Crónica del concierto de Rosalía en Madrid (Wizink Center)

Por El Último de la Fila 0

Crónica del concierto de Rosalía en Wizink Center de Madrid

La artista catalana se da un baño de masas en su último concierto de la gira El Mal Querer.

Pocos adjetivos voy a añadir a los que se han ido escribiendo de la carrera de esta joven artista que ha conseguido en este 2019 ser conocida en todo el mundo. Cuando hace poco más de un año vio la luz El Mal Querer (Sony Music, 2018), poca gente podría haber adivinado lo que a Rosalía le iba a pasar de bueno: aparición en los festivales más importantes de todo el mundo (desde Coachella a Roskilde pasando por Glastonbury), llevarse cinco Grammy Latinos, otros tantos MTV Ema, que medio mundo quiera colaborar con a ella (desde J Balvin, Ozuna o James Blake)… Vamos, que Rosalía ahora mismo tiene más autoridad que el Papa.

A priori podría decirse que la cantante catalana tenía todo de cara ante un público que apenas tardó un par de horas en agotar todas las entradas del gran recinto madrileño cuando se pusieron a la venta hace unos meses. Y ella, tan segura de su potencial y repertorio, no ha titubeado esta pasada noche para metérselos a todos en el bolsillo desde el primer segundo. Eran las 21:15h. cuando Rosalía y su séquito (El Guincho, palmeros, coro y bailarinas) hacían acto de presencia ante un público de lo más heterogéneo: desde jóvenes acompañados por sus “sufridos” padres, pasando por pijos movidos por la ola reguetonera, a indies cuarentones que se han sumado a la ola.

El inconfundible teclado con el que arranca “Pienso en tu mirá” desataba los primeros gritos del gentío. Uno de los mejores temas del disco abrió el camino de algo menos de hora y media que duraría el show en el que Rosalía se ha ganado el respeto de propios y extraños, algunos de los cuales, sorprendidos, han llegado a afirmar: “pues sí que canta bien”. Este hype tiene peso. Un hype con un espectáculo propio de grandes nombres internacionales (escribir aquí cualquier diva del pop estadounidense que se os ocurra) pero sin apenas artificio, de ese al que tanto les gusta recurrir a los yanquis. Aquí una gran pantalla arropaba con visuales lo que sobre las tablas se ofrecía. Un acertado juego de luces, de la mano de la música, transmitía cada canción, cada sensación.

Su último single “A Palé” tomaba el testigo. Una pieza brillante que se aleja por completo de los aires flamencos para mirar a la cara la movida urbana con una base oscura y dañina. Salto estilístico que dio media vuelta cuando se acercó a “De madrugá” o a la celebrada “Barefoot in the Park” (canción incluida en el nuevo disco de James Blake). Parecía querer decirnos la artista “mira todo los palos que toco”.

“Que no salga la luna” y “Maldición” conseguían poner los pelos de punta a un público que dejó en silencio a la cantante con una cerrada ovación a las primeras de cambio, a lo que ella contestó regalando “Catalina” a capella, dedicándosela a El Guincho, por ser uno de sus temas favoritos y él uno de los causantes de la explosión musical que la de San Esteban de Sasroviras está viviendo. Pero, siguiendo con su lado más flamenco, “Aunque es de noche” fue la siguiente en caer. Todo un regalo para los oídos la versión del tema de Enrique Morente que enlazó con un guiño, breve, al “Te estoy amando locamente” de Las Grecas que servía como tiempo muerto para tomar aire. Uno de esos respiros tan necesarios en todo concierto y más en un show tan milimétricamente preparado como este.

Los “ali, ali, ali” introducían otro de los momentos más aplaudidos, el de “Di mi nombre”, provocando que más de uno se levantara de su butaca. Los picoteos de aquí y de allí en la joven discografía de la artista parecían de lo más acertados para el desarrollo de un montaje sin fisuras. “De aquí no sales”, la rumbera “Milionària” unida a su compañera “Dio$ No$ Libre Del Dinero” abrían las puertas de la íntima “Bagdad”. De nuevo cambio de registro para regresar a su lado bailable urbano con “Como Ali” y “Brillo” (la primera colaboración de la catalana con J Balvin antes de la megaconocida “Con altura”). Mientras las canciones con más esencia flamenca suscitaban más aplausos por parte del público más adulto, los jóvenes no paraban de emocionarse con los sonidos que la emparejan con el reguetón, como ocurre en una “Yo x Ti, Tu x Mí” que cantó junto a Ozuna, el cual salió por sorpresa al escenario después de que Rosalía hubiera arrancado la canción intentando que las más de 15.000 personas que llenaban el Wizink Center respondieran al pegadizo estribillo. El recinto parecía que se venía abajo, pero nada comparado cuando comenzó a intuirse la llegada del avión bailongo de “Con altura”. Sin miedo a equivocarme, la canción más celebrada de toda la noche, más que la archiconocida “Malamente”.

El hit en el que colabora J Balvin daba paso a un bis capitalizado por la ya mencionada “Malamente”, broche de la noche, que tuvo “A ningún hombre”, mágicamente interpretada, y “Aute-Cuture” como entrantes. Mucho “tra tra” y mucha palma para celebrar el triunfo de una artista que, queramos o no, es ya por méritos propios una de las artistas más importantes de nuestra cultura musical de todos los tiempos.

Foto de portada: Rosalía en el Mad Cool 2019 por Ignacio Sánchez-Suárez.

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