Crónica del concierto de La URSS y Cuchillo de Fuego (Sound Isidro)

Por Ana Rguez. Borrego 0

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Ambos grupos confirman la importancia y calidad del sello discográfico Humo

La penúltima noche del Sound Isidro prometía ser muy poderosa. La URSS y Cuchillo de Fuego no son precisamente dos grupos que dejen indiferente. Un sonido arrollador, unas letras llenas de significados, y dos de los cantantes más carismáticos de la escena española. Lo mismo no son tan conocidos como debieran para un gran público. ¿O sí? Desde luego, la sala estaba prácticamente llena desde el principio.

Con sólo dos discos, Triple España (Mascarpone Discos, 2015) y Megavedra (Humo, 2017), Cuchillo de Fuego ha creado una suerte de universo propio. Un espacio que parece situarse al margen de la crispación que parece invadirnos, buscando pequeñas ocasiones para un bienestar sencillo. Y es quizás esa situación paradójica la que ha definido su personalidad, su estilo y su atractivo. 

Su rotundidad hardcore engancha. Va oscilando entre temas, desde temas que van por todo lo alto ya desde el inicio, como “Erasmus Infinito”, o las que mantienen una cierta tensión desasosegante, como “Nocturno”. Son capaces de crear vórtices de diferente intensidad y complejidad en cada una de las canciones.

Sin embargo, es su cantante Juan Fernández Navazas el factor clave.   Que nadie espere un solista más al uso, porque ha hecho propia la acción de cantar. Su voz se indigna, solloza… no es un simple recitado, sino que tiene algo de acto performativo. Porque también intercala pequeños discursos que introducen las canciones y las va interconectando. Sus movimientos sobre el escenario te hacen pensar que está encerrado en un lugar que no le corresponde, del que intenta salir pidiendo ayuda a los que le rodean.

Y así, el público y Cuchillo de Fuego se hacen uno.

Tras una visión del hardcore en cierto modo dramática, era el turno de La URSS y su disertación sobre el punk. Sí, parece algo muy académico y grandilocuente, pero es que son capaces de demostrar todas las posibilidades del punk a través de sus canciones. De hecho, tengamos en cuenta que su primer EP se remonta a 2006: saben qué teclas pulsar para lograr la canción más efectiva y el sonido más envolvente.

Desde entonces, nos han dado buenos ejemplos de genio creativo, como ocurre con Nuevo Testamento (Humo, 2018), uno de los discos más notables del año pasado. En él demuestran lo que es hacer una obra con sentido: un sonido coherente que relaciona cada tema, de manera que puedes identificar su propia identidad a la hora de crear melodías y ritmos, y unas letras que son puros mazazos sobre la decadencia de la sociedad actual y el nihilismo. 

Pero como ocurriera con el cantante de Cuchillo de Fuego, el de La URSS tampoco se queda corto. A Áfrico se le queda pequeño cualquier escenario. Lleva más allá el estilo de cantar que caracteriza al punk y le da un cierto lirismo. Su forma de mover las manos, de aferrarse al micro, su gestualidad… pero es más. No para. Entre paseos eléctricos, saltos, rápidos contoneos, sentadillas… todo un espectáculo físico que es digno de ver. Y de envidiar, por qué no. El mensaje cobra nuevos significados, incluso con sus pequeñas intervenciones en tono de humor entre canciones.

Tras ambos conciertos, te queda clara una cosa: qué importante es ver y disfrutar de algunos grupos en directo.

Galería del concierto de La URSS y Cuchillo de Fuego

Fotos por Ignacio Sánchez-Suárez.

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