Crónica del concierto de Fontaines D.C. en Madrid (sala Cool)

Por María José Bernáldez 0

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La cancelación el pasado miércoles del concierto de The Twilight Sad previsto en la Sala Cool hizo saltar la polémica sobre los estándares de las salas de concierto en España en general y en Madrid, en particular.

Un recinto incómodo – no es una sala de conciertos, es una discoteca – que la banda consiguió sortear para sonar muy sólidos y aprovechar la tarjeta de presentación (en recinto propio, ya vinieron al Vida y al FIB este verano) para afianzarse como una de las propuestas más interesantes para aquellos a los que nos sigue gustando la música con guitarras como elemento principal.

Crónica del concierto de Fontaines D.C. en Madrid (sala Cool)
Fontaines D.C. por Ignacio Sánchez-Suárez

La banda bebe de sus antecesores británicos y, a pesar de tener publicado sólo un disco, el magnífico Dogrel tienen un directo que deberían envidiar aquellos a los que admiran. El movimiento desenfrenado de Ian Curtis, los panderetazos de Ian Brown, el manejo del micro de Liam Gallagher, el pecho descubierto de Brett Anderson… Pero, musicalmente, son los Fontaines D.C. No se les puede reprochar haber hecho copia pega de los que les precedieron porque sería menospreciar el buen trabajo que han hecho en disco y que hacen en directo.

Muchos británicos con camisetas de Idles pidiendo cervezas de dos en dos y haciendo crowdsurfing en lugar de balconing consiguieron que todo el público comprara su propuesta. Las once canciones de su primer disco más un tema nuevo tocadas sin descanso, sin respiro, sin parar para afinar y con un solo “gracias” en un castellano perfecto entre el purísimo acento irlandés (uno de sus guitarristas es madrileño).

Obviamente un setlist tan escueto hace que no sobre nada y, de hecho, el público no hizo amago de irse cuando se encendieron las luces, a la espera de un bis. La montaña rusa que provocan deja siempre con ganas de más. Comenzar con dos trallazos como Hurricane Laughter y Sha Sha Sha dejó al público exhausto y con el mood perfecto para recibir dos de las canciones que, aun con las revoluciones bajas consiguen el mismo efecto de furia desbordada. Television Screens y, sobre todo, la fantástica Roy’s Tune cambian el ritmo para coger aliento antes de la traca final en la que los pogos son inevitables y necesarios. Boys In The Better Land debería sonar en todas las playlist de lo mejor del año, aunque ya no se lleve demasiado lo que ellos hacen.

Pero su momento es ahora. Música. Política. Desencanto. Rabia. Era nuestro momento, también, para verlos. Ojalá el estribillo de Big, que cerró el concierto, sea profético – My childhood was small But I’m gonna be big- y podamos contar algún día que estábamos allí. Que a veces Madrid puede ser Dublín y, nosotros, un público adecuado a lo que merece el grupo que viene a visitarnos. Aunque nos metan a todos en una discoteca, que no una sala de conciertos.

Galería del concierto de Fontaines D.C. en Madrid

Fotos por Ignacio Sánchez-Suárez.

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