Crónica del concierto de Adrift y Altarage en Madrid (Sound Isidro)

Por Ana Rguez. Borrego 0

Ambos grupos presentaban sus nuevos trabajos, Pure y The Approaching Roar

Oscura y densa se presentaba la noche del jueves en la Caracol. Ese mismo día, podías elegir en el Sound Isidro por un grande del soul como es Lee Fields, por ejemplo, o el flamenco del Capullo de Jerez. Pero no: nos lanzamos por la propuesta más compleja de oír, la que exige cierta iniciación, cierto vicio por lo ruidoso. Adrift y Altarage parecía la mejor elección para ello, y quedaba aún más claro al ver la cantidad de seguidores que había en la sala. Ya quisieran muchos grupos que sus fans fueran tan fieles como los de este género musical.

¿Es la incomodidad la opción artística de Altarage? Probablemente. Una iluminación que hacía difícil fijar la mirada en el escenario, una presencia fantasmal, pues cubrían sus rostros con velos negros, y una sonoridad hecha “monstruo”. Nada de ello es negativo: es una opción estética tan efectista como compleja. Si es la primera vez que los ves en directo, no puedes dejar de mirar y de escucharles para tratar de comprender que hay detrás de ese marasmo de sonidos y luces violentas. ¿O es que de alguna manera parece que ellos te agarran para seas consciente de todo lo que ocurre?

Si la atmósfera que creaban la guitarra y el bajo no era lo suficientemente desasosegante, la voz en screamo lo acentuaba. Pero eso era sólo al principio: a medida que evolucionaban las canciones, la batería se hacía cada vez más presente, las baquetas impactaban en los toms con tal intensidad y rapidez que parecían los tiros de un arma de repetición. Las vibraciones cada vez se notaban más en el cuerpo. ¿Buscarán la nota marrón en directo? En ocasiones me recordaban a esa táctica medieval que buscaba crear el miedo en el enemigo a través del ruido.

¿Llegaba la calma con Adrift? A medias: los de Madrid se toman la crudeza de otra manera. Aunque no habían desaparecido del circuito de conciertos, se echaba de menos que sacaran nuevas canciones. Han pasado siete años desde que publicaran Black Heart Bleeds Black (Alone Records, 2012). Afortunadamente este concierto servía como presentación de Pure (ToT, 2019), que verá la luz el 31 de mayo. De hecho, comenzaron sin más rodeos con los dos temas que abren el disco, “Pure” (que ha servido de adelanto) y “Mist”.

Dos temas, que junto con “Embers” y “The Walk of Tired Death”, dejaban claro el universo sonoro de Adrift. Un repertorio de paisajes con tendencia al oscurantismo, por los que pareces pasear a medida que los escuchas. Zonas más escarpadas, espacios más serenos… no hay dos lugares iguales, porque parece que estás en plena naturaleza. Pero la gracia es que juegan con las estructuras típicas de las canciones. No siempre hay una progresión ascendente en el tempo, en el ritmo, en el volumen. ¿Por qué no hacerlo in media res? Con cada una de las canciones dejaban claro su dominio a la hora de equilibrar secuencias más densas con otras más minimalistas.

Mientras tanto, el público no perdía detalle de cada canción, fuera nueva o de sus discos anteriores. Se aplaudían, se jaleaban tanto al término de las canciones como en aquellas partes que bajaba el volumen  y veían la oportunidad de celebrar las canciones. Cuando sonó “The Soldier of my Words”, se supo que se avecinaba el fin así que la mayoría de los que allí estaban pidieron “Ibiza”. Un tema más y comenzó esa sutil intro, en la que la batería se centraba en el sonido del tambor, próximo al ritmo castrense, al que se iban uniendo los punteos de las guitarras y del bajo, para luego adentrarse en un crescendo infinito. Es uno de sus primeros temas, y en él ya definían la personalidad y estilo de Adrift.

Una vez terminó “Black Heart Bleeds Black”, el concierto acabó y nos quedamos con una sensación de grato agotamiento: es lo que tienen los viajes por espacios poco transitados. Pero merece la pena: lo fácil puede tornarse aburrido 😉

Galería del concierto de Adrift y Altarage en Madrid

Fotos por Ignacio Sánchez-Suárez.

Web Hosting