Festival de Cine de Málaga. “Antes de la quema” de Fernando Colomo e “Instinto” de Movistar +

Por Martín Godoy 0

Festival de Cine de Málaga

El tiempo en Málaga es excelente, para pasear y tomarse algo en una terraza. Por eso, hemos pasado la mañana dentro de una sala de cine. Masoquismo cinéfilo. Dos han sido las obras que se han presentado.

Fernando Colomo ha hecho su aparición en el festival para traernos su última comedia, Antes de la quema, en la que un gaditano muy salao se ve envuelto, sin comerlo ni beberlo, en un robo de drogas a gran escala. Su director la define como “de género fluido” y no va desencaminado. Si bien su trama es propia de un thriller, y así se viven algunos momentos, sus diálogos y, sobre todo, sus protagonistas consiguen convertirla en una divertida comedia. Colomo, experto observador de lo cotidiano, hace funcionar con soltura esta mezcla de géneros, gracias a un argumento sencillo pero efectivo y a un retrato veraz de Cádiz y su gente, alejado por completo de la parodia. Para ello, cuenta con un reparto idóneo. La mayoría son andaluces y reflejan a la perfección la problemática y situaciones que la película plantea. Especial mención para Maggie Civantos en un papel que borda, tanto en el drama como en la comedia.

El acento gaditano tan marcado puede suponer un hándicap para los no iniciados y la secuencia conclusiva queda demasiado floja para todo lo que le precedía. Aun así, es un film entretenido, con un ritmo que no decae y que levantará más de una carcajada.

La segunda proyección ha sido la nueva apuesta de ficción de Movistar+, Instinto, y ha sido todo lo contrario a la anterior. Supongo que tocaba una de cal y otra de arena. Protagonizada por Mario Casas, cuenta la historia del empresario de éxito Marco Mur, al que bien se le podría aplicar la frase de “Si eres joven, guapo y rico, ¿qué más quieres, Federico?”. Marco lo tiene todo, hasta una neura pseudo-asmática que nadie sabe de donde viene ni a dónde va. Mario nos ha vendido en la rueda de prensa que todo se descubrirá al final, lo que no se es si nos darán el fuelle suficiente para llegar.

Sus productores la presentan como un thriller erótico, amparándose, supongo, en lo misterioso que pretende ser todo y en las escenas de sexo salvaje coreografiado que salpican los dos capítulos que hemos tenido el placer de ver. Esa es la definición que le debieron inculcar a su director, Carlos Sedes, y se la ha aplicado al pie de la letra. El problema es que, como todo en Bambú (su productora), tiene que ser elegante, discreta, como de cuento de hadas. Así, su realización y puesta en escena resultan demasiado estéticas y encorsetadas para levantar algo en el espectador. Ni siquiera las orgías explícitas, con sus desnudos integrales, logran suscitar inquietud o una mínima excitación. Todo es demasiado bello, dando la sensación de que uno asiste a un anuncio de perfume más que a la serie innovadora que nos intentan colar.

Su plato fuerte, aseguran, son sus complejos personajes. Tan complejos que no parecen casi humanos. El peor de todos es el protagonista, construido de forma errónea desde todo punto. El propio texto, la interpretación y hasta su postura física resultan impostados. No hay nada creíble en él. En cuanto al resto, destacan positivamente, no se si sólo por comparación, las actrices. Silvia Alonso es la única que logra imprimir un tono seductor en un relato que se eleva a cotas altas de credibilidad con la aparición de una magnífica Lola Dueñas.

La serie consta de 8 capítulos y se estrenará íntegramente en mayo. Sus escenas de sexo garantizan el éxito comercial que le niega su propio material narrativo.

 

Insitinto
Ana Belen Fernandez
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