Entrevista a Chaqueta de Chándal: La ironía como primera necesidad

Por Ana Rguez. Borrego 0

entrevista Chaqueta de Chándal

No me cansaré de repetir que Chaqueta de Chándal es una de las grandes sorpresas de 2019. Cuando ya quedaba poco para cerrar el año, que parecía que sólo quedaban por descubrirse los discos de los “grandes”, apareció este trío de Barcelona a tocar la tecla de la ironía más inteligente. Cuestiones de hartazgo de la modernidad, tan intensos, tan resabiados, y en el fondo con la profundidad de una tapa de yogur, Chaqueta de Chándal son capaces de ponerlo en tela de juicio, a través del método que más nos cuesta: reírnos de nosotros mismos.

Aprovechando que a finales de noviembre estuvieron en Madrid para presentar Gimnasia Menor (Bankrobber, 2019) en directo, tuvimos la oportunidad de charlar con Guillem Caballero, Natalia Brovedanni y Alfonso Méndez. Tres amigos que saben transmitir en sus canciones esas sensaciones que comparten y empatizar con los que les escuchan.

Os dejamos con la entrevista que les hicimos a Chaqueta de Chándal.

No os voy a preguntar por cómo se formó el grupo porque ya he leído en varias ocasiones que fue jugando al ping pong al salir de trabajar.

Natalia: Se agradece un montón, la verdad.

Por eso quería comenzar con la recepción que habéis tenido por parte del público. Lo mismo me equivoco, ¿pero puede ser hayáis tenido más de la que esperabais?

Natalia: Sí.

Guillem: Esta también nos la han hecho antes, jajaja. Y le hemos dicho el rollo de que entendíamos que la respuesta era muy obvia, de que pues  claro que sí, que ha habido más de la que esperábamos, que nos sorprendería que hubiese alguien que dijera que no. Pero resulta que nos ha dicho Jose Luis [Masmano] que resulta que sí que hay gente que dice no, no, yo he trabajado para tener un grupo así, es la recepción que esperaba. En nuestro caso, no.

Lo pregunto sobre todo porque leyendo el cómo se formó, la anécdota del ping pong, parece que surge el grupo en un ambiente de amigos, de buen rollo, para pasar un buen rato, que al final ha ido a más.

Guillem: Así era, y así es.

Natalia: Es tal y como estás diciendo.

Sobre todo a partir del tercer tema que publicasteis como adelanto, “A Moderno Resabiado No Le Mires El Dentado”.

Natalia: Sí, sí, ahí fue como ¡pumba! También es verdad que a partir de esa canción contábamos con un equipo de gente que trabajaba con nosotros.

Guillem: Eso hay que contarlo, claro.

Natalia: Antes éramos nosotros, haciendo vamos a subir esta canción. Y no es lo mismo porque hay un equipo de promo, un equipo que cierra conciertos… gente currando.

Algo que me sorprende es que procedéis de estilos totalmente distintos (Natalia y Alfonso más rock, y Guillem, ahora mismo, más pop) y habéis conseguido un sonido totalmente diferente a eso que hay anteriormente. ¿Cómo habéis llegado a él?

Natalia: Al margen de lo diferente, había muchas cosas en común también. No sólo a nivel ideológico, de discurso, sino que a nivel musical. Los tres tocamos en grupos que eran de rock, por decir un género así, abierto, nos gustaban los sonidos rápidos (estoy hablando por mí, eh), y nos gustaba la repetición. Sólo con tener esas tres cosas, ya íbamos adelante.

Sí es verdad que (lo:muêso) era mucho más intenso, con las canciones mucho más largas, mucho más rebuscado, una cosa como más post-hardcore, más para escucharlo, no cuando vas a hacer la siesta; Santa Rita era noventero, más adolescente desde mi punto, y lo de Guillem… Els Surfin’ Sirles también, al fin y al cabo era punk. Punk, ¿no? ¿Rock…?

Guillem: Punk… sí.

Alfonso: Punk festivo.

Guillem: Punk, psicodelia, garage…

Natalia: Bueno, todo mezclado al final en la bolsa esa: cogimos las uniones, y no las diferencias para hacer esto que es Chaqueta de Chandal.

Recuerdo que en un artículo os definí como “pop garagero descacharrado en psicodelia”, lo cual se compartió en algunas publicaciones en redes sociales, y me quedé pensando ¿he acertado? ¿Me falta algo? Las etiquetes me resultan bastante molestas.

Natalia: No sabemos qué decir con las etiquetas.

Guillem: A mí personalmente, no sé a (lo:muêso) y a Santa Rita, pero a Els Surfin’ Sirles lo de descacharrado nos lo habían dicho siempre. Así que me siento muy identificado.

Natalia: A mí descacharrado me parece muy bien, yo coincido.

Guillem: Tiene un punto. Aunque creo que lo hemos tocado incluso por encima de nuestras posibilidades. El directo es al final lo que determina si es descacharrado, y creo que un poco sí, pero esa es la gracia, yo pienso.

Pasando ya a las canciones, “A Moderno Resabiado No Le Mires El Dentado”, ¿era ya necesaria?

Natalia: Yo creo que era necesaria para los viejunos como nosotros. Porque creo que es muy sabido por gente del sector que mucha gente que va de guays diciendo que hay cosas que no son underground y que, por tanto, no las van a hacer. Después te encuentras a esa misma gente en los conciertos, haciéndose fotos de espaldas, o en el baño metiéndose rayas toda la noche. Entonces… eso no es apoyar la música en principio. Nos reímos un poco de esa peña, que dice que es underground, y lo que es realmente.

Cuando escuchas lo de subo fotos a Facebook de espaldas al concierto automáticamente piensas en alguien.

Guillem: Clásico, ¿no?

Natalia: Lo hemos hecho todos. Aparte, nos reímos de nosotros, porque nosotros también lo hemos hecho alguna vez. Y es como mira qué gilipollas somos todos.

Pasando ya al resto de las canciones, parece que hay una reflexión, un cuestionamiento sobre el conocimiento que tenemos: sobre “lo listos que somos” en “La Inopia”, el tacharse de incapza en “El Amigo del Mal”, las fake news en “Hablemos del Minelarismo”…

Guillem: Sí, sí que lo hay. Las tres hablan de cosas distintas, pero el subtexto es el mismo. Supongo que también hacen referencia a esta era del “moderno resabiado”, no sólo inscrito a la música, pero sí a la sobreinformación, a la inmediatez, a las cosas volubles y líquidas que pasan y desaparecen.

En el fondo hay un poco de eso, pero tienen bastante de personal. En realidad, somos nosotras mostrándonos, denunciando algo que no es nos resulte ajeno: también formamos parte de eso. Yo soy un conspiranoico de la barra, pero después que no me quiten este punto de bienestar. Así es. “La Inopia”… pues sí, a veces nos pasamos de listos todos.

¿Podríamos decir que es preferible pasar a un segundo plano? ¿Ser como mediocre?

Guillem: La de “La Inopia” es una parodia de la capacidad de ideología política, o de discurso político del ciudadano o ciudadana de a pie, que es bastante más infantil que en tiempos anteriores, cuando de lo que se venía era de una lucha en la que incluso desaparecían vidas directamente, cosa que ahora, al menos, aquí no pasa. De momento. Pero el sistema nos infantiliza, pienso, y esta infantilización es un mecanismo de control muy guay. Es una especie de parodia del discurso, del subtexto que decía antes, en el rollo de que seas un individuo politizado.

La reflexión sobre el segundo plano también me surgió a cuenta de “El Espíritu de Luis Moya”, aunque me preguntaba si era más bien una canción de amor

Natalia: Es una canción de amor.

Guillem: Es una canción de amor, pero cogida con la distancia, igual que todas las otras canciones. Siempre hacemos lo de la ironía por esto, para guardar cierta distancia.

Natalia: No tenemos valor.

Guillem: Al final somos más postmodernos que nadie, es verdad.

Natalia: Somos cobardes, y no queremos hacer canciones típicas de amor.

Guillem: No es una canción de amor absolutamente abierta. Se inventan unos personajes, un motero… También es una parodia de la masculinidad estándar, de la que reírse un poco. Pero sí, en el fondo es una canción de amor.

¿Podríamos concluir que la perfección está sobrevalorada?

Natalia: Evidentemente.

Guillem: Desde el punto en que no existe, lo único perfecto que hay en el mundo es el Pocho [Alfonso].

Natalia: Hay dos cosas perfectas en el mundo: el Pocho y las gildas que trajo Ana.

Guillem: ¡Ahí está!

Alfonso: Porque no existe, básicamente.

Guillem: Está sobrevalorada, pensamos, ¿no? Molan muchos los defectos. Depende de cuáles, claro.

La ironía, las críticas a nosotros mismos… todo ello me hace pensar si de alguna manera estamos volviendo a la canción protesta, con la diferencia de que hemos pasado al plano personal, en vez del político.

Natalia: Yo creo que protestamos porque estamos al día de conversaciones de colegas que tenemos, que les gustan quedar en el bar, con la cerveza, charlar… Además yo creo que sí, que queríamos decir cosas que nos molestan, como si tuviéramos quince años, pero ahora. La misma lucha que podíamos tener a esa edad la tenemos ahora, porque los problemas son absolutamente los mismos.

Alfonso: La canción protesta es el punk que yo escuchaba en los adolescencia, cuando era joven, en los años ochenta, o por ahí. Claro, eso igual no sé si es comparable con la canción protesta, pero en realidad lo es. Los punks se quejan todo el rato de todo.

Claro, es que parece que se suele relacionar ese concepto con cierto tipo de música de los 70, principios de los 80.

Alfonso: Se relaciona más con un tipo solo con una guitarra, ¿no?, que cuando hay rock, cuando hay guitarreo… Para mí eso es lo que le da, lo que hace que yo diga que podemos hacer punk, o que hay punk en lo que hacemos. Igual tiene más que ver con el rock mezclado con letras a lo mejor políticas, o soltando un poco toda la mierda que discutimos en el bar,  y te las vamos a soltar aquí, que no nos conocemos de nada. Yo creo que ahí está el punk.

Revisando vuestros perfiles en redes sociales, apenas hemos visto conciertos. ¿Qué planes hay de girar?

Natalia: Tenemos mucho pero que no podemos anunciar. Hay muchas confirmadas para el año que viene, un montón*.

*[En las siguientes semanas anunciaron su presencia en el festival Tomavistas, Palencia Sonora, el Vida y el Gigante]

Dado que nada más publicar el disco, en las primeras fechas habéis coincidido con Parquesvr, ¿os habéis planteado a hacer una gira conjunta?

Natalia: Pues no lo hemos planteado, porque de momento nos han dicho fechas que hemos cerrado, pero no son con ellos, de momento. Pero no nos importaría en absoluto.

Os habéis librado de la pregunta clásica que siempre acabo haciendo a todos los grupos, porque ya sé que vais al Canela Party

Natalia: Síííí, vamos al Canela.

Guillem: Yo no voy a ir.

Alfonso: Yo paso, ¿no? A mí, aparte, me hace mucha ilusión porque no he ido nunca, ni de público ni a tocar. Estuve a punto de ir con mi otro grupo, con (lo:muêso), pero al guitarrista le cogió sarampión, ya con 33 años, y nos perdimos el Canela

Natalia: ¿Tú vas?

Yo sí.

Natalia: Bieeeen.

Guillem: Pues nos veremos allí. ¿Sabes tu disfraz?

Todavía no. El problema es que hace dos años toqué techo, porque mi amiga fue de virgen y yo con mantilla…

Guillem: Pero la mantilla es hermosa. Más hombres tenían que haber llevado mantilla.

Si quieres, te dejo la mantilla

Guillem: Mira, nos citamos. Como esta grabación queda ahí, nos citamos en el Canela y si te acuerdas, si me traes la mantilla, me la pongo. Aunque vaya vestido de… pato Donald.

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