera vez que vi a Nacha Guevara fue en esa película. Cantando no la había visto nunca, pero a través de la película me puse a mirar y encontré la canción de “El Odio”, que creo que no es de ella. Empieza feliz pero acaba de mala hostia, y me gustó ese rollo de hacer una canción ligera hablando de cosas chungas, pero dejándolo, que todo fluya.

A nivel global, ¿cómo definirías el tono de tus canciones? Parece que hay un cierto tono sarcástico, ácido…

Sí, sí, lo tiene. Hay una parte como de humor, una frase que hace la fuga. En “La Definitiva”, es la frase final: parece que todo es muy romántico, pero dice “la primera vez en mi vida sin cagarme en los dos“. Rompe con todas las palabras bonitas que había anteriormente. “El Diablo en la Espalda” parece un poco más seria. De hecho, me costó bastante escribirla, porque me sentía en un papel de pringado, de “me han dejado”: entonces me costó más aceptar la letra. “La Jabalina”, como juega más con una fábula, me situé fuera: aunque es un historia personal, me pongo desde fuera porque observa a esa persona con otra, no conmigo, entonces es más distante.

Al hilo de esto último, es cierto que se observa un escenario muy ligado al campo, a la naturaleza. ¿Es casual, por tu propia situación, o tiene algún otro significado?

No he nacido allí pero al final tengo una relación con mi pueblo muy estrecha y muy continua. Entonces todo mi imaginario está muy basado en eso: muchas experiencias han sido allá, o las poetizo comparándolas con animales de allá.

“La Jabalina” es un apodo que le puse una chica, “Cierva Negra” fue otro… Todo está muy vinculado a un imaginario de la naturaleza. Es mi lugar de creación. Todas las canciones las hago allá porque tengo más silencio, me cuesta concentrarme en la ciudad.

¿Porque las canciones sólo las haces tú?

Las compongo yo. Hay algunas que hago bocetos con instrumentos que tengo en casa, se las enseño y luego las transformamos,  y otras las llevo más peladas, sin tanta composición, y las terminamos en el local.

¿Cómo surgió el fichaje por Caballito Records?

Fue un milagro. A mí no se me da muy bien esto de la comunicación, pero había hecho lo típico: había mandado un montón de mails a sitios donde me decía la gente que los mandara, para probar si nos sacaban. Yo seguía a Caballito en Instagram pero no sabía que era un sello: pensaba que era algo que había creado alguien de Pamplona pero que aún estaba verde. Mikel MaravI, el hermano de Chema, que toca en Río Arga, me dijo que les escribiera, que habían sacado a Río Arga, así que probé suerte, pero sin ningún tipo de esperanza. Escribí a Santi y me contestó bastante rápido, con un “hostias, tío, me ha molado mogollón“; y yo me decía, bueno, a ver, que le he mandado una canción e igual se piensa que son todas así, pero como somos tan eclécticos, igual luego flipa. Le mandé más, para ver si le encajaba, y le encantó.

Fue para mí como sentirte el feo de la clase y que de repente alguien se fije en ti.

¿Y que esperáis?

Esperamos que pueda vender los discos que ha editado 😉 Por eso también, de alguna manera, tratamos de currárnoslo, de hacer videoclips, de hacer más esfuerzos de comunicación porque valoro mucho lo que ha hecho y quiero que le compense de alguna manera. También intentar tocar más…

Claro, es algo que te quería comentar. Sé que es complicado para un músico español tocar, por los compromisos laborales y otras cuestiones, porque he observado que no habéis tocado tanto. ¿Por qué es tan difícil?

No sé, algo pasa. Hemos tocado casi siempre en Pamplona y nos cuesta salir. Hablando fríamente, entiendo que la música que hacemos de primeras no entra. Pero cuando hemos tocado en directo, a gente que no ha escuchado nada de nosotros, que es dispar, que viene de sectores que no tienen nada que ver, les ha gustado. Tampoco es algo que la gente se quede pensando “¿qué puta mierda rara es esto?“, pero algo pasa que no entra tan fácilmente. Y yo lo entiendo, eh.

Hay una parte que no controlamos de todo tipo de comunicación que no sabemos por qué es. Es cierto que hay algo que confluye en un momento dado, pero hay veces que esa intersección no se da.

Web Hosting