Entrevista a Kokoshca: Reflexiones sobre El Mal

Por Pauper y Meta 0

entrevista a Kokoshca

El 25 de enero presentarán su nuevo trabajo en Madrid, junto a Hidrogenesse

2019 se perfila como un año potente para Kokoshca. Si 2017 ya lo fue, con la gira de presentación de Algo Real, ¿cómo no debemos esperarlo ahora que tienen nuevo trabajo? El Mal (Sonido Muchacho, 2018) supone una nueva evolución dentro de la trayectoria de este cuarteto, que una vez más nos demuestran que son pura energía que no deja de transformarse.

Que el disco se llame El Mal no es nada casual: hay una amplia reflexión sobre el tema, que aprovechamos para descubrir charlando con ellos.

Hemos notado una evolución respecto a trabajos anteriores: temas de producción, sonidos diferentes, que no habíamos escuchado antes. ¿Qué nos podéis comentar sobre ello?

Iñaki: Desde un nivel puramente sonoro, grabar en el estudio de Kaki Arkarazo (unos estudios con solera, profesionales), que en la producción también ha participado Luis F. Bayo, de Espanto, lo que ha hecho que metamos más sintetizadores que otras veces… Él es muy de programar y crear sus sonidos, y sí que hay… un mellotron, por ejemplo, nada más iniciar el disco, que es un instrumento que reproduce sonidos reales (en este caso, un trompa francesa). Sí que ha habido un cambio, un poco.

Ha sido un cambio buscado, porque vosotros queríais experimentar con cosas nuevas

Iñaki: Sí, un poco más abiertos. Ha habido un cambio pero tampoco una ruptura.

¿Fue algo premeditado, que lo llevabais ya pensado, o fue sugerencia de Luis?

Iñaki: Ha habido un trabajo de preproducción de las canciones en el local. Las componíamos, las llevábamos e íbamos desarrollándolas; entonces ya venía Luis, con el trabajo de producción, y aportaba sus texturas con los sintetizadores, una idea de cambio de estructura… Ya en el estudio ha sido más claro, la aportación propia de Kaki en la grabación. Sí que llevábamos bastante controlado cómo iba a sonar.

Alex: También en el local había influencias, se citaban nombres que no solíamos mencionar antes.

Iñaki: ¿Referencias sonoras?

Alex: Sí, cuando decíamos “esta canción igual suena a Brian Eno“, “como en esta canción de Gainsbourg, que suena un poco así” o “un desarrollo a lo Melange“. Hemos hablado de referencias que antes no mencionábamos.

Amaia: Hombre, al final depende de lo que estás escuchando en cada momento.

Iñaki: Claro, es algo natural.

Claro, porque en ocasiones hay grupos que estás escuchando constantemente pero siempre estás encontrando referencias nuevas.

Iñaki: Sí, tú como artista buscas caminitos para no acomodarte, para encontrarte a ti mismo de esa manera. Tampoco es muy diferente. Todo orbita en torno al pop y el rock.

También puede ser otra disciplina artística la inspiración.

Iñaki: Eso es. O la vida, o una persona para hacer la letra…

Repasando los trabajos anteriores y comparándolos con este último, nos parece que tenéis una cierta fijación por la búsqueda de la autenticidad de las personas. “RBU” es un buen ejemplo de ello y en este disco lo encontramos en varias canciones. En una de ellas, concretamente, habláis del miedo como arma de control de la sociedad.

Iñaki: Te refieres a “Alarma”, ¿verdad?

Justo.

Iñaki: Efectivamente, es así. Pero en ese tema es más como la visión occidental frente a los atentados, de cómo tú te lo tomas.

De hecho están los audios que suenan como apoyo, ¿no?

Iñaki: Sí, los audios son atentados.

Amaia: El 11M, el 11S, los de París, Berlín…

Iñaki: Es un poco la mediatización de todo este tipo de hechos, la atracción que supone en nosotros. Fíjate en cómo estás en Twitter mirando cada actualización de una manera voyeur.

Amaia: Pero también habla de crear miedo en la sociedad.

Iñaki: Claro, también habla de las falsas banderas, de crear esa sensación de shock de la que habla Naomi Klein.

Justo estábamos hablando de La doctrina del shock al hilo de varias canciones

Iñaki – Pero el estribillo se cambió. Al principio decía “¿Qué siento?”, se preguntaba el narrador por qué tengo que sentir, no lo tengo claro, estoy observando, qué se supone que tengo que sentir. Pero luego se cambió, fue más explícito: “es esta alarma que anuncia el mal”.

Recuerda un poco a “Accidentes” de Los Punsetes, cuando dicen lo de “eres de los que miras en los accidentes”.

Iñaki: Exacto. Es como la primera secuencia de Tesis, que te resume toda la película: es el metro de Madrid, alguien se ha suicidado y el maquinista dice “no miréis, no miréis”. ¿Y qué hacen? Miran.

Pero bueno, esta canción tiene ese punto, el de la crítica política a la mediatización e incluso la creación “deliberada” de los atentados para crear una respuesta.

Amaia: Y cómo controlan la sociedad con el miedo.

Iñaki: ¿Pero da mal rollo la canción?

No, en absoluto, pero cuando más la escuchas más te hace pensar en esa generación del miedo como herramienta de control. Es algo que ocurre pero ¿cómo lo controlan para tenernos amansados y adoctrinados?

Iñaki: Eso por un lado, pero también por otro nuestra participación activa como voyeurs. Quizás al quitar esa frase de “¿qué siento?” se entiende menos.

“Alarma” es a nivel sociedad, pero también hay temas que hablan de una autenticidad más a nivel individual, de uno mismo, como respuesta precisamente a la sociedad. ¿Podríamos decir que “Las Chicas” es una respuesta a lo que se espera de ellas?

Amaia: Pero ese caso es mucho más sencillo. Habla de las chicas que iban con Charles Manson. ¿Sabes el libro que han sacado hace poco sobre ellas, Las chicas de Emma Cline? Va sobre ellas. De hecho, esa canción nos la compuso Luis de Espanto y habla sobre las chicas. Que van descalzas, a su rollo, que cuando pasan dan como miedo…

Iñaki: Lo que pasa es que hay una ambigüedad: lo de que salen a la noche a matar, parece que van a ligar.

Amaia: No, no, van a matar.

Iñaki: De hecho, al inicio, hay un sampler de ellas yendo al juicio cantando. Son ellas.

Amaia: Es de cuando fueron al juicio, que iban cantando, se oyen sus tacones.

De primeras, parecía que se trataba de una canción sobre niñas bien que deciden ir a la contra.

Amaia: Es que así eran las que iban con Manson. Eran niñas pijas, que estaban rebotadas y entonces el otro las encontraba. Estaban como muy solas, las acogía, las absorbía el cerebro y hacían lo que él quería.

“Seguiremos en pie”, frente a lo que hemos hablado, es una especie de metáfora, de enfrentamiento, de respuesta frente a lo que tenemos que ser.

Amaia: Vale para eso, para si has roto con tu pareja, si lo estás pasando mal, si has estado enfermo… cualquier cosa.

Iñaki: Es el “Resistiré” del Duo Dinámico. Un poco peor la nuestra. [risas]

Ahora que mencionas lo del desamor nos lo estábamos preguntado. ¿El amor feliz no da para hacer buenas canciones?

Amaia: Pues mira, en mi caso, cuando estoy muy feliz y enamorada no me salen canciones. Así que nada, que me dejen. [risas]

Cuando te dejan, te salen las canciones con rabia y con ira, las frases más retorcidas…

Alex: Yo solía pensar eso pero el año pasado sacó Peter Perrett, de The Only Ones, un disco muy guay y está escrito en clave positiva.

Iñaki: Discrepo de lo que dices. Su primer single «How The West Was Won», los primeros que pasaron por la cuerda son los mexicanos y los indios, todo el mundo está en la boda de Kim Kardashian…

Alex: Bueno, el segundo single. Es una canción superbonita a su mujer, que le ha estado apoyando… Es una canción increíble

La pregunta surge porque después de escuchar “Me arranqué la piel a tiras”, hubo un momento de parar para prestarle aún más atención y acabar preguntándonos ¿qué ha pasado, Amaia?

Amaia: Pues lo que le pasa a todo el mundo. La escribí en un momento que estaba muy mal y no la podía ni cantar al principio. Y ahora ya puedo

¿Y te sirve un poco como terapia?

Amaia: Sí, sí, eso siempre.

De hecho, Hugo Sierra nos dijo que era un pequeño trauma.

Amaia: Pero yo creo que eso es algo que le ocurre a todo el mundo que escribe canciones. Es una manera de dejar parte de la mierda ahí, en la canción.

Iñaki: En términos psicoanalíticos es lo que se llama sublimación freudiana.

Amaia: Claro, hay gente que escribe como terapia.

Iñaki: Son unos sentimientos negativos que conviertes en algo socialmente positivo, como es una canción generalmente. Y se convierte en algo más limpio.

Tal y como os estamos comentando ahora, que es una canción que nos gusta.

Amaia: Claro, porque habéis pasado por lo mismo.

Pero es que al final es sacar algo bueno de algo chunguísimo.

Amaia: No, no, si la canción me gusta, aunque sea así.

Iñaki: Y luego siempre hay un punto en la creación de teatralización, de exageración o de potenciación…

Amaia: No, ésta es totalmente visceral.

Iñaki: Pero no te has arrancado la piel.

Amaia: Pero me sentía así.

Al hilo de esta canción y de “Calle Lloviendo”, observábamos cierta fijación con el tabaco, que nos hacía pensar. Ese estribillo de «y fumo…» es tan expresivo

Amaia: Era porque mi novio fumaba mucho en la cama. Entonces yo me ponía en esa situación para la canción, aunque yo no fumo.

Cambiando de tema, por curiosidad, ¿quién es Txomín Molina? ¿Es un personaje real? Nos recuerda un poco a los personajes de Eloy de la Iglesia: esa referencia a los optalidones es muy ochentera.

Amaia: Es real, real.

Iñaki: Txomín es un personaje real del pueblo de Iñigo, el bajista, pero no le conocemos. Me habló un poco y yo me inventé la historia como el arquetipo del yonki de pueblo, pero en el buen sentido.

Amaia: Pero fue así: era un yonki que murió.

Iñaki: No se sabía nunca de él, aparecía de vez en cuando… es ese rollo del canalla, como el de la canción de «Like a Rolling Stone», aunque ahí era el arquetipo de la tía pija que acaba drogándose y mal. Son canciones muy típicas del rock n’roll

Como cierre, ¿qué es El Mal para Kokoshca?

Amaia – muchas cosas. El Mal está por todas partes.

Iñaki: El Mal arrasa. No, jajaja. ¿Qué es El Mal? Es muy complicado. Ehm…

Los tomates ecológicos.

Iñaki: Eso es. La cromoterapia…

Amaia: Los palos selfie.

Iñaki: Las apps de iPhone 😉 El mal es todo lo que te impide ser libre, por decir algo lacónico.

Amaia: Hay un mal externo y luego hay un mal de cada persona, también. La maldad que cada uno tenemos, que la tenemos. Es así.

Iñaki: Es retratar parte o una visión sesgada de la sociedad que no nos gusta.

Amaia: Pero es algo que nos atrae. Los asesinatos, los psicópatas, el mal de la sociedad… todo ese mundo nos atrae.

Iñaki: Pero nos atrae porque en el fondo somos rousseaunianos, creemos en la bondad humana.

Amaia: Para luchar contra algo también hay que conocerlo.

Iñaki: Exacto. Sí que hay un poco de atracción hacia lo extraño, la utilización de la psique humana. Tanto esas personas que pueden estar ahora mismo salvando gente en el Estrecho como esa otra gente que está en la trata de niños de inmigrantes, por ejemplo. Nos atrae pero tampoco lo veneramos.

Pero choca con la letra de la canción porque hay momentos en que te da la risa.

Iñaki: Sí, hay jocosidad en la letra. Se distribuye en diferentes planos: el primero es como moda, la segunda parte digamos que es la ingesta de drogas legales y continúa un poco con Naomi Klein, porque hablamos de los Chicago Boys, Milton Friedman… Luego ya se pone más grave la cosa porque hablamos de Alcasser, Dutroux… y todo eso ya es más jodido.

La verdad es que a nivel sonoro nos chocaba también por la mezcla de la parte inicial, que recuerda un poco a una jota, para luego cambiar a grupos como El Pardo o Cuchillo de Fuego, tanto por fondo como por forma.

Iñaki: Cuchillo de Fuego podría ser: quería irme de esa idea pero puede parecer. El inicio… es una manera de intentar reivindicar o profundizar en el folklore de aquí, aunque tampoco lo dominamos mucho: como acabamos hablando del mal de España, la idea era empezar con un sonido que lo recordara.

Queda muy Valle Inclán.

Iñaki: Esas referencias nos encantan.

Para cerrar, “Bom-Bom”. ¿Cómo surgió ese cambio de sonido?

Amaia: A mí me flipa la música sudamericana. Estaba en mi casa con un teclado probando cosas, programé un ritmo que me molaba, hice una prueba, se lo enseñé a estos y al final lo que les molaba era ese ritmo, sobre la que luego Iñaki hizo la parte final. Cuando íbamos ya a grabar, nos preguntábamos «¿cómo la tocamos?, ¿con batería?» Lo probamos pero tenía que ser ese ritmo. Así que lo grabamos y lo hicimos sobre ello.

¿Y el momento baile?

Amaia: Eso… yo que sé. A mí me encanta. Yo soy de la generación de las Spice Girls

Parece nostalgia del “Saturday Night” de Whigfield.

Amaia: Claro, yo hacía bailes en el colegio y me flipan siempre las canciones que tienen coreografía. Entonces fue como «esta canción tiene que tener coreografía». Y me metí en la cabeza que quería hacer eso y le fui diciendo a mis amigos lo que quería hacer y lo hicieron. Me hubiera gustado que hubiese sido un baile viral, como el que hacen los niños, el “Swish Swish”.

¿Pero y si la cosa va a más y en directo el público lo hace, como una flashmob?

Amaia: Hombre, ésa es la idea. Quiero que lo baile todo el mundo.

Hay que prepararse.

Amaia: Aprendedlo: es muy fácil.

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La fotografía de portada es de Sergio Albert.

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