Entrevista a Vuelve Zinc: Por el camino del autodescubrimiento

Por Marcos Gendre 0

vuelve zinc

Vuelve Zinc acaban de publicar Entropía propia, uno de los discos más intensos de la cosecha nacional del año. Para certificarlo, nos encontramos con Chico Sanchís y Pol Plana en una profunda entrevista hacia el estómago de su exuberante retoño.

Para empezar, ¿por qué Entropía propia? ¿Es tal la incertidumbre emocional que no se puede explicar de forma racional?

(Chisco): Hacemos uso de este término que nos cuesta tanto entender, como intento de solución definitoria del camino que transitamos. Digo intento porque no hemos encontrado una solución a muchas de nuestras preguntas y transición porque no consideramos que estemos en un lugar determinado; somos siempre en potencia algo que constantemente buscamos. Esa búsqueda nos hace analizarnos tanto en lo personal como en lo musical y creo que es lo que da forma a lo que hacemos.

Vuestras canciones me generan un estado de soledad en compañía. Una sensación muy potente que busca el impacto personal, más que el comunitario. ¿Hasta qué punto la música de este disco está encaminada a la transformación individual?

(Chisco): Es cierto que a lo largo de todo el disco tratamos temas personales pero están enfocados desde la perspectiva de nuestra relación con nuestro entorno. Durante estos últimos años de constante cambio social nosotros hemos creído que tenemos que ser los suficientemente responsables como para cambiar con ella o al menos analizar los inputs recibidos, y contrastarlos con nuestra experiencia. De ahí viene ese cuestionamiento y análisis constante de nosotros mismos. La entropía hace referencia a desordenar el puzzle y volverlo a ordenar, a romper el condicionamiento clásico que hemos recibido durante toda nuestra vida para avanzar desde la responsabilidad. La transformación social no funciona si no hay una transformación individual que la acompañe.

Tras dos Eps, ha llegado el momento del paso en largo, y creo que lo habéis realizado bajo una concepción más orgánica de vuestro sonido. ¿Esto ha sido deliberado o ha sido fruto de una progresión natural?

(Chisco): La premisa inicial como dúo era la de crear con loops, samples y texturas. La de explorar lo que hemos explorado en este primer disco. Previamente, cuando pasamos a ser cuarteto nos vimos en la necesidad de conocernos como banda y fruto de la velocidad en la que vivimos que antes comentaba, salieron los temas de los dos primeros Eps. Para este primer disco decidimos reducir velocidad y con lo aprendido como cuarteto volver a la idea inicial de experimentación. El core de las canciones sigue siendo fruto de un momento de descarga después de todo ese cuestionamiento previo que nos siembra la cabeza de dudas hasta que busca una salida en forma de fraseo musical. Sin embargo, la instrumentalización y producción de las mismas se ha dejado reposar en el tiempo, dando pie a que los temas respiren y hagan que la amalgama de colores e influencias que tenemos se reconozcan entre sí.

Canciones como “Cada indecisión” y “La parte que reconozco de los dos” apelan a la épica como explosión emocional. Me ha sorprendido que una tendencia tan trillada en estas dos últimas décadas pueda ofrecerme colores distintos a los de otros grupos que ni pienso mencionar. En temas como los citados, ¿sois conscientes de tener que dar una vuelta de tuerca más para poder llegar al clímax personal?

(Chisco): Soy consciente de que tendemos a llevar al límite nuestra energía en cada tema y que hay gente que eso lo asocia a un tipo de pretenciosidad musical o algo así, pero todo depende siempre de la perspectiva desde la que lo quiera mirar cada uno… yo lo veo como una forma de liberación. Repito, para mí estos momentos de clímax llego a ellos después de entrar en el TOC y la ansiedad que me genera una ciudad como Barcelona. Tienden a ser manifestaciones espontáneas. En nuestros ensayos no se escucha un «venga, ahora hacemos esto, luego subidita y después cuatro vueltas arriba con toda la caña…». Eso lo queremos evitar, pero reconozco que eso a veces nos puede jugar una mala pasada porque nuestras transiciones no siempre son naturales al oyente, y esa es una de las cosas que nos hace vivir en ese limbo que muchas personas nos reconocéis.

Algo que echo mucho de menos hoy en día, y que ha llevado a mi renuncia del indie rock actual, es la sensación de escuchar continuamente fotocopias a escala de grises. Sin embargo, vuestras canciones no me llevan al pasado, sino a lo que podría ser vuestro futuro. ¿No os veis más adelante como una versión en 2.0 de vosotros mismos? Porque esta es la impresión que me he llevado de vuestros últimos conciertos.

(Chisco): Siempre hemos tenido claro que nuestras canciones están vivas y son susceptibles de reinterpretación. En mi caso, personalmente, evoluciona también el cómo las interpreto a nivel emocional porque hay canciones que habiendo partido de una premisa personal muy concreta, con el tiempo evolucionan hacia otro estado mental que incluso a veces se vuelve contra mí en los directos, haciéndome sentir algo así como revelaciones que me desconciertan y me hacen vivir estados inesperados.

(Pol): Justamente ayer hablaba con André sobre como en este disco hay algunos temas que quizás han llegado demasiado temprano. Demasiado temprano en la medida que, para ser un primer disco hay algunas cosas que resultan inusuales como primera carta de presentación, que nos hayamos alejado del concepto de estribillo repetitivo y pegadizo no ha sido algo muy deliberado. A la par, esto también tiende a que haya una mayor reinterpretación de los temas. Que tengamos dos setlist distintos, uno para hacer la versión eléctrica y el otro con una idea más ‘electrónica’, creemos que demuestra la idea y las aspiraciones del grupo y de su deriva. Creo que no es ninguna sorpresa que nos gusten grupos como Radiohead o Portishead, los cuales justamente tienden mucho a esa idea de reinterpretar en distintos planos sus temas, o incluso alejarse en los planteamientos de su música entre tema y tema en un mismo setlist o disco.

Para vuestros singles, habéis tirado por una estética visual muy particular. Vídeos como el de “La parte que reconozco de los dos” abren la compuerta de recuerdos agrietados, que a veces resuenan en la memoria como ideales de un pasado perdido. ¿Cuánto hay de deseo por pervivir en fotogramas concretos de la memoria y de evasión por escapar de los mismos hacia un nuevo mañana?

(Chisco): Creo que recurrimos a hechos pasados para poder entender el presente. Volviendo un poco a lo que comentaba antes, somos fruto de una estructuración social y mental de muchos años que nos ha condicionado. Para ponernos en perspectiva, romper esto y saber hacia dónde ir como personas y como banda, primero tenemos que entender los pasos que hemos recorrido. En mi caso personal no recurro al «cualquier tiempo pasado fue mejor» porque creo que cualquier tiempo pasado es mejorable.

Vuestras canciones creo que evaden muy sabiamente la etiqueta emocore gracias a una macedonia de slowcore, post-hardcore y toda una gama de tonos y giros, del krautrock al flamenco, que os empujan al necesario término de “rara avis”. ¿Pero qué suena en la receta musical de Vuelve Zinc?

(Pol): Pues suenan todas esas cosas que nos salen por instinto y por gusto. O sea, yo tampoco soy un adalid de escuchar músicas mozárabes y a la vez Arcade Fire, es decir, el término “escuchamos de todo” tiene sus matices. Personalmente yo llevo mucho tiempo tendiendo a escuchar grupos muy localizados o influenciados por los sonidos latinoamericanos. Tanto artistas actuales como más antiguos, desde Omar Rodríguez, Porter, Gustavo Cerati, Lng Sht, El Cuarteto de Nos, Residente, Víctor Jara, y obviamente música muy influenciada por el latin-jazz. Realmente no tengo ni idea sobre el contexto y me falta mucho background porque no he tenido el tiempo de investigarlo a fondo; pero me doy cuenta que el mestizaje es evidente. Es curioso como mucho del rock, pop o del indie de Latinoamérica tiene tanto de su folclore que me inspiro mucho a nivel musical para plantear las estructuras rítmicas de este disco, por ejemplo.

¿Qué aporta a la riqueza semántica de vuestro sonido una alianza galaico-portuguesa-catalana como la vuestra? De hecho, Chisco, tú incluso tienes raíces andaluzas.

(Pol): Lo que más aporta es algo, a primera impresión, ajeno a la música. En particular, creo que lo que más se nota es en el carácter o el tarannà de cada uno y que creo que se nota más al relacionarnos entre nosotros. Junto a esto, obviamente se enmarca el humor o las referencias culturales más particulares de nuestros lugares de procedencia y la percepción de influencias o ciertos estilos, que en cada lugar tiene unas connotaciones y unos estigmas diferentes.

(Chisco): Una cosa que me ha venido rápido a la cabeza es que creo que nuestra multiculturalidad de andar por casa nos ayuda a evitar muchos prejuicios de entrada. Son diferentes perspectivas buscando un equilibrio común que se expresan musicalmente, y quizás eso nos ayuda a explorar otras vías sin miedo de base.

¿Hay límites en la evolución del sonido de Vuelve Zinc? Porque me da la impresión que no hay diques en vuestras pesquisas.

(Pol): Bueno, creo que las limitaciones que pueden haber actualmente son más técnicas que creativas. A mí me encantaría poder introducir otros instrumentos a las canciones que hacemos (vientos a lo BADBADNOTGOOD, por ejemplo), o incluso complementar la musicalidad de la banda con armonías distintas, sobre todo para ver a donde nos lleva eso. Pero es evidente que eso implica un tiempo, una reflexión y un aprendizaje en la manera de como introduces esas ideas “descabelladas” a lo que haces. Siempre se puede amañar algo para los directos y que dé el pego, pero personalmente todas las cosas que se me pasan por la cabeza implican más un tiempo de acondicionamiento que no una simple integración de arreglos.

Vosotros estáis dentro de la actual escena indie catalana, de la cual os veo como una excepción. Personalmente, la he vivido como espectador durante una década, y la mayoría de las veces noto una ansiedad por estar a la penúltima moda que lastra la originalidad de las propuestas. ¿En algún momento os habéis sentido con la necesidad de coger ticket o Vuelve Zinc es una nave que vuela sola?

(Pol): Yo creo que lo de Barcelona a nivel de escena no es ninguna sorpresa. Quiero decir que eso es lo que ocurre cuando la ciudad tiende más a reflejarse en esa idea globalizadora de ciudad-estado, queriéndose asemejar más a grandes ciudades, que no a una ciudad que tiene cura e interés por la cultura que se genera de forma local. El hecho de que esto ocurra creo que lastra mucho la generación de una escena musical propia. A su vez, actualmente hay muchas mas propuestas musicales que antes, y eso creo que genera una cierta necesidad en el entorno. A la que algo funciona, uno tiende a dejarse seducir por ello. A nosotros también nos pasa, en todo el proceso tuvimos en ciertos momentos dudas de si tender mas a un estilo que fuera mas resultón, distinto a lo que hemos hecho, que al final no es tan “pegadizo” como otras cosas.

¿Cuáles son los próximos pasos de Vuelve Zinc? ¿Ya tenéis una idea de cómo será vuestro próximo disco?

(Pol): Ya se verá, de momento tenemos que agotar este disco y tocar, tocar, tocar y dar por saco. Yo ya tengo ganas de hacer algo nuevo. Desde que entramos a estudio empecé a componer por mi cuenta algunos temas, pero a saber a donde llegan. De momento creo que me encajan, pero aún tienen que recorrer un largo camino: pasar por el filtro de la banda, que gusten o no y vean factible hacerlos, volver atrás, reconstruir con otras estructuras, cambiar completamente ciertos instrumentos etc etc. Pero es buena señal que ya vayan saliendo cosas sin tener que ponerse en modo “hacer disco”.

(Chisco): Yo todavía estoy procesando este parto. Sí que hay temas de este primer trabajo en los que hemos empezado a explorar caminos que me llevan a imaginar un segundo Lp, pero creo que un disco no se sostiene sin un buen directo que lo acompañe. Y eso es lo que me ilusiona ahora. Quiero que nuestros temas lleguen a la gente en el formato que fueron gestados, en directo. Me obsesiona poder conectar con la gente de una forma más visceral, y eso solo podemos transmitirlo con sudor y ruido.

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