Crítica: X-Men: Fénix oscura

Por Martín Godoy 0

X-Men

La saga de X-Men fue una de las primeras que Marvel se aventuró a llevar al cine a principios del presente siglo. Funcionó suficientemente bien como para convertirla en trilogía, que más tarde daría lugar a otra trilogía más y a diversos spin-offs sobre la figura de Lobezno. Estos duele hasta recordarlos, ¿eh? Vaya tostones. Esta semana ha llegado a la cartelera otra secuela más. Ayer vi X-Men: Fénix oscura y hoy os la cuento.

Desesperados por un poco de aceptación social, los X-Men se han convertido en los sirvientes de América. ¿Que un gato se queda atrapado entre las ramas de un árbol? Pues llamamos a los X-Men. ¿Que una ancianita no puede abrir el tarro de pepinillos? Para allá van los simpáticos mutantes. ¿Que una misión espacial de la NASA tiene problemas en su despegue y sus tripulantes van a morir en una misteriosa explosión? No pasa nada. ¿Para qué están los X-Men? El caso es que, con todo el jaleo del rescate, Jean Grey se traga una ola radiactiva de dudosa procedencia. Aunque en un principio parece haber salido indemne, pronto descubrirá que le ha otorgado unos poderes que no puede controlar.

Pues sí, señores. Lo que parecía haberse contado ya en La decisión final vuelve a nosotros más de 10 años después, supongo que porque entendían que no le hicieron suficiente justicia. Tienen razón, pero tampoco es que aquí hayan hecho maravillas. Mantiene el tono propio del resto de pelis de la franquicia y su historia apocalíptica es también muy similar, por lo que más parece un nuevo capítulo de una serie de alto presupuesto que una película en sí misma. Pero, siendo justos, no es terrible. Su evidente falta de dinamismo se ve salvada, en parte, por las trabajadas escenas de acción. Si a eso le sumamos que su duración no pasa de las dos horas, nos queda lo que (tristemente) debemos considerar un tímido éxito respecto de los fracasos anteriores. Algo es algo.

Lo que no comprendo muy bien es cómo encaja este episodio en el resto de la saga. Algunos giros de guion entran en conflicto (bastante obvio) con las trilogías previas. En fin, tampoco hay que darle tantas vueltas. En un par de semanas ni siquiera me acordaré de haberla visto. Fácilmente olvidable.

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