Crítica: “Rocketman” de Dexter Fletcher

Por Martín Godoy 0

Rocketman

Nunca he sido fan de Elton John. Supongo que, por mi edad, y la suya, para mi es un personaje famoso per se, cuya presencia internacional se remonta al principio de los tiempos, inmutable. Poco sabía de él. Estrambótico en el vestir, Sir de Isabel II, amigo de Lady Di y cantante de Your song, popular desde hace años por estar incluida en el pestiño Moulin Rouge. Paro de contar. Aun así, era consciente de que lleva años en la industria musical y debía de tener más de un éxito que yo conociera, aunque no se lo adjudicara. Con esta esperanza me adentré en el nuevo film de Dexter Fletcher, Rocketman, que ayer vi y hoy os cuento.

La película nos muestra el no tan tortuoso camino hacia el estrellato de Elton John, desde su niñez hasta su éxito mundial, pasando por alcohol, drogas, amores, crisis artísticas y estas cosas de estrella del rock.

Pues, ya ves, parece que no conocía tantos de sus temas. O se han comido los más sonados. Apenas tres o cuatro he logrado reconocer, cosa que tampoco me ha impedido disfrutar del espectáculo. O de algunas partes. El inicio, centrado en sus años de infancia, realiza un retrato pueril y simplista de la relación con sus padres. Es en su juventud y ascenso meteórico cuando la película se torna un auténtico musical, con algunos números inspirados y un tono mitificador que entretiene y atrapa. Pero, igual que viene, se va. Y tal y como Elton comienza a perder pelo yo pierdo el interés. El artista se convierte en adicto a todo y su decadencia no me conmueve. Es un descenso a los infiernos que se me hace largo. Me recuerda a decenas de películas anteriores sobre cantantes en horas bajas.

La banda sonora, con adaptaciones de los temas originales, está bien. Mi sensación final no es mala, aunque presiento que los admiradores de este señor la habrán gozado más que yo.

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